Super-bacterias, de José Ramos Vivas

Super-bacteriasEn este 2020 que nos ha dado un inesperado baño de ciencia ficción, es inevitable no sentirse todavía más amedrentado ante los peligros que se ciernen sobre el mundo contemporáneo. Una serie de cuestiones alentadas por aspectos políticos insensibles a su impacto, no ya sobre nuestro presente, incluso sobre nuestro futuro. Sin embargo, ahora que estamos todo el día hablando de nuevos métodos para crear vacunas, test de antígenos, responsabilidad social o las desigualdades sanitarias, estas amenazas han pasado a un tercer plano. Tal es el caso de las resistencias a los antibióticos, uno de los aspectos menos previsibles de ese sabotaje que el capitalismo supone para sí mismo, agravado cuando la conexión entre las causas y los efectos no resultan evidentes. En Super-bacterias, José Ramos Vivas (responsable del laboratorio de microbiología del hospital Marqués de Valdecilla de Santander) contextualiza este problema y trata las posibles soluciones para atenuarlo. Aunque está escrito con un estilo cercano a lo coloquial, con la mente puesta en la divulgación más básica, lo hace desde una profundidad en general satisfactoria salvo en un puñado de cuestiones aledañas en las cuales se queda en la superficie. Más o menos en la mayoría de capítulos ya pasados el ecuador, donde plantea cómo la deslocalización, la desigualdad o el calentamiento global recrudecen la situación.

El hilo conductor hasta esas últimas 100 páginas es un poco el que tiene que ser. Primero Ramos Vivas establece las características de la microbiota, el conjunto de bacterias que se localizan en los seres vivos pluricelulares, para después tratar los otros dos procesos más íntimamente relacionados con el problema: el origen de los antibióticos y cómo las bacterias generan su resistencia. Dos procesos íntimamente relacionados con procesos ajenos a la especie humana que nuestro uso de los antibióticos ha incrementado de maneras menos evidentes de las que suelen surgir en las conversaciones.

Sigue leyendo

Star Wars: Knights of the Old Republic, de Alex Kane

KOTOREl primer Baldur’s Gate debe ser, fuera de los 8 bits, el videojuego que más veces he recorrido de principio a fin. La primera vez poniendo a prueba las capacidades de mi Pentium a 133Mhz cada vez que en un combate aparecían más de 5 enemigos en pantalla; una limitación que hacía injugable el enfrentamiento final con Sarevok y convirtió ese momento previo en mi final del juego. Sin embargo, ni siquiera en aquella ocasión me pegó tan fuerte como el Knights of the Old Republic (KotOR). La producción de Bioware para XBox aparecida cinco años más tarde basada en el universo de Star Wars. Recuerdo levantarme varios días entre semana a eso de las cinco y media de la mañana, dos horas antes de ir al trabajo, para continuar la partida que habría dejado a media noche. Recorría cada esquina de cada planeta buscando cualquier NPC, objeto, historia en tiempos en los que las secundarias eran más escasas y casi podían considerarse como misiones principales. Lo exprimí hasta asegurarme que nada quedaba atrás, atrapado por ese protagonista en busca de su identidad en un contexto que entendía las historias de Star Wars como pocas veces se había hecho en el universo expandido.

Alex Kane cuenta en Knights of the Old Republic los detalles detrás de su gestación, desde el inicio de la aventura conjunta de LucasArts y Bioware. Varios productores de la primera fueron en busca de la reina de los RPGs, en la cresta de la ola después del Baldur’s Gate, para que hicieran su magia en el universo de Star Wars. En este sentido, este libro es más bien un reportaje extenso, de unas 25000 palabras, basado en los testimonios reunidos entre los profesionales involucrados en su desarrollo.

Sigue leyendo

Halloween. La muerte sale de fiesta, de David J. Skal

HalloweenEn este compendio de seis artículos, David Skal desmonta Halloween para recontar la celebración desde varias facetas. Quizás el menos estimulante sea el más previsible: el origen y la evolución de la festividad y sus elementos más conocidos hasta comienzos del siglo XXI (el libro se publicó originalmente en el año 2002, aunque la edición de Es Pop se basa en una reedición de 2016). En ese primer capítulo, Skal disecciona el Frankenstein cultural órgano a órgano; ya sea desde sus iconos instaurados en el imaginario colectivo por la literatura, la ilustración o la televisión, ya desde su manifestación más contemporánea; un constructo erigido entre la voluntad de domesticar su carácter pagano y una serie de cuestiones crematísticas que ponen de relieve el éxito del capitalismo a la hora de modelar cualquier expresión social.

