Un apunte sobre Meridiano de sangre y la expansión hacia el oeste

Meridiano de sangre

Tuvieron que avanzar hacia el oeste. Así lo pareciera. Que fuera por fatalidad. El ir con mercenarios, ex soldados o fanáticos en cruentas batidas para ensanchar el territorio, para extender las fronteras y por tanto la dominación, pareciera cosa del destino. Pero ¿cómo se hizo? ¿Por qué esa expansión? ¿Qué argumentario se usó para justificar la aniquilación de los pueblos autóctonos y la posterior anexión de sus tierras?

Quizá tengamos una idea y una imagen juntando libros de dos autores a primera vista tan inconexos como Cormac McCarthy y Noam Chomsky.

Meridiano de sangre –estremecedora novela de los años ochenta tan bien pensada, tan bien escrita, tan atmosférica y tan gráfica a la vez, con personajes tan sobrecogedores que su presencia, apuntada a veces sólo con un par de palabras, modifica tu ánimo hasta pasado el tiempo de la lectura– explota en tus manos exacerbando todo lo que cabe en el largo espectro de la imaginación. Y es tan fascinante en su imaginario y tan intimidante en sus implicaciones y responsabilidades históricas que otorgarle el membrete de obra maestra parece casi un desdoro. Y si ahí tenemos, sobre todo, el imaginario de esa expansión hacia el oeste, en Estados fallidos. El abuso de poder y el ataque a la democracia, de Noam Chomsky, tenemos, entre otras cosas, la explicación de las motivaciones que llevaron a los blancos a expandir su voluntad anexionista y genocida, la demostración de que siempre se ha dado igual, y así, quizá, sumando lecturas, seguramente podamos encontrar también el común origen del que venimos todos.

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Soy lo que me persigue. El terror como ficción del trauma, de Ismael Martínez Biurrun y Carlos Pitillas Salva

Soy lo que me persigueLa mayoría de los libros que analizan un género suelen afrontarlo desde una perspectiva bien personal, bien académica, ajustándose sobre todo a cualidades narrativas, ideológicas, estructurales. En Soy lo que me persigue, Ismael Martínez Biurrun y Carlos Pitillas Salva no descartan esta base y, según avanzan las páginas, incrementan el acercamiento clásico al terror. Sin embargo, en su mayor parte se aproximan desde una herramienta utilizada en escasas ocasiones: la psicología. Algo insinuado con el subtítulo que acompaña al libro, El terror como ficción del trauma, pero que llega a tener una profundidad que cuesta anticipar. Esta propuesta rinde buenos frutos e ilumina nuevos recovecos de una poética bastante estudiada, sobre todo desde su reflejo de los acontecimientos históricos y sociales o su manera de despertar y alentar emociones de diversa índole.

En la primera parte del libro Martínez Biurrun y Pitillas Salva asientan las bases psicológicas del trauma. Lo inician con su equiparación con una fractura de Ronnie Janoff-Bulman, pasan por Freud, y llegan al meollo con el psicoanális de Lacan. Quizás la parte que más me ha costado aprehender por el uso de una nomenclatura (lo real, lo imaginario, lo simbólico) que tengo demasiado arraigada desde otros campos. Para proporcionar un asidero y una brújula al lector, cada concepto teórico se acompaña con su manifestación en el mundo de la ficción y cómo en el cine y la literatura han puesto de manifiesto cada una de estos aspectos. Así, por ejemplo, la mencionada ruptura les permite hablar del fenómeno de El doble o de las identidades diversas a través de películas como Enemy o La mitad oscura, o del cuestionamiento del yo como realidad sólida en La maldición de Hill House o La casa de hojas. Esa manera característica de dejar al espectador/lector inerme ante las atrocidades de las cuales puede ser capaz el ser humano, emergencias de un pasado olvidado y nunca dejado atrás, sucesos imposibles de conceptualizar… Todos los elementos habituales del terror desnudan sus significados y aportan claridad desde la psicología, siempre de la mano de los mejores ejemplos, en un equilibrio muy medido. Lo formal y sus representaciones se suceden con continuidad sin que ninguna de las dos partes monopolicen más de la cuenta un capítulo.

