El árbol de Sefarad, de Lola Robles

El árbol de SefaradSutil. Este es el primer adjetivo que me viene a la cabeza cuando pienso en El árbol de Sefarad, la novela corta de Lola Robles. Primero, porque insinúa mucho más de lo que cuenta (“Esta novela no lo explica todo. Así es la literatura; y la vida”, advierte la autora ya en las páginas previas al arranque de la historia). Segundo, porque es una novela de ciencia ficción, sí (en El árbol de Sefarad hay especulación social, política y tecnológica), pero situada en un futuro tan próximo que todos los asuntos que toca nos resultan familiares y cercanos: el mundo que describe podría ser exactamente el mismo que nos aguarda ahí, a la vuelta de la esquina. Y, tercero, por el modo en el que está narrada. Robles desgrana su historia sin alharacas, de una forma sencilla, casi flemática, que, sin embargo (o quizá precisamente por eso), funciona.

La novela transporta al lector un par de décadas en el futuro para situarlo en un momento histórico en el que un grupo político, el “Partido por la Unión”, gana las elecciones de manera simultánea en Israel y Palestina, lo que supondrá la unión de ambos países en uno nuevo, el “Estado Único de Palestina-Israel”. Pero el grueso de la trama no transcurre en Tierra Santa, sino en España, en una neo comuna o Enclave, como se denomina a los asentamientos que, herederos del 15-M, surgieron “como alternativa a gobiernos corruptos y autoritarios”. A este Enclave acudirán tanto el futuro primer ministro del nuevo estado, Aaron Kafati-Jechiel, como Donald Webber, el soldado ciborg enviado por los servicios secretos estadounidenses para asesinarlo.

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Españopoly, de Eva Belmonte

EspañopolyEn esta España post 15M los escándalos de corrupción se suceden a un ritmo tal que el descubierto hace dos semanas parece del siglo pasado. Ante este panorama, asuntos como ver a Esperanza Aguirre cobrando más de 300000 € al año por fichar talentos para una empresa privada se antoja una nimiedad. Después te pones a pensar sobre ello, lo que cobraba por cada columna que entregaba al ABC… y la sangre alcanza el punto de fusión. En un contexto de devaluación salarial la tipa al frente del partido político en la tercera comunidad con más casos de corrupción en la última legislatura, en su mayoría del suyo, cobre tal cantidad de, es necesario repetirlo, una empresa privada… O, al menos, tan privada como suelen serlo en España, con una parte nada desdeñable de ellas beneficiándose del dinero procedente de los innumerables contratos firmados con las administraciones a través de procedimientos bien ajenos al escrutinio del público, bien estrellas durante un par días en unos medios de comunicación obligados a desplazar el foco de atención de escándalo a escándalo. Cualquier visión de conjunto se desvanece en la guerra de guerrillas del día a día, de ahí lo necesario de visiones de conjunto como la aportada por Españopoly.

Tanto su título como su diseño remiten a ese juego clásico en el cual se nos educa en las reglas del capitalismo: pagar a la banca religiosamente para continuar la partida, hipotecarte para mantener la ilusión de un futuro autónomo, sangrar a los otros jugadores mientras se evita ser sangrado… Todo tan inocente o intencionado como se desee. Sin embargo, si se observa la vistosa cubierta que lo acompaña, se han cambiado las casillas habituales por otras adaptadas a los ocho capítulos en los cuales se divide. Ocho apartados en los cuales Eva Belmonte ofrece las claves de un juego en el cual los simples mortales participamos, consciente o inconscientemente; como meros observadores.

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La urna rota, de Politikon

La urna rotaLa actual crisis económica ha supuesto el despertar de muchas capas de la sociedad española plácidamente adormecidas. Una de las consecuencias más evidentes es cómo la política se ha convertido en uno de los temas centrales de gran cantidad de conversaciones. Sin embargo, al menos por lo que observo a mi alrededor, estas acostumbran a ser de bajo nivel, una mera reproducción de las discusiones en las tertulias políticas televisivas o radiofónicas, casi siempre centradas en el análisis superficial, cuando no sesgado, de la actualidad. El conocimiento del sistema democrático con el que muchos contamos pasa factura y, al final, todo pivota sobre una serie de lugares comunes, contrastados o no, a lo sumo aderezados con lo que se ha leído en tres artículos en prensa o dos posts de algún blog específico. En este contexto la lectura de libros como La urna rota se hace imprescindible.

Politikon es un colectivo formado por siete académicos y profesionales que promueven un análisis científico de la sociedad. Su actividad divulgativa más visible es el blog del mismo nombre, pero sus miembros no se han cerrado a ese ámbito sino que la extienden a los medios de comunicación tradicionales o atractivas tertulias en la red. Hace unas semanas Debate publicó La urna rota, un ensayo escrito de manera colectiva donde abordan un diagnóstico de la crisis de la democracia española y aportan una serie de posibles remedios para sacarla de ella. De ahí que el libro esté dividido en dos partes bien diferenciadas.

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