Sin ánimo de ser exhaustivo, Skal dosifica la historia de sus imágenes más características: la calabaza, los disfraces o el canto de “trastada o aguinaldo”, una costumbre nacida de la necesidad de terminar con las gamberradas que los más jóvenes perpetraban este día y que en alguna ocasión llegaron a causar actos de guerrilla urbana guiados por un auténtico frenesí destructor. Incorpora anécdotas ciertamente atractivas, caso de cómo la viuda de Houdini se sirvió de la muerte de su marido para desenmascarar a todos los espiritistas que intentaron contactar con él, al precio de hacerme un par de pasajes un tanto pesados al centrarse en iconos que me importan más bien poco, caso de las manzanas o todo lo que rodea a las brujas. Motivo por el cuál he leído con una cierta distancia el segundo artículo, “La tetilla de la bruja”, sobre la fiesta, el culto al demonio y el auge del wiccanismo.

Sigue leyendo

Moriremos por fuego amigo, de Juan Manuel Santiago

Moriremos por fuego amigoCuando escribí sobre la escasa atención suscitada por Supernovas, hubo una respuesta que me hizo bajarme un poco del burro: el fandom jamás ha prestado atención a este tipo de libros. Y en cierta forma, salvo las famosas listas canon, el resto de textos que estudian y profundizan cualquier aspecto de la ciencia ficción, la fantasía o el terror vuelan bajo el radar, apenas comentados en dos o tres webs del núcleo duro. Otro tanto se puede decir de los artículos. Hago notar una vez más la cierta vergüencilla de haber ganado un Ignotus con “Gigamesh, ¿qué fue de…?“. Una entrada vulgar de esas que hace diez años abundaban en los blogs, donde recordaba algunos de los asuntos editoriales más recriminables de la casa del vicio y la subcultura. El artículo recibió un efecto Streisand de libro cuando Alejo Cuervo se materializó en los comentarios sacudiendo el mazo a diestro y siniestro. Ganó una relevancia que de otra manera no habría tenido y coleó hasta el año siguiente en una votación en la que al menos perdió un texto de mucha más valía: el obituario que Juanma Santiago le dedicó a Juan Carlos Planells. Se pueden poner más casos donde labores de estudio que recuerdan con elocuencia alguna obra o autores concretos pierden frente a una reseña de una cuartilla escrita en 15 minutos o un articulillo que es una bibliografía enlazada con conectores.

Mi hastío viene porque en las últimas tres décadas ha habido grandes artículos y ensayos. Unos recibieron premios, otros no, mientras la mayoría corrieron el destino de las revistas, fanzines y webs donde aparecieron: el olvido. Apenas unos pocos han podido ser recuperados de alguna manera, bien a través de algún portal que, a los dos años, solamente encuentras si utilizas con arte un buscador; bien a través de una edición electrónica que suele correr la misma suerte que los ensayos; bien porque algún editor aventado decide correr el riesgo de reunirlos en un libro como este, un acto de justicia hacia uno de los mejores ensayistas españoles dedicado sobre todo a la ciencia ficción.

Sigue leyendo

Becoming Superman: My Journey from Poverty to Hollywood, de J. Michael Straczynski

Becoming SupermanYa he escrito alguna vez sobre lo fuerte que me pegó Babylon 5, a pesar de las dificultades para seguir su emisión. Y cómo me quedé después de ver en La 2 el último episodio de la tercera temporada, ese padre de todos los cliffhangers que he convertido en uno de esos ridículos mitos personales, repetido en todo tipo de eventos sociales. Desde aquel descubrimiento, seguí la carrera de su creador, J. Michael Straczynski, con un cierto interés, sobre todo en el mundo del cómic. Sin haber rebasado la categoría de lo notable, ha escrito series que bien merecen una relectura: Midnight Nation, Rising Stars y Supreme Power, este último inconcluso. Aún con esto, no sabría explicar qué me llevó a su biografía Becoming Superman: My Journey from Poverty to Hollywood. Supongo que ampliar la información sobre la producción de una de mis series de televisión favoritas. Y testar el relato de superación de cómo Straczynski se abrió camino en la escritura tras una infancia y una adolescencia traumáticas. Un exorcismo personal y, hasta cierto punto, familiar omnipresente en Becoming Superman.

Sus veinte primeros años de vida son la versión pesadillesca del sueño americano. Con un padre habituado a vivir del engaño entre cogorza y cogorza, y una madre criada en un prostíbulo y, básicamente, secuestrada por su marido desde su primer embarazo, el relato inicial de Becoming Superman entra en la categoría de lo terrorífico. Los abusos padecidos por el guionista de Sense 8, contados por separado, podrían parecer un lugar común (ese padre que, al llegar a casa, apaliza a su mujer y sus hijos; esa madre llevada al límite que casi asesina a su hijo). Sin embargo, puestos uno detrás de otro llevan a la interrogación retórica: ¿cómo pudo salir adelante?