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Marvel vs DC, de Reed Tucker

Marvel vs DCEsta historia del enfrentamiento entre dos editoriales sinónimo de superhéroes ofrece justo lo que promete: da testimonio de una rivalidad iniciada en los años 60 (antes no había combate), extendida durante seis décadas y con un ganador incontestable. Para montar su relato Reed Tucker acude biografías, artículos en diversas publicaciones, entrevistas con los protagonistas, y desmenuza los sucesivos encuentros y, sobre todo, desencuentros entre ambas. Los grandes hitos, los castañazos, las maniobras trapaceras para controlar a la competencia, la contratación de autores, las movidas de la distribución, se describen con detalle justo para el lego. Supongo que los fanes totales hubieran deseado una mayor profundidad, detenerse más en las cuestiones apuntadas, pero entonces habríamos tenido un libro más voluminoso y menos ágil. Dada la deficiente publicación en España de los tebeos de DC en comparación con el universo Marvel durante grandes períodos de tiempo, y la falta de un libro de referencia como Marvel Cómics. La historia jamás contada, de Sean Howe, puede ayudar a completar un paisaje hasta ahora fundamentalmente contado desde uno de los lados. Aquí radica el principal interés del libro: ver la feria desde las oficinas de DC y su diálogo con la historia establecida de Marvel.

Es divertido leer la sorpresa de Mort Weisinger y el resto de su equipo editorial ante el fenómeno Marvel de los 60, un chascarrillo que va y viene durante muchas páginas y ofrece momentos hilarantes. Estaban desbordados por su incomprensión ante el atractivo de unos tebeos plagados de dibujos “feotes”, diseños y colores extravagantes y portadas que iban contra el estándar que habían establecido unos años antes cuando personajes como Flash o Linterna Verde abrieron la Edad de Plata de los superhéroes. Tras dos décadas dominando el mercado, mes tras mes el público joven los abandonaba a cientos. Reed Tucker, además de las ideas habituales (las diferentes concepciones de universos compartidos; la facilidad para conectar cuando el escenario está más cerca de nuestra realidad cotidiana), describe alguna de sus reuniones y la medidas que abordaron para intentar contrarrestar y emular sus logros. Son los primeros ladrillos de una política errática incapaz de seguir el paso marcado primero por Stan Lee y Martin Goodman y, después, por sus diferentes “herederos”. Un sendero que los llevó hasta un segundo puesto en el mercado y multitud de problemas. Algunos de los cuales también han contagiado a Marvel.

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Fracasando por placer (XXXVI): He venido a hablar de mi libro

Aunque he debido publicar varios centenares de textos sobre literatura de ciencia ficción (si sumamos reseñas y articulitos periodísticos a los reportajes y ensayos más o menos formales), hasta ahora no se había recogido en un libro una parte de ellos. Así que es un placer para mí anunciar la publicación de un volumen recopilatorio, nada casualmente titulado Prospectiva, a lo largo de este mes.

El libro lo publica Cyberdark y será posible conseguirlo gratis durante un tiempo. La librería lo regalará con los pedidos que se hagan en las fechas aledañas al Día del Libro. Los ejemplares restantes (que tampoco serán muchos cientos, dado que ni el contenido ni el autor justifican el optimismo de una tirada amplia) se pondrán posteriormente a la venta en la web e imagino que en algunas librerías especializadas.

Cuando Luis Prado me ofreció amablemente el encargo, no estuve seguro de si tendría material suficiente que cumpliera ciertas pautas: acordamos que habría que recuperar material cuya temática tuviera vigencia, que en su mayoría no estuviera accesible de forma gratuita en webs activas, y que valiera la pena por sí mismo. Pero cuando terminé una primera selección, en la que ya descarté algunos textos válidos porque podían resultar repetitivos o demasiado especializados, pasaba ampliamente de las 200 páginas previstas. Y eso que opté muy pronto por no incluir ninguna crítica o reseña, y desde el primer momento se excluyeron también los contenidos que llevo ya tres años publicando mensualmente en esta sección improvisada. En resumen, he escrito mucho sobre el género a lo largo de treinta años. En una ocasión, alguien me preguntó cuánta ciencia ficción había leído en mi vida, y respondí, sin pensar: «Demasiada». Quizá también he escrito demasiado sobre ella. Pero no debo creerlo del todo porque la sigo leyendo y escribiendo al respecto, aunque lejísimos por supuesto del entusiasmo de los noventa (la década de mis veinte años).

