Llega a su tercer volumen la historia oral de los videojuegos en España que Diego Vargas parece en proceso de construir con los cuatro años que abarcan de 1990 a 1993. Una encrucijada que marcaría un cambio de etapa con la llegada de las primeras consolas y el despegue de la venta de programas para PC. Mientras, se cerraba definitivamente la vía de los ordenadores de 8 bits y se desencadenaba la crisis del modelo de negocio de la programación de videojuegos. Estas cuestiones se tratan con amplitud en este libro además de cubrir temas aledaños, caso del nacimiento de nuevas cadenas de distribución o la reestructuración de las que había, y el nacimiento de grandes tiendas y espacios específicamente dedicados a los videojuegos que marcarían las dos décadas posteriores. Hay una complejidad detrás de esta secuencia de acontecimientos que contrasta con la vista en los dos volúmenes anteriores, lo que ocasiona una mayor fragmentación que en el anterior volumen.
Como aquí he venido por los videojuegos, es muy interesante cómo se transmite esa transformación hacia los nuevos soportes o la destrucción de los equipos que había. El canto del cisne de los grandes sellos (Topo, Dinamic) con proyectos propios de otra época; el despido de profesionales de de estas empresas y la subcontratación de desarrollos a nuevos equipos para sorber hasta la última peseta de los restos del naufragio de los 8 bits; los escasos proyectos de reconversión exitosos hacia las nuevas plataformas y las dificultades para poder abordarlos debido a los déficits estructurales acumulados en los años previos; el aprovechamiento de los quioscos como puntos de venta de programas de bajo coste…







