Lo mejor de 2013

Una vez que C ha recuperado momentum, retomamos una idea que ya abordamos en los años 2007 y 2008: la habitual lista con los mejores libros de fantasía, ciencia ficción, terror, fantástico, raruno, protopeterpunk, llámelo X… publicados durante el año anterior en España. Hemos preguntado a docena y media de aquilatados lectores por una novedad que mereciera tal privilegio y escribieran un breve comentario. Diez de ellos aceptaron el envite y he aquí reunidas cada una de sus recomendaciones

  • Ad Astra – Peter Watts
  • Cuentos completos de J. G. Ballard
  • Cuentos para Algernon, Año I – Varios autores
  • El cerco de la iglesia de la Santa Salvación – Goran Petrovic
  • El ladrón cuántico – Hannu Rajaniemi
  • La bomba número 6 – Paolo Bacigalupi
  • La casa de hojas – Mark Danielewski
  • Máscara – Santislaw Lem
  • Osama – Lavie Tidhar
  • Reyes de aire y agua – Jesús Fernández Lozano

A pesar del limitado número de títulos seleccionados, el listado reproduce a pequeña escala el variado y heterodoxo espectro editorial: colecciones especializadas, proyectos personales amateurs, sellos “generalistas”, iniciativas conjuntas de dos editoriales diferentes, editoriales grandes, editoriales pequeñas… Incluso tenemos un libro publicado originalmente en México. Por otro lado, seis de los diez títulos son colecciones o antologías de relatos. Como se ha visto en otras listas que se han ido publicando, caso de los premios otorgados por La tormenta en un vaso, 2013 ha sido un año especialmente marcado por el género breve. No tengo del todo claro si este entusiasmo de los “especialistas” es compartido por los lectores de base, pero la duda no resta importancia al hecho en sí: los aficionados a las distancias cortas estamos de enhorabuena, esperemos que por mucho tiempo.

Ignacio Illarregui Gárate

Ad AstraAd Astra, de Peter Watts
Traducción de Manuel de los Reyes
Fata Libelli. Libro electrónico, 4,90€

En Ad Astra, la antología electrónica editada por Fata Libelli y traducida por Manuel de los Reyes, Peter Watts demuestra que es un grandísimo escritor de ciencia ficción psicológica. El único problema es que la psicología que tan bien describe Watts es la de seres no humanos, o no del todo humanos. Un dron que desarrolla algo parecido a una ética gracias a una actualización de software, un Cerebro Matrioshka que trata de comunicarse con los constructores de la Red de Autopistas del Espacio Profundo o la misma Cosa de la película de John Carpenter, da lo mismo. Peter Watts se mete en su interior, muchas veces en primera persona, y transmite cómo ve la existencia un ser que ni siquiera tiene nuestros órganos sensoriales. Como si Lem hubiera intentado escribir Solaris desde el punto de vista del planeta que da nombre a la novela.

Otros dirán que Watts debería dejar los estupefacientes, que Ad Astra es una antología de ciencia ficción dura que no tiene nada que envidiar a Greg Egan. Y aunque no les falta razón, si hay un tema transversal en la antología es el de tratar de explicar cómo funciona una ética que no distingue entre blanco y negro, sino entre verde y rojo, si se me permite la metáfora. Incluso en el relato más flojo, el novum es el descubrimiento de la existencia de otra especie inteligente en nuestro planeta y cómo el humano se relaciona con ella. Su prosa, fría y extraña, cuadra a la perfección con la sensación que nos transmitiría encontrarnos con los personajes de sus historias. Claro que eso la hace no apta para todos los públicos.

Porque, es cierto, Ad Astra no es el libro que le regalarías a una persona no aficionada a la ciencia ficción. Pero es el libro perfecto para regalarle a un auténtico fan del género. Es arriesgado, innovador y, sobre todo, molón. Además apenas cuesta 5 €. Si no te has hecho con él, no sé a qué esperas.