Lo que sí percibo como absolutamente cierto es que la cf se ha imbricado demasiado en mi vida. Casi cualquier recuerdo entre los catorce y los treinta y tantos años va acompañado de la imagen del libro de género que llevaba en las manos o la mochila en ese momento. Tantas lecturas, tantos artículos, tanta atención social por mi parte seguramente me quitaron tiempo (y dinero) en un momento formativo importante. Nunca sabré hasta qué punto influyó en mi carrera profesional, por ejemplo, invertir todas esas horas en responder cartas y mensajes, preparar publicaciones, leer y escribir más de lo que hubiera sido suficiente; sobre todo en el periodo aproximadamente entre 1990 y 2003, en el que quizá consagraba a la cf tantas horas diarias como un deportista olímpico a preparar su disciplina.

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La sexta extinción, de Elizabeth Kolbert

La sexta extinciónSe habla mucho del antropoceno y sus consecuencias sobre el ecosistema de la Tierra. Pero la mayoría de las conversaciones sobre el tema terminan reducidas a una acumulación de clichés nivel La Sexta Noche que cualquier alumno de primero de bachillerato sería capaz de poner por escrito en una redacción. Es fácil enumerar evidencias como el retroceso de los glaciares, el blanqueamiento de los corales, la extinción de numerosos mamíferos, la proliferación de especies invasoras… Pero cuesta profundizar en sus causas o trazar las interconexiones entre ellas más allá de un conjunto de lugares comunes que, a base de repetirlos, se han convertido en un anodino muro de cemento que eclipsa una realidad enormemente compleja. Un conjunto de situaciones tan o más representantivas del momento crítico de la biosfera terrestre que dan la medida de las acciones del ser humano a la hora de transformar o quebrar las relaciones en los ecosistemas. La periodista Elizabeth Kolbert las despliega en este libro a través de una serie de reportajes encadenados que entrelazan la extinción de especies animales con la historia de la vida en la Tierra y el progreso de la biología como ciencia para asentar esa sexta gran extinción del título. Un acontecimiento, según su línea argumental, en marcha desde la irrupción de nuestra especie sobre la superficie del planeta.

El primer capítulo marca la tónica del método de trabajo de Kolbert: un viaje a Panamá para documentar el holocausto de anfibios en centroamérica expone el fenómeno y la lucha por revertir la situación; el siempre peliagudo esfuerzo por conservar una parte de individuos de las diferentes especies afectadas para evitar su desaparición se utiliza para cuestionar su propia pertinencia. La historia de los anfibios y el descubrimiento del hongo detrás de la desaparición se establece junto a un concepto base de la biología, la extinción de fondo, el disparo de salida para empezar el despliegue de la complejidad detrás de la desaparición de especies. Un drama a dos velocidades: generalmente sucede en un declinar extendido en el tiempo salvo cuando existe un acontecimiento a nivel planetario que tensa toda la biosfera. Ha ocurrido al menos cinco veces en el pasado y el libro funciona como prueba de cargo de una sexta ocasión.

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Press Reset, de Jason Schreier

Press ResetPor méritos propios, Jason Schreier se ha convertido en el periodista estrella de exclusivas sobre videojuegos en EE.UU. y parte del extranjero. Y con todo gran poder llega una gran responsabilidad, una lección en la que esta vez no ha sido necesaria una nueva muerte del tío Ben (ni la presencia de Voltaire). En Blood, Sweat and Pixels, Schreier documentó la realización de un puñado de videojuegos para cartografiar cada proceso. Durante esa descripción, perfiló diferentes variaciones y multitud de puntos comunes en las diferentes etapas de su desarrollo entre las cuales figuraba una de las problemáticas más arraigadas en su creación: las horas extra no pagadas, en especial en los tramos finales de producción. Cómo el personal técnico involucrado dedica turnos interminables a lo largo de meses en unas condiciones que tensan sus vidas personales hasta límites insostenibles.

Aquel libro se quedaba en una antología de reportajes. Un conjunto de historias a modo de catálogo con sus triunfos, sus problemas de producción… Servía de denuncia y evitaba empantanarse en el peliagudo terreno de cómo cambiar una circunstancia en apariencia inseparable del medio. Ahora, ya en su posición de conciencia visible, regresa al cómo se hacen videojuegos con Press Reset: Ruin and Recovery in the Video Game Industry. De partida, un paso al frente respecto a Blood, Sweat and Pixels. Lamentablemente no me ha funcionado tan bien.

