Los años que abarcan de 1969 a 1972 suelen tenerse como los de plenitud de la escritura de Robert Silverberg. Un periodo en el cual se publicaron El hombre en el laberinto, Por el tiempo, Regreso a Belzagor, Tiempo de cambios, La torre de cristal, Muero por dentro y El libro de los cráneos. Hay más novelas o fix-ups (Alas nocturnas) aparecidos durante esos cuatro años, sin discusión el momento más felizmente prolífico de un escritor de ciencia ficción, con libros que, con sus cosas, merece la pena leer. Sin embargo, mientras en el terreno de la novela afianzaba esa primacía no del todo correspondida con premios (en varias ocasiones competía consigo mismo, dividiendo votos), en el campo del relato su cénit lo alcanzó los años anteriores. Me he dado cuenta al leer este Something Wild is Loose, el libro en el cual recoge los mejores cuentos publicados entre 1969 y 1972 y ponerlos en la balanza frente a los recogidos en To the Dark Star, donde aparecen los publicados entre 1962 y ese mismo 1969; están “Para ver al hombre invisible”, “Moscas”, “Pasajeros”, “Alas nocturnas” y “Estación Hawksbill”. Ninguno de los aquí recogidos, aunque los hay buenos, resiste la comparación con esta selección merecedora de figurar en cualquier antología de los mejores cuentos de la historia de la ciencia ficción. Además encuentro evidencias del uso de ciertas recetas destinadas a facilitar la escritura para, sobre todo, antologías a las que Silverberg era continuamente invitado, con desigual resultado. Devalúa un poco un resultado final demasiadas veces sin la ambición, naturalidad, precisión y acabado de sus mejores cuentos. Y eso que, aun con fórmula, Silverberg firmaba cuentos y novelas cortas mejores que la media de la época, entonados en la exploración del espacio interior que caracteriza al pico de la new thing/new wave.
Es sintomática la selección de las tres novelas cortas del volumen, las tres traducidas en los años 70 al castellano: “Thomas the Proclaimer”/”Tomás el proclamador“, “Going”/”La ida” y “The Feast of St. Dionysus”/”La fiesta de Baco“. Esta última vendría a ser la traslación de su esquema de novelas clásicas a un formato más breve. La historia del único superviviente del primer viaje a Marte durante el cual sus dos compañeros murieron enterrados en el regolito mientras acometían una tarea más allá del lugar donde podría haberse acercado a rescatarlos. Atormentado, conoce en el desierto de California una secta que le permite expiar su culpa.