Sigue leyendo

Breve Historia de la ciencia ficción, de Luis E. Íñigo Fernández

Breve historia de la ciencia ficciónInquieta un poco ver la cantidad de libros que ha escrito Luis E. Íñigo Fernández sobre España. Tanto, que casi parece que quiera competir con Sánchez Dragó. Pero el caso es que Fernández, aparte de sobre España, ha escrito, o publicó a finales de 2017, una Historia de la ciencia ficción. ¿Una más? No exactamente: esta Breve Historia de la ciencia ficción es de las –aún a día de hoy– pocas incursiones –¡es que necesitamos más, queremos más!– del ensayismo literario español en la ciencia ficción. El libro forma parte de esta colección de obras divulgativas que comparten el mismo inicio de título: “Breve Historia de…”, ideada por la editorial Nowtilus hace ya algunos años. No siempre, como es el caso que nos ocupa, son tan breves. Cuando aparece un ensayo sobre ciencia ficción escrito directamente en castellano, tenemos motivos, por la infrecuencia con la que aparecen, para estar contentos y agradecidos. Más si aportan alguna novedad, como es el caso.

Fernández hace un repaso meticuloso a los textos arcanos de la protociencia ficción. Las Historias del género siempre tienden a mirar con muy buenos ojos a los precursores, a los pioneros de nuestro imaginario actual, viendo ciencia ficción donde hay fantasía o folklore, cuando, en general, los antecedentes suelen serlo por accidente, más que por voluntad. El repaso sirve para que el lector se haga una composición de lugar muy completa, para que identifique el caldo de cultivo del que surge la ciencia ficción tal como la entendemos hoy. Se atreve, también, con una definición propia, ponderada, del género, después de sentenciar que la ciencia ficción es, “ante todo, especulación”; su definición es larga y la dejo para los curiosos, pero citaré un fragmento inesperado: “la ciencia ficción es arte y, como todos los tipos de arte, tiene como origen y como destinatario al ser humano, y como intención última conmover su espíritu”. Siempre es muy escurridizo tratar de definir la ciencia ficción, y requiere un gran esfuerzo pensarla en su totalidad, pero Fernández se aparta aquí de la definición objetiva, académica, que suele aparecer en la crítica de ciencia ficción, y aporta esta visión más sentimental y verdadera.

Sigue leyendo

Lady Tyger, de Silvia Cruz Lapeña

Lady TygerHéroes y villanos / Heroínas y villanas es la nueva colección de Libros del K.O. En volúmenes en formato bolsillo y alrededor del centenar de páginas parece que editarán biografías de personas arrinconados por la Historia. Como indican en las guardas, “no necesariamente ejemplares, posiblemente contradictorios, definitivamente irresistibles”; un gancho que a la vez te somete a una sobredosis de adverbios modales terminados en -mente. Aunque en principio me atraía más el libro sobre Calomarde, por acercarme a la figura del trepa sumo, me he terminado leyendo primero Lady Tyger, atraído por un deporte, el boxeo, que apenas conozco por su tratamiento cinematográfico.

Silvia Cruz Lapeña no deja dudas sobre sus intenciones: mostrar un caso práctico de la sangrante diferencia entre los deportes profesionales masculino y femenino. Para ello ha elegido uno de los miles ejemplos que podría haber contado: Marian Trimiar, Lady Tyger. Entre los 70 y los 80, Trimiar batalló para abrirse camino en el boxeo en EE.UU. Un mundo que le cerró las puertas: por ser mujer y el combo de ser afroamericana. Mientras sus compañeros se llevaban bolsas de decenas, cientos de miles, millones de dólares en los grandes campeonatos, Lady Tyger luchaba por que la permitieran pelear en combates serios; contra las organizaciones deportivas que no la tramitaban una licencia; contra una clase política que no contemplaba que la mujer pudiera acceder a ese ámbito; contra los promotores que, en el mejor de los casos (un campeonato del mundo) proveían una bolsa de mil pavos en un recinto al que acudían miles de personas.

Sigue leyendo

Rafael Sánchez Ferlosio y la ciencia ficción

Sánchez FerlosioEs muy probable que lo que vaya a decir, que las palabras que ahora siguen, no sean más que una simple tontería. Pero bueno, a veces las cosas hay que decirlas igual. Es verdad que la relación entre Rafael Sánchez Ferlosio y la ciencia ficción, no fueron, precisamente, muy buenas; ni muy cordiales ni fructíferas. Él, que es una de las mayores aventuras del idioma en las que te puedes embarcar, dijo algunas cosas feas sobre nuestro género. Las cosas como son. En “Personas y animales en una fiesta de bautizo”, que abre sus Altos estudios eclesiásticos, habla de “las desmelenadas invenciones de la ciencia ficción”, mencionándolas como “inversión del escéptico, lúdico, prudente (…) espíritu científico”; y en esa obra maestra que recorre la barbarie humana que es Mientras no cambien los dioses, nada habrá cambiado, dice: “Y el sedicente ‘espíritu de aventura’ no es sino el elementalismo emocional vinculado a la mala literatura (…) o una regresión senil hacia las lecturas de infancia, con su percepción del mundo en clave de tebeo, por mucho que ese tebeo adopte los modernos escenarios de la ciencia ficción”. O la primera frase de ese mismo libro, por mí torpemente manoseada, hace poco, en el texto sobre humor y ciencia ficción, que es condescendiente y perfecta: “El desprestigio popular del espacio era completamente normal”. Visto así, la cosa es delicada.

