La mitad que sangra, de María Zuil y Antonio Villarreal

La mitad que sangraImpartir Biología en 3º de ESO lleva consigo una responsabilidad extra; en muchos casos, es la única vez que dentro del temario de una asignatura se pueden abarcar con amplitud temas relativos a la salud en Secundaria. Y si no se incluye la salud sexual en tutoría o se acude a formación externa, la única ocasión para tratar las enfermedades de transmisión sexual, los métodos anticonceptivos y todo lo referente a la menstruación dentro del currículo. Algo que constreñido en una asignatura de 2 horas a la semana, unas 65 clases durante el curso, hace que esté todavía más compactado de lo que a cualquier docente le gustaría si quiere tratar el desconocimiento general o las numerosas ideas preconcebidas que colonizan las cabezas del alumnado. De estas cuestiones, la menstruación sale muy mal parada, quedándose muchas veces arrinconada a una o dos clases dedicadas a acercarse a las cuestiones hormonales, anatómicas y de higiene. Esta superficialidad y el desconocimiento aparejado es uno de los puntos de partida de La mitad que sangra. El libro escrito por María Zuil y Antonio Villarreal para contar todo lo que se sabe sobre la menstruación y las múltiples zonas plagadas de conjeturas y desconocimiento. Y por qué cuesta tanto cerrarlos.

Es interesante el enfoque a partir del cuál Zuil y Villarreal conciben La mitad que sangra. Los autores ponen en valor su acercamiento periodístico a partir de una encuesta que realizaron 900 mujeres. Sus respuesta se diseminan a lo largo y ancho de una decena de capítulos, dialogando con lo que cuentan. Esta presencia de todas las experiencias habidas y por haber sobre cómo afecta a las vidas de las mujeres marida bien con las personas (médicos, investigadores, divulgadores, políticos) a las que han entrevistado y llevan la voz cantante. Hay una labor de encaje fino que mantiene la diversidad de voces y la complejidad del problema sin caer en redundancias o simplificaciones.

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