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Héroes postheroicos, de Ulrich Bröckling

Héroes postheroicosTenía mucho interés en leer sobre el origen, la evolución y el marco actual de lo heroico, una cualidad básica de la literatura de ciencia ficción y fantasía, ya sea en una vertiente afirmativa o en su resbaladiza cara B, lo antiheroico. Después de más de dos décadas escribiendo opinión sobre estos géneros, Alianza Editorial ha puesto en las librerías Héroes postheroicos, el libro perfecto para tomar la temperatura de los héroes; a lo largo de la Historia y en una actualidad en la cual su papel dinamizador y transformador ha alcanzado un estatus cada vez más alejado de su concepción clásica. Un manual escrito por Ulrich Bröckling, profesor de sociología cultural en la Universidad de Friburgo desde una perspectiva alejada de la divulgación. Su tono magistral marca una secuencia que abarca la construcción cultural de esas figuras y su metamorfosis a medida que la sociedad ha cambiado, y se formula desde un didactismo en las antípodas de lo periodístico. Aunque se menciona algún personaje mitológico, literario, cinematográfico, las referencias habituales son filósofos y sociólogos, su pensamiento y su conexión con el tiempo que vivieron.

El título del capítulo más largo, “Elementos para una teoría de lo heroico”, no deja lugar a dudas de la tarea de Bröckling. Excepcionalidad, transgresión, masculinidad, disposición al sacrificio… Las características más importantes de los héroes se despliegan en toda su amplitud para poner de manifiesto lo memorable de su figura a la vez que se ahonda en sus ambigüedades y contradicciones. Seres insólitos que representan a la persona media de su sociedad; defensores del orden establecido y, al mismo tiempo, fueras de la ley que rompen con todo lo establecido a la hora de llevar a cabo sus tareas; personalidades fascinantes porque entusiasman pero también porque perturban.

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Descenso literario a los infiernos demográficos, de Andreu Domingo

Descenso literario a los infiernos demográficosIván Fernández Balbuena ya lo advirtió en su blog –faro capital (para mí) de la crítica de ciencia ficción cuando empecé a escribir sobre libros y cine–: el libro de Andreu Domingo, ya en 2011, había pasado desapercibido para “la mayoría de la gente”. Hoy, en este cansado 2021, podríamos repetir sus palabras una vez más. Descenso literario a los infiernos demográficos, finalista del premio Anagrama de ensayo en 2008, vinculando ciencia ficción y ciencias sociales, no se ha leído como cabría esperar. Quizá sea porque el ensayo estudia cómo la demografía y las soluciones políticas y sociales que se le han encontrado (natalistas vs maltusianos, básicamente, sobre lo que volveré más tarde), se han reflejado en la ciencia ficción, y no es, por tanto, un acercamiento estrictamente literario a las obras escogidas. A saber. Pero es mejor así, en realidad: Domingo ha estirado el alcance de la ciencia ficción, ha demostrado que puede servir para explicarnos ciertas parcelas de la realidad social. Que sirve y es útil.

La relación principal que distingue Andreu Domingo entre demografía y distopía es que la distopía, “en su esfuerzo por diseccionar los mecanismos de dominación”, “se ve forzada a tenerla en cuenta” (a la demografía, se entiende), como factor potencialmente desestabilizador. Me parece una buena definición aunque, en el fondo, diga más sobre el gobierno futuro y cómo éste impone su control a las masas que lo que dice sobre las masas mismas. He mencionado a natalistas y maltusianos: los primeros ven en el aumento de la población un aumento de poder del país; los segundos, en cambio, ven ese aumento como “la razón y extensión de la pobreza”. Y es ahí donde la ficción ha entrado a explorar las posibles ramificaciones humanas de esa confrontación.