Pero, primero: pensemos en los hechos. ¿Es un rechazo definitivo? ¿Radical? Porque, si vamos, como digo, a los hechos, a su obra, veremos que Ferlosio, cuando rechaza, rechaza bien, con argumentos, pensando, contextualizando y exponiendo, en frase poliarticulada, un pensamiento que socava lo que le es desagradable, lo que le es contrario al bien común del ser humano, con razonamientos y silogismos irresistiblemente persuasivos. ¿Ha sido merecedora de tales mecanismos de crítica ilustrada, la ciencia ficción, en Sánchez Ferlosio? Veamos.

Sigue leyendo

El jinete pálido, de Laura Spinney

El jinete pálidoSi hubiera leído El jinete pálido cuando lo compré me hubiera parecido imposible contemplar un fenómeno similar al que describe. Hecho ahora cuando me he puesto con él, conecta una parte sustancial de la actualidad cotidiana del COVID-19 con una realidad pasada; una serie de catastróficas desdichas cuya razón de ser, casi diría su relato, es sobre todo consecuencia del olvido de la acción de las pandemias; actores aterradores que, más allá del campo de la ficción, golpean a la humanidad de manera cíclica. La enésima constatación que en el duelo entre hombre y naturaleza, nuestros triunfos terminan siendo temporales si perdemos de vista nuestra fragilidad y los factores sobre los cuales se sostienen nuestros progresos.

Laura Spinney despliega la epidemia de gripe de 1918 en capítulos no demasiado extensos en los que toca cuestiones específicas sobre la acción de una epidemia: cómo se desarrolló, qué alentó o controló esa evolución, la manera en que atacó al cuerpo de los enfermos, qué tipo de población era más sensible, los dificultad de diagnóstico en una época que  los virus no se habían observado… Cada aspecto, contado a partir de la información histórica, biológica, epidemiológica, sociológica, se concreta gracias a uno o varios relatos del bienio 1918-1919 cuando acontecieron sus tres olas. Historias de médicos, políticos, artistas, ciudadanos de a pie, dotan a la tragedia de rostro humano y permiten abordar cuestiones aledañas que van de lo extravagante a lo dramático. Entre las primeras hay algunas terribles, como las vividas a consecuencia del pensamiento mágico inducido por autoridades religiosas como el obispo de Zamora, Antonio Álvaro y Ballano, que saboteó cualquier medida propuesta por las autoridades civiles con sus llamadas a las misas colectivas, que agravaron la incidencia del virus en la ciudad. O las bodas negras

Sigue leyendo

Armas de destrucción matemática, de Cathy O’Neil

Armas de destrucción matemáticaLa minería de datos y su capitalización son el nuevo paradigma de una internet donde una mayoría de usuarios hemos aceptado convertirnos en el producto. Una transacción todavía más demencial cuando se considera el enigma de cuál es la información que se está utilizando y el desconocimiento de lo que se hace con ella, más allá del eslogan puesto una y otra vez en cuestión de “ofrecer publicidad relevante”. Dispuesto a conjurar dudas me acerqué a Armas de destrucción matemática, un libro donde Cathy O’Neil parte de su experiencia en la creación de algoritmos para tratar sus entresijos y cuándo terminan transformándose en lo que denomina “armas de destrucción matemática” (ADM). Una etiqueta en apariencia alarmista que lo parece menos cuando, capítulo a capítulo, O’Neil revela cómo el sesgo detrás del tratamiento de la información afecta a multitud de cuestiones ocultas.

Los procesos de selección de personal de las grandes empresas, las condiciones para conseguir un crédito bancario, los sistemas de reputación personal para fijar sentencias judiciales o el uso de publicidad segmentada en las redes sociales son algunos de los temas que la escritora utiliza para aflorar las consecuencias de unos algoritmos que se están haciendo con el control de nuestras vidas. Todo hay que decirlo, desde una perspectiva eminentemente estadounidense. De ahí que muchos aspectos deban tomarse más como admonitorios; una consecuencia de continuar cediendo al ámbito de lo privado parcelas que en España se mantienen en la esfera de lo público.

Sigue leyendo