Su cuerpo y otras fiestas, de Carmen Maria Machado

Su cuerpo y otras fiestasLa notoriedad lograda por Carmen Maria Machado gracias a esta, su primera colección de relatos, no es el único motivo detrás del interés de Anagrama por traducirla dentro de Panorama de narrativas. La naturaleza de cada cuento, cómo lo fantástico amplifica amenazas de lo más contemporáneas y detalles concretos de la relación de las mujeres con sus cuerpos y con el universo masculino, sitúan a Su cuerpo y otras fiestas como uno de esos libros imprescindibles para tomar el pulso a la actualidad. Siempre que uno se deje seducir por una visión y un compromiso firmes, un discurso mucho más sinuoso y una serie de narradoras moldeadas por experiencias traumáticas.

Ya la secuencia en la que se encuentran las historias en el libro indica que nada se ha dejado al azar. De hecho, las dos primeras pueden llevar a una falsa impresión si se toman como la medida de Su cuerpo y otras fiestas. Ambas comienzan a levantar el lugar donde se van a posicionar el resto de cuentos. No obstante se acercan a sus temas centrales de manera más directa, con sus elementos fantásticos establecidos con una claridad compartida por su simbología. Apenas hay rastros del carácter enigmático o la ligera indefinición que, más adelante, se convierten en el santo y seña de la escritura de Machado.

“El punto de más” utiliza la base de “The Green Ribbon” para trazar una relación de una mujer con un hombre desde el momento en que se conocen, pasando por todos los ritos de paso de su vida en común: su iniciación sexual, el matrimonio, la llegada del primogénito, las exigencias, rutinas y soledades… Machado es fiel a su forma de cuento tradicional y, además de partir de estereotipos para sustentar cada acción, le dota de una textura oral, enfatizada con indicaciones como la manera de leer cada una de las voces del texto.

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Planeta Dónald, de Adolfina García

Planeta DónaldA estas alturas del Siglo XXI, con la geopolítica mundial de vuelta y media, camino de un nuevo orden forjado al fuego de los miedos y mitos de los baby boomers, ponerle un Dónald a cualquier narración en el título carga las expectativas de unos prejuicios, en este caso bastante desajustados. El Planeta Dónald al frente de esta novela de Adolfina García no mantiene vínculos con el famoso descendiente de la familia Drumpf. Se refiere específicamente a nuestra Tierra a un par de siglos en el futuro, transformada por la llegada de una especie alienígena cuyo aspecto, con un poco de imaginación y esfuerzo, se asemeja a un pato antropomorfo.

El acontecimiento, ocurrido ciento cincuenta años antes del argumento planteado en Planeta Dónald, tuvo lugar en las postrimerías de la Tercera Guerra Mundial. Un apocalipsis donde los nuevos ingenios de destrucción masiva diezmaron la biosfera y a los diferentes bandos enfrentados. A pesar de encontrar cierta resistencia, los alienígenas se hicieron con el control tras una demostración de fuerza e instauraron un régimen tutelar. Los acuerdos firmados entre ambas especies reconocieron su igualdad de derechos, sin embargo de facto se impuso un gobierno a la mayor gloria de la ilustración. Todo por los terrícolas, viejos y nuevos, pero con las mínimas ingerencias de los geronterrícolas (humanos) en las decisiones de los neoterrícolas (dónalds). El estudio de multitud de conocimientos fue vedado a nuestros descendientes y su peso real en el presente y futuro de la Tierra es nulo. Apenas cinco áreas, las llamadas penínsulas, lograron una autonomía limitada y un ambiente relativamente libre de dónalds.

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Experimental film, de Gemma Files

Experimental filmEs de alabar la labor detrás de La biblioteca de Carfax. En menos de un año han creado ex novo una colección dedicada exclusivamente a un género comercialmente rayando en lo suicida; le han proporcionado una imagen propia cuidada al milímetro; han reunido un equipo de traducción solvente; han equilibrado la selección de títulos entre novelas y relatos o libros de diferentes épocas (novedades, inéditos de décadas anteriores, reediciones)… Quizás por eso me duele que mi primera experiencia con su catálogo, este Experimental film, novela ganadora del premio Shirley Jackson de 2016, haya resultado parcialmente decepcionante. Más cuando ciertos aspectos que en otros títulos me enervan aquí me han parecido trabajados con acierto.

