La casa de la muerte, de Sarah Pinborough

La casa de la muerteEn la explosión de literatura juvenil de ciencia ficción del último lustro se observan una serie de rasgos prácticamente repetidos de gran éxito en gran éxito, con cada historia moviéndose alrededor de un sistema social que coarta el desarrollo individual y gobernado por una elite tiránica, el enemigo a ser derrotado. Los protagonistas, sin demasiadas nociones de cómo se llegó hasta allí, lo combaten mientras se enfrentan a todo tipo de retos, retiran los velos de misterio que encuentran en su camino y profundizan en las complejidades de su realidad. En este contexto, La casa de la muerte se abre camino apostando por una alternativa, hasta el punto de poder hablar de una singularidad.

Llama la atención su brevedad: tiene menos de 250 páginas absolutamente autocontenidas; no hay que esperar continuaciones ni libros derivados porque toda la historia se encuentra en su interior. Asimismo destaca su apuesta por mantener un escenario mínimo: la novela transcurre en una isla inhóspita en la cual apenas se levanta la construcción que le da el título. Una especie de residencia juvenil donde un grupo de adolescentes aquejados de un mal, los defectuosos, aguardan la llegada del estadio final de su enfermedad; el momento de ser llevados hasta el sanatorio de donde nadie regresa. Por tanto, apenas interactúan con el mundo exterior. Su vida en familia anterior a su internamiento, la evolución de las sociedades británica, europea y mundial en ese futuro (aparentemente) cercano, permanecen como un enigma neblinoso que germina en escasas ocasiones. Una clara postura de Sarah Pinborough por explorar la relación entre los residentes.

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Saliendo de la estación de Atocha y 10:04, de Ben Lerner

Llegué a la conclusión de que, mucho más que cualquier argumento o sentido convencional, me importaba la mera direccionalidad que sentía al leer la prosa, la textura del tiempo al pasar, la máquina blanca de la vida [1]

Leaving The Atocha StationAsí se expresa Adam Gordon, el alter ego de Ben Lerner en Leaving the Atocha Station, la primera entrega de lo que parece que va a ser la novelística del autor de Topeka (Kansas), una serie de romans à clef en las que se narra y se cuestiona la peripecia de este (y otros) sosias del escritor. Ben Lerner/Adam Gordon no engaña a nadie, deja bien claro que eso es lo que le atrae de la narrativa [2], y eso es lo que el lector va a encontrarse. Quien busque otra cosa saldrá escaldado.

Adam es un poeta estadounidense que gracias a una beca pasa unos meses en Madrid, supuestamente con la intención de escribir unos poemas relacionados con la Guerra Civil. Vive solo en un apartamentito en la plaza de Santa Ana; se da sus paseos por el centro; se tumba en los céspedes del Retiro, a la bartola, disfrutando de la distancia con lo real que ofrece un porro bien calibrado; lee El Quijote, entendiendo de la misa la media (Adam entiende de la misa la media todo el rato, tanto en sus lecturas como en sus intercambios con sus pocos conocidos españoles, y en eso reside gran parte de la singularidad de su visión, en lo sesgada que es su percepción de la realidad –lingüística– en un entorno que le es extraño: al no tener ni papa de español, todas las conversaciones se convierten en suposiciones, en variables, en alternativas de significados posibles); se corre sus juergas en eso que se ha dado en llamar «la noche madrileña»; va a alguna que otra fiesta en las afueras; hace alguna que otra escapada fuera de la ciudad (un fin de semana fugaz en Granada en compañía de uno de sus rolletes españoles); y, de vez en cuando, porque le da por ahí, miente sobre algunos detalles de su vida, como si se dejara llevar por la irrealidad constituida por el extrañamiento cultural y geográfico en el que vive. También va al museo del Prado, a alguna galería y a alguna que otra presentación poética. Básicamente se aburre. Hace como que escribe. Se fuma otro porro. Lee sus poemas. Y así hasta que se le acaba la beca y se vuelve a los Estados Unidos.

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Distancia de rescate, de Samanta Schweblin

Distancia de rescateUna editorial ha de tener mucha confianza en un relato largo para publicarlo de manera independiente en su colección de narrativa contemporánea de cabecera a 14 euros el ejemplar. Este privilegio da una idea de lo logrado por Samanta Schweblin con Distancia de rescate. Una narración fresca y desasosegante que trabaja un entramado con múltiples puertas abiertas a temas no demasiado habituales en las historias fantásticas que se pueden encontrar en las colecciones de dentro del género.

