Fracasando por placer (XIX): Antologías que más o menos pretendían ser globales y/o definitivas

New Está lleno de estrellas

Voy a ir un paso más en el comentario previo acerca de esa obsesión por hacer antologías tan propia de la ciencia ficción, centrándome en las que se han consagrado a presentar el género en su conjunto. Hay unas cuantas. Supongo que por un lado tienen gancho comercial dentro, y por otro pueden atraer a algún curioso completista de fuera. El caso es que van unas cuantas, y aunque ya hablé extensamente de la que tal vez sea la primera, Adventures in Time and Space, permítaseme un repaso breve a todas las que poseo, que creo que podrá ser útil a algún lector con el mismo tipo de trastorno psicológico (en realidad, lo hago porque seguro que aparece alguien que conoce otras que me faltan), o bien para quienes vayan a escribir un ensayo para un medio generalista sin tener ni idea de la historia del género y quieran tener la honradez intelectual de informarse mínimamente leyendo alguno de estos tochos.

Excluyo de este repaso a las antologías muy limitadas de alguna forma (a un año, a una revista, a un premio, a una temática), para ir a las que se supone que han escogido a calzón quitado los mejores relatos de la historia, o de un periodo suficientemente amplio, al parecer del seleccionador. También me salto las que han sido bautizadas en español con títulos rimbombantes pero en realidad se corresponden a contenidos menos ambiciosos: el caso más notable es el de Los mejores relatos de ciencia ficción, prologados por Narciso Ibáñez Serrador, que tuvo varias ediciones en Bruguera y se correspondía a dos antologías de buenos cuentos escogidos por Groff Conklin, puestas una detrás de otra.

Y no, no las he leído todas enteras, pero sí son para mí un muy útil material de referencia, por supuesto. Las coloco por orden de publicación original, aunque en muchas ocasiones tengo ediciones posteriores. Me abstengo de mencionar la ocasional inclusión de Cordwainer Smith por no insistir siempre en lo mismo.

Prepárense para el chaparrón de namedropping, estimados amigos, porque esta vez va a ser de órdago.  Sigue leyendo

Fracasando por placer (XVII): El Péndulo nº 5, Segunda Época. Ediciones de La Urraca, noviembre de 1981

El Péndulo

Aunque el cuerpo principal de publicación de El Péndulo tuvo formalmente 15 números (1981-1987), lo cierto es que hay otras 19 publicaciones que son también El Péndulo: dos pioneras bajo el título de Suplemento de Humor y Ciencia Ficción en junio y julio de 1979, los cuatro números de la primera etapa de El Péndulo entre octubre y diciembre de 1979 (estas con formato revista-revista), los dos números de El Péndulo Libros (1990-91, con un formato idéntico al de la revista previa)… Y también, obviamente, aunque no se reconozca en ninguna parte, los once números de la segunda etapa de Minotauro, entre 1983 y 1986, años en los que no se publicó El Péndulo.

El denominador común de todos ellos es la dirección de Marcial Souto. En el caso de El Péndulo, nominalmente bajo las órdenes de Andrés Cascioli, humorista y editor al mando de Ediciones de La Urraca. Todas estas revistas cuentan con el mismo esquema, tienen los mismos colaboradores, traducen prácticamente a los mismos autores y alcanzan similares cotas de calidad, más allá del brillo de algún contenido puntual. En su conjunto, esos 34 números forman el mejor exponente de las revistas de ciencia ficción en castellano; Nueva Dimensión fue más longeva e influyente, estoy orgulloso de muchas de las cosas que conseguí en mis siete años en Gigamesh, pero El Péndulo es, simplemente, mejor por término medio, una calificación de 7 mínimo, siempre.

Pensaba que tenía todos los ejemplares (salvo los dos primeros como Suplemento) leídos, pero recientemente me di cuenta de dos cosas: que no tengo el número 11 de Minotauro (que, de hecho, no sabía ni que existía), y que no me había leído el número 5 de El Péndulo. La razón es que en su momento, en los lejanos noventa, cuando atesoré estas revistas, el ejemplar que me compré tenía un cuadernillo en blanco. Hay ocho páginas que no están impresas, afectando nada menos que a un cuento de R.A. Lafferty y un artículo de Pablo Capanna. Busqué reponer el ejemplar durante algún tiempo, pero terminé por olvidar el asunto supongo que en algún momento de mi mudanza de vuelta de Barcelona a Madrid.

Sin embargo, recordé al instante ese número 5 pendiente cuando nuestro imprescindible José Faraldo me informó de la existencia de ejemplares en pdf de montones de revistas argentinas en la web www.ahira.com.ar. Ahí es posible encontrar no sólo El Péndulo, sino la primera etapa de Minotauro de los años 60, la mítica Más Allá de los cincuenta (incluyendo los tres números que nunca he conseguido encontrar: no tardará en caer alguno por aquí), así como otras publicaciones del género aparecidas en Argentina. Para quienes tengan un muy razonable escrúpulo respecto a las copias digitales de origen incierto, decir que esta web está impulsada por el Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. El hecho de que no estén ahí todas las revistas de cf argentinas (no están Pársec o la segunda Minotauro), me viene a confirmar que sólo han recogido aquellas que, por algún motivo, puedan ser reproducidas de forma legal. En la web puede encontrarse también un agradable articulito sobre la historia de la publicación a cargo de Soledad Quereilhac, una de las investigadoras del Instituto Ravignani.

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