Experimental film está contada por Lois Cairns, una experta en cine canadiense próxima a los 40. Tras consagrarse al estudio de un campo donde no tiene par, está lejos de alcanzar el soñado estatus durante su juventud. En la más absoluta precariedad y con un hijo con un trastorno de espectro autista, sale adelante por el apoyo de su familia. Su colaboración le permite continuar persiguiendo la quimera de ganarse la vida con su pasión. La oportunidad se le presenta cuando en una película experimental descubre fragmentos tomados de la obra de la señora Whitcomb, una de las pioneras del cine en Canadá. Las imágenes la ponen sobre la pista de su obra y su vida, marcada por una serie de sucesos entre los cuales su presunta muerte tras desaparecer sin dejar rastro de un vagón de tren no es el más extraño. Mientras investiga en su biografía, una figura se manifiesta como común denominador: la Dama del Mediodía. Una deidad wenda cuya presencia domina el film e imprime un carácter más angustioso a la obsesión de Cairns cuando irrumpe en su cotidianidad.

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La física del universo cinematográfico Marvel, de José Manuel Uría

La física del universo cinematográfico MarvelEs relativamente fácil encontrar libros, vídeos, artículos que se sirven de la ficción para, mediante una mirada a su base científica, exponer aspectos generales o particulares de Física, Química… de manera más o menos didáctica. El atractivo de las novelas y relatos de ciencia ficción, los cómics de superhéroes, las películas de catástrofes… permiten explorar sus posibilidades, analizar sus aciertos y errores, abrir la puerta a una pedagogía establecida muchas veces desde miradas perspicaces y discursos sólidos. Lo que resulta infrecuente es encontrar una propuesta que, a partir de esa ficción, utilice un racionamiento inductivo para extraer conclusiones sobre la base científica que puede reglar ese mundo ficticio. Discutir sobre las leyes físicas imperantes en sus dominios, no necesariamente compatibles con nuestra experiencia. La premisa de éste La física del universo cinematográfico Marvel.

La estructura del ensayo a lo largo de sus 200 páginas es inmutable. José Manuel Uría divide su contenido en secciones (Tecnología Asgardiana, Artes místicas, El planeta viviente…), a su vez segmentadas en artículos de varias páginas. En ellos expone su búsqueda entre las diferentes teorías contemporáneas e hipótesis no descartadas para urdir una explicación a cada fenómeno considerado. La descripción de estas facetas (la naturaleza de Mjolnir, los aparentes poderes mágicos del Doctor Extraño, el origen de Ego…) permite ahondar en los principios relativistas, cosmológicos, cuánticos, termodinámicos… sobre los cuales podría asentarse. Todo para llegar a reunir un conjunto de postulados/principios compatibles con los sucesos vistos en la pantalla. Los cimientos del universo cinematográfico Marvel.

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El bosque oscuro, de Cixin Liu

El bosque oscuroCixin Liu demuestra ambición en esta continuación de El problema de los tres cuerpos. Manteniéndose dentro del territorio esbozado, acierta a tocar nuevas teclas y amplía un marco temporal que ya no se extiende sólo al futuro cercano; llega a introducir un salto de 200 años necesario para encuadrar una nueva escala de distancias y tiempos. Asimismo, entre las diferentes tramas ideadas para hacer progresar el conflicto, aprecio la construcción de un subtexto que conecta significativamente las acciones de los personajes. También, una parte de estos esfuerzos se estrellan bien contra las limitaciones de Cixin como escritor, bien contra los excesos ya presentes en el anterior libro, ambos acrecentados por las más de 150 páginas que El bosque oscuro suma a la extensión.

La escena con la que se inicia la novela es elocuente en cuanto a enmarcar la pericia de Cixin Liu para el discurso poético. Una hormiga asciende por un paisaje liso y plagado de surcos. Mientras se desplaza por esa superficie, una lápida donde se encuentra grabado un nombre que es medio capaz de reconocer, asiste a la conversación de dos seres humanos y se convierte en testigo del nacimiento de un área de pensamiento, la sociología cósmica, esencial para el argumento. El pasaje tiene su sentido al enlazar con la equiparación de la humanidad como un grupo de insectos con la que terminaba El problema de los tres cuerpos. Además bosqueja un hecho fundamental para el desenlace de la presente novela. Pero por mucha evocación que pueda verse, la imagen choca con lo ridículo de convertir en testigo con una cierta comprensión a un ser incapaz de discernir el pensamiento humano.

