Quince años lleva activa la colección Letras populares en Cátedra, con su modelo de obra de ciencia ficción, fantasía y terror acompañada de su estudio introductorio. Uno de los volúmenes esenciales en su catálogo es la Historia y antología de la ciencia ficción española. Este libro, editado por Julián Díez y Fernando Ángel Moreno, tenía como objetivo definir lo que ha sido este género en nuestro país a partir de un conjunto de relatos y acompañarlo de un ensayo contextualizador. Sin embargo, lejos de profundizar en esa línea haciendo el equivalente en terror, fantasía, ciencia ficción sudamericana…, las personas detrás de la colección parecieron olvidarse de iniciativas que permiten profundizar en cómo se han cultivado estos géneros en nuestra lengua y ahondaron en un curso irregular: grandes clásicos acompañados de obras menores, en muchos casos libres de derechos, bajo la continua impresión de abaratar costes. Ha tenido que pasar una década para que hayamos recibido un libro equivalente al citado, en esta ocasión centrado en la fantasía épica. Su responsable, Mariano Martín Rodríguez, ha preparado en Fabulosos imperios una selección de doce cuentos y su correspondiente estudio introductorio. Una puerta abierta hacia la fantasía épica cultivada en España entre 1979 y 2023.
La comparación con el libro de ciencia ficción no es baladí, más si se observa dicha introducción. Mientras que el texto de Julián Díez y Fernando Ángel Moreno funcionaba al margen de los relatos elegidos, Mariano Martín Rodríguez mantiene una deliberada realimentación con la docena de cuentos que ha seleccionado. En su tarea de categorizar las cualidades de la fantasía épica española acude a ellos para delimitar sus características. Esto me lleva a recomendar su lectura posterior; creo que así es como se puede obtener un mayor disfrute, una vez la base narrativa que guía el ensayo ha quedado establecida y se puede profundizar en el grueso de su argumentación y los caminos aledaños, sustentados en otros estudios previos y obras más extensas que han quedado fuera.
Entrando en algún detalle de la visión que Martín Rodríguez tiene de la fantasía épica, en su definición es fundamental el mecanismo de subcreación. El proceso mediante el cual un escritor inventa un mundo imaginario con una historia propia y lo puebla de países, paisajes, gentes, lenguas… hasta forjar universos ficticios coherentes con parámetros espaciales y temporales característicos, y sus propios órdenes social, religioso, cultural y ontológico. Escenarios donde se ponen en marcha todo tipo de conflictos políticos y dinásticos, historias de aprendizaje y grandes gestas, pero también relatos en los cuales se describe un mundo nuevo con una poética centrada en el descubrimiento de su historia, sus leyes, sus pobladores; narraciones donde lo bélico se subvierte a través de una mirada que incide en las secuelas de la guerra…