José Ramón Vázquez

Cuentos completos de J. G. BallardCuentos completos de J. G. Ballard
Traducción de Manuel Manzano y Rafael González del Solar
RBA, 35€

Antes que nada me gustaría hacer una confesión; no me he leído la edición de RBA de los Cuentos completos de J. G. Ballard, ni tengo intención de hacerlo. Para compensar, poseo la reedición inglesa en dos tomos, más manejable, y casi todas las antologías que Minotauro (la Minotauro cuyo recuerdo hace asomar lágrimas a los ojos de los puros de corazón) publicó a lo largo de muchos años. Incluso, en un alarde de profesionalidad, me he ojeado el tochazo en una gran superficie, aprovechando que el otro día tenía que devolver un electrodoméstico defectuoso. Todas ellas circunstancias (sobre todo la última), que creo me confieren la autoridad suficiente como para incluirla entre lo mejor del año pasado y explayarme en un comentario que triplica la extensión de lo que el sufrido coordinador de la selección me pidió.

Porque una lista de lo mejor del año no iba salir viva sin la presencia de la edición en castellano de la narrativa breve y completa, en orden cronológico, del autor más original e influyente de los surgidos de entre las filas del género. Que le dio la espalda a la brillante bisutería de la ciencia ficción norteamericana que todavía nos encandila a la mayoría de aficionados, es decir, la Conquista del Espacio, el Futuro y la Aventura, para volcarse en una revisión analítica de la sociedad occidental de clase media creada por el capitalismo eufórico durante los años 50, empleando el surrealismo, el psicoanálisis y el extrañamiento (recurso tan propio de la ciencia ficción) como herramientas para entender el mundo.

Ya desde “Prima Belladona”, el cuento que abre el volumen, se nos ofrece la visión del futuro indefinido, inmóvil y eterno que propone Ballard, el de Vermillion Sands, esa inmensa ciudad recreativa y decadente que se extendería desde la Costa del Sol hasta las islas del Egeo, sumida en un perpetuo ocaso y habitada por diletantes que se ocupan en explorar las posibilidades y deseos subconscientes que les proporciona su soledad aburrida. Éste concepto sufrirá una revisión radical en “Las voces del tiempo”, el primer relato puramente ballardiano, cuya férrea lógica interna se convertirá en una constante a lo largo de toda su producción, estructura a la que se irán añadiendo nuevos matices, generando nuevos ecos poéticos en cada iteración; “La jaula de arena”, “Playa terminal”, “Noticias del sol”, “El día eterno”, “El hombre iluminado”, “Memorias de la era espacial”, “Cargamento de sueños”… Se trata de narraciones en las que asistiremos a lentos apocalipsis en un universo hastiado, en los que el tiempo, una creación humana concebida para someter las pulsiones de los vastos campos del subconsciente, se derrite y deforma, liberando el caos que reina debajo. Donde los personajes, quizá manifestaciones fragmentadas de las ansiedades, deseos y neurosis de la propia psique de Ballard, marcada por el hecho traumático de su internamiento en un campo de concentración, vagan por las ruinas de lugares sin tiempo; hoteles invadidos por la arena, chalets al borde del desierto, playas devastadas o rampas de lanzamiento abandonadas, hasta que logran trascender a la muerte a través de la autodestrucción, tras asumir su soledad y aislamiento y comprender y abrazar la nueva realidad de un mundo que se vacía.

A finales de los sesenta la narrativa de Ballard evoluciona hacia el brutalismo, la influencia del paisaje exterior en la psique humana y los efectos psicosociales del paisaje mediático. El concepto de realidad como una ficción escrita por la publicidad y los medios de comunicación, reflejada en relatos de narración fragmentada; “Por qué quiero follarme a Ronald Reagan”, “El asesinato de John Fitzgerald Kennedy considerado una carrera de automóviles cuesta abajo” o “Notas para un colapso mental”. La presión de la vida urbana, la tecnología omnipresente cuyo funcionamiento ya no entendemos, la ubicua pornografía como nuevo estándar para las relaciones sentimentales, el frenesí del consumismo, la presión de la vida urbana, nos empujarían de nuevo al interior de nuestras propias cabezas. Lo que quiere la gente es quedarse sola viendo la tele, afirmaba Ballard en una entrevista. Y es en soledad donde somos más libres, donde podremos dar rienda suelta a nuestras psicopatologías, donde la tecnología nos permitirá retransmitir por Youtube el interior de nuestras propias cabezas (“La familia como unidad de cuidados intensivos”, “La sonrisa”, “La arquitectura de los moteles”, “El zoom de 60 minutos” o “Guía para una muerte virtual”). En la última etapa, son los suburbios de clase media, los aeropuertos, los complejos de vacaciones y los centros comerciales los que definen la obra de Ballard, nuevas psicopatologías bullen bajo el aire acondicionado, la música ambiental y los bienes de lujo. Se plantea la ruptura del contrato social con las clases medias, ahora el consumismo es regulado por un totalitarismo sonriente, que todo lo hace por nuestro bien, en el que la política no es más que otra rama de la publicidad y donde el único acto de libertad consistirá en abandonarnos a la locura y la violencia irracional (“Días maravillosos”, “Fiebre de guerra”, “La historia de la 3ª Guerra Mundial”, “El parque de atracciones más grande del mundo”).

