La Tierra permanece, de George R. Stewart

La Tierra permaneceFue una alegría descubrir que Gigamesh publicó una nueva traducción de ese rompehielos de la ciencia ficción que es Earth Abides, de George R. Stewart. Rafael Marín tiene toda la razón al escribir, en el prólogo, que La Tierra permanece es “una de las grandes novelas del género y, además, una de las grandes novelas americanas de la posguerra”. Tal cual. La novela, ya en 1949, sentó las bases de la literatura postapocalíptica y fundó toda una estética del derrumbe de la civilización y de la supervivencia que se iría extendiendo, libro a libro, película a película, en las décadas siguientes.

Novela seminal, La Tierra permanece aglutina los miedos arraigados en la consciencia colectiva después de la Segunda Guerra Mundial, y consolida, más que inaugura, un subgénero capital de la ciencia ficción: el relato postapocalíptico. La bomba atómica dio sentido a las fantasías sobre el fin del mundo, y en la novela asistimos a su puesta en escena, al ejemplo directo de lo que le esperaba a la humanidad si se cumplían esos miedos. Está narrada con una melancolía muy equilibrada: percibimos la pena por lo perdido (que es todo) antes que un odio por el causante de esas pérdidas. La lectura, por ejemplo, se ve como la herramienta cultural que reconfigurará la mentalidad humana, que hará germinar una vez más el genio humano.

Por otra parte, el texto está salpicado de breves fragmentos en cursiva que actúan como las incursiones de un narrador externo, ajeno al narrador en tercera persona que despliega la historia común de Isherwood, el protagonista, y la Tribu, los personajes que se le van añadiendo, y que funcionan como un alejamiento momentáneo de la historia, para que cojamos perspectiva.

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El buscavidas, de Walter Tevis

El buscavidas

El buscavidas

Esto de acumular libros como si fueras una hormiga psicópata, almacenando al año en La Pila tres veces más de los que puedes leer en uno, causa que leas cuatro años después de haberla adquirido una obra en la que tenías mucho mucho mucho interés. Me seducía la idea de acercarme a la novela en la que se basó una de mis películas favoritas, no sé si inédita en España o mucho tiempo fuera del mercado. Pero los caminos de La Pila son inescrutables.

Suena un poco estúpido contar lo siguiente sobre El buscavidas, cuya adaptación pasa por ser una de las películas más conocidas de Paul Newman. Pero debido al alarmante déficit de clásicos que pasan por la televisión española, especialmente en comparación con los que conocimos la época anterior a la llegada de las privadas, no viene mal recordarlo. Estamos ante una historia de crecimiento personal en el mundo del billar. Un ¿deporte? que en la cultura popular estadounidense no ha sido tan explotado como el football, el baseball o el boxeo, y que, como este último, permite un tipo de historia en la base del sueño americano: el hombre hecho a sí mismo que experimenta el rito de paso que pule sus últimas aristas gracias a la intercesión de un guía espiritual.

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