El relato se cuenta a través de una conversación entre una mujer y un niño que encierran una serie de misterios, desvelados a medida que la información fluye entre ambos. Un diálogo durante el cual cual el lector batalla por construir el contexto que le da sentido y donde forma y fondo van íntimamente unidos de la mano. No estamos pues ante un artificio gratuito ideado para oscurecer una historia más sencilla sino que el discurso está ligado a lo que los personajes han vivido. Asimismo, en su intercambio dialéctico crece una atmósfera viciada, ligada a lo que cuentan y lo que callan, que termina siendo el propósito final de Distancia de rescate más allá de una serie de enigmas que, seguramente, serán resueltos páginas antes de la conclusión.

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Neimhaim, de Aranzazu Serrano Lorenzo

NeimhaimCon la llegada del ya pasado periodo estival, la editorial Fantascy puso en circulación una nueva obra de fantasía épica bajo el nombre de Neimhaim. Una novela de marcado carácter épico que, a diferencia de lo habitual, incluye abrumadores paisajes blancos llenos de hielo y nieve, así como bosques con una fuerte carga mística y mucha más presencia e integración de dioses en la historia. Aun con ello, Neimhaim incluye muchos de los elementos básicos en un libro de esta clase: castillos, reyes, hijos herederos de un gran poder y diferentes seres fantásticos de la máxima importancia.

Las tierras que dan nombre al libro se encuentran pobladas principalmente por dos razas: los Kranyal y los Djendel. Tras una incursión enemiga que implica a ambos pueblos, deciden unir sus caminos y crear la Alianza, de manera que puedan tener un futuro más fuerte y próspero. Para ello Gursti, Rey del Clan Kranyal, y Adroon, Primero de los Djendel, deciden que el mañana de ambos pueblos debe ser guiado por sus descendientes. Tras la ingesta de un brebaje para mejorar su fertilidad, cada una de sus mujeres quedarán encintas de los futuros reyes de Neimhaim. Ambos, que cuentan con un aspecto físico más parecido al de dos hermanos, deben lograr encontrar el amor entre sí en pos del bien común.

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La saga de los Marx, de Juan Goytisolo

La saga de los MarxMi llegada a La saga de los Marx tuvo dos causas: por una parte, la concesión del Premio Miguel de Cervantes a su autor, Juan Goytisolo; por otra, la recomendación de Juan Francisco Ferré en un seminario al que asistí. Según Ferré, este es uno de los grandes libros del autor, novela clave en el salto a la modernidad de la literatura española.

Esta extraña obra muestra una sociedad en la que Marx y otros ideólogos y filósofos siguen vivos, testigos de la caída de la Unión Soviética y toda revolución comunista ante el auge del capitalismo. Sin ser parte activa de los sucesos actuales, son conocidos por los ciudadanos y sufren los reproches y las burlas de la sociedad y los medios de comunicación. Marx, Bakunin, Hess, Anselmo Lorenzo, Wilhelm Wolff, Sartre u Orwell tienen voz o un cameo por el libro.

La temporalidad y el ángulo narrativo varían a lo largo de su extensión; lo metaliterario se confabula con la ficción y la parodia para mostrar una perspectiva desengañada y con toques absurdos. Junto a esta realidad también se intercala la narración del mismo Goytisolo mientras trata de escribir la obra y busca el modo de vendérsela a unos editores incapaces de ver el porqué del empeño del autor o el modo de publicarla. Los saltos temporales e hilos narrativos se mezclan y llega el momento en el que son los mismos personajes quienes a veces visitan en persona al autor. A todo esto también se debe sumar la maquetación distinta, sin respetar la tabulación a principio de cada párrafo, con un uso caprichoso de las mayúsculas, y capítulos que son collages de noticias y reflexiones.

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Trece monos, de César Mallorquí

Trece monosCésar Mallorquí no puede regresar porque jamás se fue. Aun cuando su paso a la literatura juvenil pudiera hacer pensar lo contrario, ciencia ficción y fantasía han mantenido un rol protagonista en parte de lo que ha escrito estos últimos 20 años: la historia de fantasmas detrás de Las lágrimas de Shiva, los viajes en el tiempo en La fraternidad de Eihwaz, la mezcla entre mitos celtas y fantástico de Leonís, la ciencia ficción de La isla de Bowen… Tampoco han estado ausentes en sus relatos, un formato donde se ha prodigado mucho menos; la vida del escritor profesional tiene sus servidumbres y su sustento ha llegado escribiendo novelas.

