El cine de los sábados

The Quiet EarthUn radiante amanecer. El sol se esfuerza por desprenderse del mar, liberarse de él, seguir lentamente su ascenso habitual. Eso es lo que nos muestra la apertura, en plano fijo, de El único superviviente de Geoff Murphy.

Al ver el inicio de esta película uno piensa que Danny Boyle la tuvo muy en mente al rodar 28 días después. E imagino que Alejandro Amenábar también la tuvo en mente para Abre los ojos, tan alejada, por otra parte, de sus intereses historicistas de hoy. (Me refiero, sobre todo, a esas secuencias de una ciudad vacía). El protagonista de The Quiet Earth, su título original, no sabe muy bien por qué pero es, cree, el único superviviente de una catástrofe nuclear, por decir algo, y empieza a recorrer las calles de su ciudad neozelandesa hasta que se cerciora de que, sí, parece ser que es el único con vida, el único que sigue respirando en esta ciudad de coches volcados, semáforos ignorados y hogueras desperdigadas por ahí. No tiene ninguna barrera limitadora. Así, con el creciente y comprensible desespero que le entra, la actitud del personaje recuerda poco a poco a la de Bill Murray en Groundhog Day. Actitud que se podría resumir así: si mis actos no tienen consecuencias, puedo hacer lo que quiera. Actitud descendiente directa de aquella lúcida frase que Dostoyevski dejó escrita en Los hermanos Karamazov: si dios no existe, todo está permitido.

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It’s the End of the World, de Adam Roberts

It's the End of the WorldCuando una gran parte de los lectores ha perdido la noción de qué es una distopía y qué un apocalíptico (o postapocalíptico), la lectura de It’s the End of the World es toda una satisfacción. Adam Roberts no utiliza ni una sola vez el término distopía para describir las diferentes vertientes de lo apocalíptico y por qué es un tema central a la hora de contar historias desde los primeros textos escritos. Una vitalidad ratificada a lo largo de la historia de la literatura, realimentada por la actualidad del último año y medio a la que no se sustrae este blog, tal y como lo demuestran diversos textos escritos por Julián Díez, Santiago L. Moreno o Mario Amadas.

Roberts suena en España por Ejército Nuevo Modelo, la novela de ciencia ficción bélica con sustrato transhumanista publicada en 2016 por Gigamesh. Escritor prolífico, compagina su labor creativa con la enseñanza de Literatura Inglesa y Escritura en una de las múltiples facultades asociadas a la Universidad de Londres. Tiene una amplia bibliografía en el campo de la no-ficción e It’s the End of the World es su ejemplo más reciente. Un ensayo terminado durante el confinamiento de primavera de 2020 que se alzó con el Premio Británico de Ciencia Ficción al mejor libro de no-ficción. El aroma oportunista tanto en la publicación como en el galardón es inevitable. Sin embargo, basta leer la introducción para quitárselo de la cabeza. Roberts desenmaraña el corpus de ideas alrededor del fin del mundo y lo sistematiza a través de un discurso capaz de llegar a una serie de conclusiones. Algunas previsibles; otras, ¡bien por él!, no tanto.

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