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El hijo del hombre, de Robert Silverberg

El hijo del hombreDentro de la serie de entrevistas a Silverberg reunidas por Zinos-Amaro en Traveller of Worlds me sorprendieron bastantes asuntos. Lo habitual cuando te has formado una imagen de un escritor básicamente a partir de ficciones publicadas hace mucho tiempo sin demasiado contexto. Más allá de sus opiniones políticas o el recuerdo de ciertos momentos de su vida, me llamó la atención su recuerdo de esta novela y su pasión por la aventura en paisaje extraño. Una temática que, básicamente, pensaba había cultivado en su primera etapa, allá a mediados de los años 50 del siglo pasado, y en su regreso a la escritura a finales de los 70 con el pelotazo de Lord Valentine, cuando también era omnipresente en los libros escritos entre mediados de los 60 y principios de los 70. Desde esta óptica, El hijo del hombre (1971) se acerca además a un terreno para mi nuevo en su bibliografía: una extravagante fábula moral que encuadra sus inquietudes más extendidas en Alas nocturnas, Regreso a Belzagor, Muero por dentro, El libro de los cráneos y gran parte de las novelas de esta época.

Escrita en tercera persona y en presente, El hijo del hombre cuenta cómo un personaje contemporáneo, Clay, se desplaza involuntariamente a un futuro lejano. Allí se topa con otros viajeros, descendientes de la humanidad y bastante cambiados respecto a nosotros (unos con forma de esfera, otros de aspecto caprino), y con los habitantes de esa Tierra de otra era, en cuya compañía recorrerá un escenario vivo reflejo de los ideales hippies. Una naturaleza exuberante sin rastro de construcciones o tecnología encuadra a unos seres que han sublimado diferentes aspectos de la condición humana. El grupo al cual Clay se siente más cercano, los deslizadores, se convierten en sus guías por este a priori idílico paisaje.

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Sobre Philip K. Dick y Los jugadores de Titán

Los jugadores de TitánLa ciencia ficción es la deformación plausible de la realidad. En las coordenadas que nos propone todo relato, por muy extraña que nos parezca su idiosincrasia interna, lo que ocurre tiene sentido porque todo está estructurado para que lo tenga. En ese marco alterado, todo es verosímil y creíble, todo emana pensamiento crítico y sentido de la maravilla.

En la narrativa de Philip K. Dick vemos cómo se cuestiona la realidad interior de ese marco hasta el punto de despojarla por completo de su primera apariencia. Esa es una de las claves de Dick. Sí, la estructura de sus novelas no estará tan lograda como en otros autores como Arthur C. Clarke o Stanislaw Lem, ni su prosa será tan brillante como la de Samuel R. Delany o Ray Bradbury, y su sentido del humor no habrá tenido el aplauso unánime, digamos, que sí tuvo el de Kurt Vonnegut, Jr. Sin embargo, su extraña imaginación, su sentido crítico y sus imágenes excéntricas le han otorgado a su obra una cualidad única, un carácter de rareza incomparable en el magma de la ciencia ficción literaria.

Roberto Bolaño dijo en Entre paréntesis que “Dick es bueno incluso cuando es malo”. Para hablar de Dick, pues, cojamos hoy una de sus novelas menos brillantes. Por ejemplo, Los jugadores de Titán. Para despejar posibles dudas, supongo que es justo enumerar cuáles son para mí, por contraste, sus mejores novelas: Dr. Bloodmoney, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Ubik, Valis, Muñecos cósmicos, Laberinto de muerte y La invasión divina. Creo que tras una relectura atenta podría añadir Los tres estigmas de Palmer Eldritch y Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, pero a día de hoy las recuerdo poco, menos que las escogidas como representantes personales del mejor Dick.

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La oportunidad detrás de lo raro y lo espeluznante

Welt am Draht

¿Alguien recuerda el seísmo en el mundillo aficionado cuando, tras la traducción de Nunca me abandones, se publicaron unas declaraciones de Kazuo Ishiguro negando que fuera ciencia ficción? Yo mismo escribí un fandomsplaining al reciente premio Nobel, de ese que empieza y termina en tu microburbuja de confianza y que, con el transcurrir de los años, te permite echarte unas risas; esa intensidad, esa pedantería. Quizá por la distancia y las canas, de un tiempo a esta parte miro con ternura los desgarros de vestiduras #FIAWOL cuando otro escritor se atreve a poner en duda que su nueva obra sea ciencia ficción, fantasía o terror teniendo elementos para ello, y la califica como distopía, ucronía, proyección deliverativa… Esa emanación de enojo socializado-“no tienes ni puta idea de lo que estás hablando. Ahora te explico lo que has escrito” sin importar los detalles que pueda haber detrás, como si siempre existiera una visión única del asunto y los matices fueran innecesarios. Total, ya no entran en esas dos frases que deben formar el mensaje. Como si términos como ciencia ficción, fantasía o terror fueran etiquetas con un nombre adecuado para catalogar todo lo que comúnmente sus aficionados situamos en su interior. Como si no hubiera problemas para calificar no ya obras que se mueven en la frontera, si no títulos abiertamente tenidos como tal y que hablan de historias alternativas, poderes mentales, futuros a cinco minutos vista…

En este sentido es una pena que aquella lectura tan certera sobre los “géneros que manchan” establecida por Julián Díez en su desaparecido blog, Soria de los palabras, se haya perdido. Exponía con elocuencia la tiranía de la ciencia ficción sobre cualquier otro género. Cómo, por poner un ejemplo, una historia de asesinos en serie repleta de escenas truculentas, persecuciones y suspense escrita desde un monólogo interior, por el simple hecho de que el psico-killer fuera el clon del narrador, se convierte en ciencia ficción. El terror, el thriller o el rollo criminal quedan automáticamente supeditados a esa etiqueta, sin importar el nivel de especulación.