Por supuesto, hay mucho más en una antología que abarca cincuenta años de producción. Hallaremos cuentos muy valiosos que escapan más o menos a las líneas maestras de la evolución temática y narrativa de Ballard. “Ciudad de concentración”, un relato muy borgiano sobre una ciudad infinita en el espacio y el tiempo, concepto que luego retomaría a nivel cósmico en “Informe sobre una estación espacial no identificada”. “Nicho 69” , el experimento científico donde a unos hombres se les extirpa la capacidad de dormir y, por tanto, de soñar. El sueño, el paisaje surrealista por definición, como liberación, como elemento indispensable para mantener la cordura. “El gigante ahogado”, donde unos caprichosos liliputienses, en permanente estado de hastío y aburrimiento como niños pequeños, se cansan pronto de la irrupción de lo maravilloso para acabar degradándolo. “El tiempo de los muertos”, la alucinada narración de un Ballard recién liberado del campo de concentración, vagando por el paisaje chino devastado por la guerra. O un relato catastrófico que podría encajar perfectamente en los Mitos de Cthulhu; “Zona de espera”, en la que un hombre aislado en un puesto de observación de un planeta lejano, descubre unos monolitos ciclópeos cubiertos de bajorrelieves alienígenas, abandonados allí por una antigua raza desaparecida. Podrían añadirse muchos más, según el gusto particular de cada ballardiano (“El hombre subliminal”, “El jardín del tiempo”, “Bilenio”, “Aparato de vuelo rasante” y muchos más que se me olvidan), hasta concluir con el relato que cierra la iluminadora experiencia de leer a James Ballard; “Informe desde un planeta oscuro”. En el que la raza humana ha trascendido voluntariamente el estado físico para disfrutar libremente de sus deseos más profundos, encerrados en un entorno virtual (¿Vermillion Sands quizá?), para descanso de la vida artificial de la Tierra, que ha acabado por tirar la llave del servidor. Cerrando así un intrincado dibujo que ha llevado cincuenta años en completar, como un ideograma trazado en el fondo de una piscina vacía durante el verano, y que a los que regresamos a contemplarlo una y otra vez, todavía nos desconcierta, nos fascina y nos admira.

Alfonso García
C

Cuentos para Algernon Año ICuentos para Algernón, Año I, sel. de Marcheto
Traducción de Marcheto
Libro electrónico, gratuito

Realizando un ejercicio de retrospección sobre lo publicado en español el año pasado en nuestros géneros favoritos, hay que decir que la “cosecha” no ha sido nada mala. Seguro que mis compañeros mencionarán novelas, así que yo prefiero centrarme en un proyecto que nos acerca a un género maltratado en las últimas décadas en España: el relato.

Desde el blog Cuentos para Algernon nos han deleitado con una selección de relatos para todos con dos puntos en común: el buen gusto en la elección y la hermosa traducción. Y esto es debido a la estupenda labor de Marcheto, la creadora del blog, que no solo ha dedicado su tiempo a volcar los relatos al español sino que ha logrado convencer a los autores de que le permitan hacerlo. Aunque a veces se ha encontrado con rechazos, esto no ha sido óbice para que nos siga ofreciendo mensualmente una nueva entrega.

Y, ¿de qué autores estamos hablando? Pues de gente como Ken Liu, Aliette de Bodard, Tim Pratt… que quizá no sean muy conocidos en España pero que sí lo son en la escena internacional, ganadores de premios Hugo, Nebula…

Como guinda del pastel, Marcheto ha recopilado toda su “producción” del año en su Cuentos para Algernon año I, que corre camino de convertirse en un imprescindible del 2013.