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La vida en juego. La realidad a través de lo lúdico, editado por Alberto Venegas y Antonio César Moreno

La vida en juegoSoy un usuario de videojuegos tirando a vulgar. Aunque tuve mi tiempo de fan de la estrategia por turnos, los juegos de dios, las aventuras gráficas más allá de Lucasfilm y los RPGs (en PC; en 8 bits le daba a todo lo que hubiera), desde que hace 2 décadas aterricé en las consolas sobre todo me dio por la acción, las videoaventuras y, en la (pen)última generación, los mundos abiertos. Sin embargo, a raíz de escuchar podcasts sobre la materia, se ha despertado mi interés por otro tipo de producciones que promueven una experiencia diferente. No voy a ponerme estupendo y confesar que paso mis noches con un juego que me introduce en las carnes de un armenio que padece el genocidio a manos de los turcos. O que he visto la luz a través del simulador de conducción de Greyhound y hago trayectos de ocho horas entre Albuquerque y Phoenix, primero por la i40 y después por la I17. Pero en los últimos tiempos me estoy acercando a títulos que hace una década ni me hubiera planteado probar, exactamente por lo mismo que me llaman la atención ahora: tocan una serie de problemáticas que, a través de sus mecánicas o su narración, invitan a observar bajo una nueva mirada. Esa misma curiosidad está detrás de mi lectura de La vida en juego, un libro editado por Antonio César Moreno y Alberto Venegas para AnaitGames.

Moreno y Venegas se sirven del primer artículo, “Teorías y práctica de los juegos expresivos”, de Sébastian Genvo, para marcar el paso. No porque su propuesta vaya a estar detrás de cada uno de la docena y media de ensayos seleccionados para figurar en el libro, ni mucho menos, pero sí como idea fuerza destinada a resonar de una u otra forma en la mayoría. Frente a un mercado dominado por productos sostenidos sobre la acción, la conquista, la superación de retos a través de la violencia y/o la acumulación de recursos, Genvo sugiere abarcar otro tipo de creaciones que

proponen ponerse en el lugar de otros para explorar cuestiones sociales, culturales, psicológicas… al tiempo que permiten experimentar los dilemas, las elecciones y las consecuencias derivadas de esas situaciones.

Este concepto de videojuego expresivo se elabora gracias a una serie de títulos que afianzan y ahondan en lo que Genvo entiende por él. Sin negar otras interpretaciones, en la creación y el análisis invita a abrir el foco hacia cómo nos tocan emocionalmente mientras “nos hacen pensar en nosotros mismos, en los demás, en el mundo que nos rodea”. No limitarse a un entorno donde el papel activo del jugador está en las mecánicas mientras en la recepción queda arrinconado a un rol más pasivo, demasiadas veces mediante una serie de estímulos de una diversidad limitada. Este trampolín es desde donde Moreno y Venegas impulsan al lector hacia la riqueza del medio.

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It’s the End of the World, de Adam Roberts

It's the End of the WorldCuando una gran parte de los lectores ha perdido la noción de qué es una distopía y qué un apocalíptico (o postapocalíptico), la lectura de It’s the End of the World es toda una satisfacción. Adam Roberts no utiliza ni una sola vez el término distopía para describir las diferentes vertientes de lo apocalíptico y por qué es un tema central a la hora de contar historias desde los primeros textos escritos. Una vitalidad ratificada a lo largo de la historia de la literatura, realimentada por la actualidad del último año y medio a la que no se sustrae este blog, tal y como lo demuestran diversos textos escritos por Julián Díez, Santiago L. Moreno o Mario Amadas.

Roberts suena en España por Ejército Nuevo Modelo, la novela de ciencia ficción bélica con sustrato transhumanista publicada en 2016 por Gigamesh. Escritor prolífico, compagina su labor creativa con la enseñanza de Literatura Inglesa y Escritura en una de las múltiples facultades asociadas a la Universidad de Londres. Tiene una amplia bibliografía en el campo de la no-ficción e It’s the End of the World es su ejemplo más reciente. Un ensayo terminado durante el confinamiento de primavera de 2020 que se alzó con el Premio Británico de Ciencia Ficción al mejor libro de no-ficción. El aroma oportunista tanto en la publicación como en el galardón es inevitable. Sin embargo, basta leer la introducción para quitárselo de la cabeza. Roberts desenmaraña el corpus de ideas alrededor del fin del mundo y lo sistematiza a través de un discurso capaz de llegar a una serie de conclusiones. Algunas previsibles; otras, ¡bien por él!, no tanto.

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