Desde esta óptica se entiende por qué he disfrutado tanto de Lo raro y lo espeluznante. Una colección de ensayos en los cuales Mark Fisher se sirve de un puñado de obras, literarias, cinematográficas, musicales, para delimitar dos términos de recorrido crítico difuso: lo raro (weird) y lo espeluznante (eerie). Dos sensaciones de máxima trascendencia narrativa tal y como atestiguan la fascinación por el relato Lovecraftiano, la relevancia del extrañamiento en la literatura contemporánea, textos divulgativos como los que Ismael Martínez Biurrun ha escrito en esta web… Dominantes en una miríada de ocasiones, marcando de manera inapelable la recepción por parte del lector/espectador.

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El amante germano, de Pilar Pedraza

El amante germanoEs de alabar cómo Valdemar ha sido capaz de reinventar El Club Diógenes para dar cobijo a una serie de escritores españoles contemporáneos que, a través de sus colecciones de relatos y novelas, cultivan diversas formas de terror y fantasía oscura. Más después del fracaso de Insomnia, sello donde algunos de ellos supongo habrían encontrado cabida. Curiosamente el primero que leo no es de uno de los autores que habría terminado en ella sino de Pilar Pedraza, seguramente el autor español más publicado por Valdemar; junto a José María Latorre, hace bastantes años encontró en esta colección de bolsillo el espacio para reeditar su obra y dar salida a su nueva ficción.

El amante germano se centra en la pasión de Valeria, hija adolescente de un rico senador romano y viuda antes de contraer matrimonio con un germano de la guardia del Emperador. Su prometido, Druso Minor, se sacrificó defendiendo a éste en un complot y ahora se encuentra en los Campos Eliseos sin recordar a Valeria. Lo que para su futura esposa fue bastante más cortesía de Eros, culpable de haber reforzado su vínculo con una de sus flechas, para él era un simple matrimonio de conveniencia. La insistencia de la joven ante diferentes altares y deidades lleva a los responsables del Hades a dejarlo retornar por una noche para, así, consumar su relación y liberar a Valeria de su melancolía. Sin embargo, como era de esperar, el efecto es justo el contrario y su obsesión se fortalece. Valeria acude a una bruja, Próxima Nigra, que ya ha burlado una condena a muerte por sus prácticas. Con la colaboración de un artesano, Próxima fabrica una réplica inerte de Druso a la que insufla vida gracias al alma de un cadáver recién abandonado. Eros vuelve a intervenir y arroja una flecha sobre la bruja que se enamora de su criatura. Enferma de celos, Próxima intenta poner en conocimiento del padre de Valeria el secreto que su hija guarda en su alcoba y para su desgracia termina encerrada junto a la perrera.

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Lincoln en el Bardo, de George Saunders

Lincoln en el BardoMe ha costado entrar en ésta, la primera novela del autor de Guerracivilandia en ruinas y Diez de Diciembre. Sobre todo por su forma: el diálogo entre dos secciones construidas como una especie de relatos orales. No por lo que cuentan, tampoco por el cómo lo escribe Saunders, sino por el pequeño descoloque causado por la yuxtaposición de sus narradores y llegar a apreciar su sentido en esa polifonía más allá de un alarde formal.

La mayor extensión de Lincoln en el Bardo la ocupa el relato que los muertos del cementerio de Washington D.C. hacen de la llegada al recinto, en Febrero de 1862, del hijo del presidente Lincoln, Willie. El acontecimiento transforma el camposanto cuando, la noche del sepelio, su padre entra en el lugar, abre el ataud y abraza el cadáver de su hijo muerto. Un acto de amor como ninguno de los difuntos recuerda haber contemplado. Para su consternación, en vez de abandonar nuestro plano, Willie se queda lo que lleva a tres de ellos a hacer todo lo posible para lograr su tránsito al otro mundo. Hans Vollman, un artesano que encontró el amor en su madurez y murió antes de consumar su matrimonio; Roger Bevins III, un homosexual que se suicidó; y el reverendo Everly Thomas, “atrapado” junto a sus compañeros por sus remordimientos.

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