El principal competidor de Musk en la nueva carrera espacial privada, Jeff Bezos, parece haber tenido su principal inspiración de cf en el universo de Star Trek. Al punto de invitar gratis a subir en una de sus naves Blue Origin al protagonista de la serie de televisión original, William Shatner, que en octubre de 2021 se convirtió en el primer nonagenario en órbita, aunque fuera apenas por unos minutos. La condición de Bezos de trekkie puede ser vista como paradójica, puesto que en líneas generales se considera entre los aficionados estadounidenses que el universo Star Trek es más «liberal-demócrata» y el de Star Wars más «conservador-republicano». Desarrollar los motivos de ese etiquetado no del todo preciso (y contradicho recientemente por la serie Andor) daría para un artículo en sí.
Bezos también declaró su incondicional pasión por The Expanse, las novelas de Daniel Abraham y Ty Franck que firman conjuntamente como James S.A. Corey. Las tres primeras temporadas de su adaptación a televisión, desde 2015, fueron producidas por SyFy Channel, que la canceló en mayo 2018. Los fans de la serie recogieron 100.000 firmas y sólo dos semanas después Bezos en persona anunció en la International Space Development Conference que la serie continuaría en Prime Video, donde ha tenido otras tres temporadas. El argumento tampoco es exactamente el que cabría esperar del gusto de un magnate multimillonario, con gran protagonismo de proletarios huelguistas. Aunque, eso sí, esos pioneros del espacio retratados por la serie están muy inspirados por el individualismo del movimiento trascendentalista estadounidense: son verdaderos pioneros de frontera, desconfiados de cualquier estructura, libres e imposibles de controlar.
Quizá todavía más extraña es la predilección de Bezos por otra serie de novelas ya mencionada cuando escribí sobre Musk, La Cultura, del escocés Iain M. Banks. De los 25 libros que se destacan en la web Goodbooks como los favoritos de Jeff Bezos, diez son de La Cultura. Es decir, la serie completa.



En 2008, ocho años después de la publicación de 
En el ensayo sobre la utopía en la literatura de ciencia ficción,
En esa contienda de discursos y visiones sobre lo que es y lo que debería/podría ser la ciencia ficción, cotiza al alza la demanda de historias con una perspectiva optimista/positiva del escenario, de las relaciones entre los personajes y/o su desarrollo. Tras años de dominio del fin del mundo, el postapocalíptico o la distopía, se ha activado la demanda de narraciones que combatan ese pesimismo, no sé si sanadoras o terapéuticas. Sin embargo en esta búsqueda parece quedar fuera de cuestionamiento la realidad política, económica y casi diría social de nuestra civilización. El capitalismo se mantiene como ideología imperante y su presencia anega cualquier relato hasta el punto de construir un efectivo muro de contención que impide sobrepasarlo. Pensar en una sociedad libre de su influencia continúa fuera de la ecuación.