En el año 2008 Facebook era una ventana abierta a personas a las que hacía tiempo que no veía, sobre todo amigos que habían emigrado de Cantabria. Ante la ausencia de contacto cotidiano, servía de simulación de vínculo a través de un foro muy básico. Recuerdo lo que suponía cada evolución del interfaz. Llegado cierto momento, en general empeoraba la experiencia, no solo porque te forzara a habituarte a otra disposición de elementos. Hacía desaparecer funcionalidades para incluir otras nuevas a las que no veías el sentido. Aquí había bastante de renuencia al cambio pero también la imposición de una serie de cuestiones (publicidad creciente; contenido ajeno al que deseabas ver), vendidas como una necesidad para mantener la interacción y mejorar la información recibida. Detrás de todo se hacía evidente una mercantilización/manipulación del usuario hasta niveles difíciles de prever, hasta que no hubo manera de ocultarlas. Campañas de desinformación, socavamiento de los valores democráticos, promoción del odio o, en algunos países como Myanmar, el genocidio. Esta secuencia es una de las que Cory Doctorow disecciona en Mierdificación, una descripción pormenorizada de la degradación a la que ha estado sometida internet en los últimos tres lustros.
El inicio del libro es elocuente. A partir de cuatro empresas (Meta, Amazon, Apple y el iPhone y Twitter/X), Doctorow secuencia la degeneración de sus productos estrella en tres pasos: bueno para los usuarios, bueno para los clientes comerciales, un gigantesco montón de mierda. Una puesta en situación en apenas una decena de páginas por caso que delimita un patrón extensible a otras iniciativas en un cuadro que pone de manifiesto el sabotaje de características esenciales en los cimientos de Internet. La interoperabilidad de los sistemas informáticos; la neutralidad de la red; la privacidad de los usuarios están amenazadas por una voracidad de una serie de corporaciones que explotan todos los mecanismos disponibles para mantener a las vacas a ordeñar (usuarios, clientes) dentro de ecosistemas cerrados con el objeto de convertirse en monopolios y maximizar sus beneficios.