Este mes de Septiembre nos ha llegado Trece monos, su segunda colección de relatos. En su interior aguardan trece relatos fantásticos escritos durante los últimos 20 años. A diferencia de la primera, El círculo de Jericó, en Trece monos Mallorquí prescinde de cualquier intención de vincularlos dentro de una historia “mayor” que los contenga. Esta vez ha preferido escribir brevísimas presentaciones en las cuales ofrece una somera idea sobre su escritura y su publicación. Para profundizar en su trayectoria, el volumen se abre con un extenso prólogo escrito por Juanma Santiago. En él se contextualiza su obra en una introducción que revaloriza una tipología textual convertida demasiadas veces en una entradilla de blog o una sinopsis trivial. Quizás en tres o cuatro momentos su tono se desliza hacia el entorno aficionado, con expresiones y aproximaciones chocantes para un lector ajeno al pequeño mundillo de la ciencia ficción y la fantasía. Pero también evidencia el conocimiento, la calidad expositiva y la amenidad de uno de los mejores ensayistas de la ciencia ficción en España. Su inclusión me ha parecido un gran acierto.

Entre las ficciones que recoge Trece monos, la mayor aportación a la obra de Mallorquí viene de “Naturaleza humana”, la novela corta que cierra el libro, mención especial en el premio UPC de 2012. Una historia de ciencia ficción clásica muy adecuada para descubrir sus cualidades como narrador y su manera de concebir el género, bastante ajena a los modos actuales. En su ambientación, “Naturaleza humana” recuerda a historias como Tropas del espacio, los primeros thrillers de Joe Haldeman o esos relatos de Dick donde la humanidad estaba enfrentada a un enemigo extraterrestre y nada era lo que parecía. Así, a finales del siglo XXIII, una humanidad que ha trascendido los gobiernos nacionales se enfrenta en una guerra sin cuartel a una civilización alienígena. A través de un relato en tercera persona, Mallorquí enhebra un thriller donde a dos personajes se les asigna una misión casi suicida: descubrir los posibles agujeros de seguridad del gobierno mundial. Una tarea durante la cual descubrirán el mundo al otro lado del muro de la caverna; la realidad detrás de la distopía en la que están atrapados.

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Pasaje a las dehesas de invierno, de Francisco Jota-Pérez

Paisaje de las dehesas de inviernoMeses después de leer Aceldama, me encuentro delante de otra obra de Francisco Jota-Pérez: Pasaje a las dehesas de invierno. El autor, que parece moverse muy bien entre editoriales y puede empezar a presumir de prolífico, ha publicado en esta ocasión con la recién nacida Esdrújula Ediciones.

Resumir una novela de Francisco Jota-Pérez se hace harto complicado y es algo a lo que tampoco veo demasiado sentido, para eso están la prensa y la cubierta trasera, por lo que me centraré en otros aspectos. La narración de Pasaje a las dehesas de invierno está sostenida sobre la bruja Assumpta Serrano, una convincente y violenta mujer con tantas inquietudes como trabajos y que sirve como planeta sobre el que orbitan los múltiples temas que se abordan. Como viene siendo habitual en la trayectoria del autor, el entorno y los espacios de la novela son tan o más importante que la narración o los personajes. En esta ocasión vuelve a una Barcelona más o menos contemporánea salpicada de misterio por la capacidad cognitiva que muestran los personajes ante ella.

¿Qué nos ofrece el autor con esta nueva obra? Lo primero es una puerta de entrada más amplia de lo habitual para los lectores que desconocen su prosa. Es fácil agarrarse al personaje de Assumpta Serrano y recorrer la marejada que nos sacudirá durante las 170 páginas de lectura. Desde la primera frase ya avisa la voz narradora: “No eres más que una parte de mí”. Creo que aquí está el gran acierto de la novela; si en Aceldama echaba en falta un amarre, aquí existe.

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Justicia auxiliar, de Ann Leckie

Justicia auxiliarHugo, Nebula, British, Arthur C. Clarke… El arsenal de galardones acumulado por Justicia auxiliar es apabullante. Si atendemos a un criterio puramente cuantitativo en función de los premios recibidos, durante 2014 se convirtió en la novela de ciencia ficción más destacada de la historia. Sin embargo aquí en C, apoderados por ese espíritu iconoclasta que nos caracteriza, Alfonso García firmó uno de sus afilados análisis cargando contra los numerosos puntos débiles de una novela que se puede tomar como evidencia de la mediocridad de las novelas durante su año de publicación en el interior de ese cortijo llamado fandom. Como su reseña es excelente y apenas puedo añadir cuatro detallitos menores, he enfocado este texto como un resumen de los errores de concepto en los que he caído durante mi acercamiento al libro, y cómo quedaron tras su lectura.

