Los navegantes, de José Miguel Vilar Bou

Los navegantes

Los navegantes

Cuando se habla de fantasía épica es habitual que se expresen algunos reproches contra el exceso de tópicos y convenciones. Es cierto que la mayoría de novelas de este género, en mayor o menor grado, tienden a idealizar personajes y situaciones, a respetar tabúes relacionados con el lenguaje utilizado y la ausencia de escenas sexualmente explícitas… Aunque tengan mala fama, estas convenciones no siempre son negativas. Se trata de recursos que se han impuesto porque se ha comprobado que funcionan, aunque a veces se abuse de ellas. Por lo demás, las convenciones se pueden romper y de hecho se rompen. Son muchos los autores que han adoptado unas técnicas narrativas más modernas desde el respeto a la esencia del género. Sin embargo, pocas novelas debe haber que rompan las convenciones de la fantasía épica de forma tan radical y decidida como Los navegantes.

La novela cuenta la historia de la invasión de Arialcanda por parte del ejército colonial del Imperio Trinisanto. Dirigidos por el ambicioso y megalómano Virrey Veritám, los trinisantos cuentan con ayudas mágicas como la de unos repugnantes seres creados a partir de cadáveres. Frente a ellos, una ciudad antiquísima, considerada sagrada y desconocedora por completo de la guerra. Como Arialcanda es obviamente incapaz de defenderse a sí misma, los reyes vecinos envían en su defensa, más por acallar las críticas por su pasividad ante los trinisantos que por convicción moral, un reducido ejército de criminales y desheredados, destinado a ser despedazado fácilmente por la máquina de guerra trinisanta. Arialcanda está condenada a caer, pero las atrocidades perpetradas por los invasores acabarán despertando el espíritu de lucha de sus habitantes.

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House Of Leaves, de Mark Danielewski

House Of Leaves

House Of Leaves

Una dedicatoria puede ser un acto de seducción, de pleitesía, de simple agradecimiento. Pero también puede ser más que todo eso. Lars von Trier se inventó una amiga muerta para dedicarle su primer corto y así hacerse perdonar sus inevitables imperfecciones. Mark Danielewski abre su primera novela, House Of Leaves, con un desafiante pronunciamiento: «Esto no es para ti».

La magnitud del guante arrojado por el autor es evidente incluso en la ojeada más superficial al libro: volumen de gran formato, 710 páginas de extensión, texto en diferentes tipografías, colores, tamaños y diseños, imágenes, diagramas, multitud de hojas casi en blanco, notas a pie de página que a veces invaden el texto cual hormigas, en horizontal, en vertical, en diagonal, en ventanas impresas al revés o en negativo, fotos, dibujos, o un peculiarísimo índice onomástico donde, además de los nombres propios, pueden localizarse las apariciones en el libro de nombres, verbos o adverbios de uso corriente como «ver», «otra vez», «oscuro», «hombre», «mujer» y la práctica totalidad del diccionario exceptuando artículos u otras partículas desprovistas de sentido completo.

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Fantástica televisión, de Alfonso Merelo

Fantástica televisión

Fantástica televisión

Hoy en día Internet nos ofrece un repositorio de información prácticamente inabarcable, en el que podemos encontrar desde datos en tiempo real sobre acontecimientos mundiales, hasta los detalles más arbitrarios sobre el tema que deseemos explorar. Sólo es necesaria algo de paciencia y saber dónde buscar. Si echamos la vista atrás hasta hace apenas unos diez años, puede parecernos que vivíamos en una especie de edad oscura en la que era habitual manejarnos con mastodónticos volúmenes de enciclopedia para poder redactar esos pesados trabajos que nos encargaban nuestros sádicos profesores.

El mundo de la cultura ha sido una de las áreas donde este cambio ha supuesto un mayor impacto, la Red nos permite extraer toneladas de información actualizada en pocos minutos sobre cualquier asunto, las comunidades globales se han erigido como grupos de opinión teóricamente independientes a las que cada vez acceden más usuarios para orientarse. En este contexto las publicaciones clásicas, tanto revistas especializadas como obras o ensayos analíticos, corren serio peligro de obsolescencia. Sin embargo el medio impreso todavía puede ofrecer valor añadido, especialmente a través de la búsqueda de la calidad y fiabilidad en sus contenidos, que se manifiestan de forma muy heterogénea en el medio digital.

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