Aburridísima, de Izumi Suzuki

AburridísimaEl fandom se centra tanto en loar la publicación de libros sin necesidad de promoción que muchos que sí la requieren vuelan por debajo del radar. Pongan como ejemplo El libro de Keanu, una de las novelas más flojas de China Miéville cuya traducción recibió una atención innecesaria; el hecho de contar con el actor detrás de John Wick en la cubierta ya era suficiente para que tuviera a los dioses de la mercadotecnia de su parte. En este contexto, es frustrante ver cómo cualquier excrecencia de Sanderson, Abercrombie, Tchaikovski recibe una difusión irrelevante para alcanzar a su público. Mientras, libros como este o El príncipe de Annwn, de Evangeline Walton, se las ven y se las desean para llegar a sus lectores potenciales. Para empezar, porque los que nos dedicamos a estas tareas de la prescripción de nuestros gustos estamos mirando el dedito de lo canales de prensa del emporio Planeta Random House Minotauro Mondadori Destino Nova Austral “lo que hayan absorbido”. En este caso fue un artículo de El País con una elaboración muy, por así decirlo, mercadotécnica (campaña navideña; ideas vagas tomadas de diversas fuentes; la Le Guin japonesa cuando no tiene nada que ver) el que me pusiera sobre la pista de Izumi Suzuki. Y después de leer el libro en cuestión, con sus cosas, me siento afortunado de haberme cruzado con aquella promoción.

La vida de Suzuki parece alineada con sus relatos. Actriz de cine erótico y de teatro de vanguardia, camarera en locales de alterne, fue pareja de un saxofonista que murió por una sobredosis. Ella misma se ahorcó todavía joven, a mediados de los ochenta, dejando una hija de nueve años y una serie de obras de las cuales esta es la primera que se traduce en España gracias a Consonni y Tana Oshima. Siete cuentos gestados en la intersección entre la ciencia ficción de los 70 y 80 y la aspereza de un Gekiga protagonizado por una trasunto de la propia Suzuki; como si Tsuge o Abe trabajaran con historias sobre sociedades sin hombres; acceso a realidades virtuales y drogas; sujetas a invasiones sutiles o alienígenas obsesionados con reproducir la cultura occidental; en el marco mental del M. John Harrison de El mono del hielo o El curso del corazón. El sufrimiento de sus protagonistas no viene de estar sumidas en un apocalipsis o una distopía sino de darse cuenta que no les gusta su existencia y no pueden huir de ella por mucho mecanismo de escape a su disposición. La falta de pasión por sus parejas, los engaños en sus relaciones, lo consciente que sean del simulacro, son un paquete completo y abrazarlo es un paso previo a solucionarlo… si no es la única solución porque no hay salida.

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Hija de sangre y otros relatos, de Octavia E. Butler

Hija de sangre y otros relatosAfrontar la antología de textos breves de una autora conocida ante todo por sus novelas siempre provoca preguntas. A pesar de haber ganado importantes premios con sus relatos, en nuestro país la carrera de Octavia E. Butler es recordada por los libros de Xenogénesis en Ultramar y más recientemente por la publicación de Parentesco. Pero una de las nuevas editoriales que han surgido recientemente, la bilbaína consonni, ha decidido añadir Hija de sangre y otros relatos a su interesante catálogo. Este breve volumen de 200 páginas reúne siete relatos y dos ensayos que buscan mostrar una imagen general de la obra breve de Butler y, una vez asimilados en su totalidad, se podrían sacar una serie de conclusiones con las que empezaremos, en orden contrario al habitual en las reseñas.

Lo primero a apuntar es que Hija de sangre y otros relatos contiene un valor más histórico que literario, sin que esto desmerezca al libro. Gracias a esta recopilación es posible formarse una idea de los temas que inquietaban a la autora, entender cuáles eran sus obsesiones o su mecánica de trabajo. Además, a cada relato le sigue un breve epílogo donde explica las motivaciones que empujaron a su escritura.

Existe una clara diferencia de calidad entre los dos primeros relatos y el resto. El que da título a la antología ganó los premios Hugo, Nebula y Locus, aspecto que ya avisa sobre su calidad. Luego, “La tarde, la mañana y la noche” también es una obra muy interesante, pero con el resto no se logra tanto esplendor, a pesar de haber otro relato premiado, por lo que queda cierta sensación de descompensación.

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