El primer error con el que llegué parte de su ilustración de cubierta, la misma de su edición original en inglés: Justicia auxiliar es un space opera, pero olvídense de naves espaciales combatiendo entre sí o situaciones más grandes que la vida. Tampoco se puede decir que derroche “molonio“. Esta novela pertenece a otro tipo de aventura espacial, más cercana a las correrías por superficies planetarias y viajes entre sistemas a lo Jack Vance, sacrificando ese punto exótico y extravagante tan característico del autor de Los príncipes demonio o El planeta de la aventura en favor de rasgos a lo historia de costumbres de las novelas de Miles Vorkosigan creadas por Louis McMaster Bujold, más amanerada y extirpando por completo el humor, o una C. J. Cherryh cargada de diazepán hasta las cejas.

Porque Justicia auxiliar es una historia seria.

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Hollywood gótico. La enrevesada historia de Drácula, de David J. Skal

Hollywood góticoHamlet, Catherine Earnshow, Robin Hood, El Quijote, Sherlock Holmes…. La enumeración de personajes que han pasado a la pantalla provenientes de la literatura es extensa, casi siempre manteniendo una (cierta) fidelidad al original, más allá de variaciones en el escenario o cierta libertad en la interpretación de los personajes. El caso de Drácula es paradigmático justo por lo contrario: cualquiera que haya leído la novela de Bram Stoker y haya visto tres o cuatro películas es consciente de todas las alteraciones a las que ha estado sometido este icono de la literatura de terror y, en concreto, el grupo de personajes que cuentan su historia: Harker, Van Helsing, Mina, Lucy, Renfield… Las transformaciones de la novela seminal han llevado a todos ellos a una serie variaciones condicionadas por el medio, el país donde se realizara, el momento del tiempo… En Hollywood gótico, entre otros muchos asuntos, David J. Skal expone todas ellas a lo largo de un libro cuyo peor faceta viene de un título ambiguo que no refleja su contenido: un repaso a la historia de vampiros por excelencia tanto en la literatura como en el teatro y en el cine.

Skal ha realizado un ímprobo trabajo de documentación. Comienza con la aparición del mito vampírico en la literatura, con sus raíces Byronianas, para seguir su evolución y arraigo en el mundo del teatro hasta llegar a Bram Stoker. Skal se detiene para tratar su biografía con amplitud, especialmente su relación con Henry Irving, un importante actor de teatro de la época Victoriana para el cual trabajó como gestor y que le abrió las puertas a la alta sociedad de la época. A continuación se centra en su proceso creativo hasta dar forma a su obra, tratando de dónde pudo venir y desconectándolo del personaje histórico al que se vio unido mucho más tarde. Asimismo aborda un certero análisis del subtexto y las diferentes interpretaciones sobre los personajes, sus relaciones, las situaciones en que se presentan, y, no podía ser de otra manera, sus connotaciones sexuales y religiosas.

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Jagannath, de Karin Tidbeck

JagannathKarin Tidbeck es una escritora sueca que tanto escribe en su idioma materno como en inglés; ese bilingüismo, supongo, explica por qué un libro tan breve como Jagannath ha tenido dos traductoras, una de ellas (Carmen Montes) Premio Nacional de traducción por Kallocaína. Ésta es su primera colección de cuentos publicada en inglés y apareció en España entre todo tipo de elogios. Me resulta difícil negar lo genuino de la escritura de Tidbeck, con una aproximación a lo fantástico bastante personal, dueña de unas señas de identidad rastreables en los trece relatos recogidos en Jagannath. Sin embargo, aun cuando he disfrutado de un puñado de ellos, tengo problemas para recomendarla.

Grosso modo, en la colección se pueden encontrar tres tipos de cuentos. En el primer grupo incluiría una serie de historias de cariz fantástico en las cuales Tidbeck parte de una situación entre ligeramente extravagante y surrealista para contarla con sencillez, sin caer en excesos. El primer relato, “Beatrice”, sería el ejemplo paradigmático: durante su visita a una feria, un hombre se enamora de un prototipo de dirigible y es correspondido. Como la compañía que los fabrica no puede desprenderse de él, adquiere otro que, para su frustración, no parece manifestar sentimiento alguno hacia él. En su camino se cruza una mujer que tiene una relación con una válvula de vapor, correspondida, consumada y con embarazo… obviamente contado de una manera mucho menos burda. Esto le permite a Tidbeck acercarse a temas como la obsesión, la entrega, el sacrificio, la comunicación o la no correspondencia en las relaciones de pareja desde la sugerencia, con mucha sutileza sin entrar a fondo en ellos.

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