Leticia Lara
Fantástica-ficción

Cuentos de la iglesia de la Santa SalvaciónEl cerco de la iglesia de la Santa Salvación, de Goran Petrović
Traducción de Dubravka Sužnjević
Sexto Piso

En El cerco de la iglesia de la Santa Salvación, del escritor serbio Goran Petrović, se entrelazan tres historias que transcurren en distintas épocas, siendo la principal el asedio del monasterio ortodoxo de Žiča por parte del ejército búlgaro–cumano allá por el siglo XIII; asedio al que monjes y fieles hacen frente mediante la oración, y gracias a la cual consiguen que su monasterio (con todos ellos en su interior) se levante del suelo lo suficiente como para quedar fuera del alcance de las armas del enemigo. Si a esto le sumamos las particulares ventanas del monasterio que permiten ver pasado, presente distante, presente cercano y futuro; las abejas guardianas de las palabras; los frescos cuyos objetos y personajes cobran vida; una pluma capaz por sí sola de mantener levitando el monasterio; redes fronterizas donde se atrapan voces y rumores que llegan desde los países vecinos; antorchas que despiden oscuridad; sueños que permiten transitar por distintas épocas; comerciantes de tiempo, y otros muchísimos personajes, animales y situaciones que rebosan magia e imaginación, lo que tenemos no es una novela histórica al uso, sino una hermosísima y original novela a cuyo club de fans estoy segura que tanto Álvaro Cunqueiro como Italo Calvino se habrían apuntado. Porque además, todo esto está narrado con un lenguaje extremadamente expresivo, en ocasiones incluso recargado, y lleno de poesía, que busca reflejar el habla de cada una de las épocas en las que transcurren las distintas historias (y ya aprovecho para felicitar a la traductora por su muy meritorio trabajo con esta dificilísima obra).

Ahora bien, esta novela tiene una pequeña pega. Por desgracia, Sexto Piso, la editorial que está traduciendo las obras de Petrović al español, por ahora solo ha publicado esta maravilla en México, pero confío en que igual que ha pasado con otros libros del autor (todas ellos estupendos y muy recomendables), de aquí a unos meses ya esté disponible por aquí. Según la contraportada, esta fue la obra que catapultó a Petrović a la palestra en su país. Cruzo los dedos para que eso mismo suceda aquí.

Marcheto
Cuentos para Algernon

El ladrón cuántico

El ladrón cuántico, de Hannu Rajaniemi
Traducción de Manuel de los Reyes
Alamut, 19,95€

Diría que la principal virtud de El ladrón cuántico es la capacidad del autor para crear una sencilla historia de aventuras, dotándola de toda la parafernalia transhumanista y posterior a la singularidad que muchos amantes de la ciencia ficción prefieren como escenario en el que desarrollar ideas.

Rajaniemi logra normalizar ese entramado de jerga y situaciones de difícil pronunciación y dispara conceptos a toda velocidad, logrando que el lector sufra un subidón de azúcar y de sentido de la maravilla. No, El ladrón cuántico no es una historia originial en su fondo, incluso su técnica ya es conocida; quizá sea esa su principal virtud: hablarnos del transhumanismo y la cuántica mientras algo en nuestra memoria nos hace pensar en novelas de Jack Vance.

La novela tiene otros aciertos, claro, me encanta cómo proyecta problemas actuales, como por ejemplo la privacidad en las redes, y elabora una evolución social y técnica de esa idea, que además integra a la perfección en la trama y resulta de una fuerza visual más que interesante.

Por eso recomiendo la lectura de El ladrón cuántico, por su intención de hacer disfrutar al lector, su capacidad para presentar escenarios fabulosos y despertar en mí ese vieja sensación de sutil desafío y maravilla que me enamoró, cuando era niño, de la ciencia ficción.

Alfredo Álamo
Blog de Lecturalia

La bomba número seisLa bomba número seis y otros relatos, de Paolo Bacigalupi
Traducción de Manuel de los Reyes
Fantascy, 18,90€

Después de una temporada de relativa sequía, 2013 ha sido un año excelente para los amantes del relato. Se han publicado muchas (y muy buenas) antologías, pero si tuviera que destacar una sola sería La bomba número seis, de Paolo Bacigalupi. Esta colección, ganadora del premio Locus 2009, recoge toda su obra breve anterior a su primera novela, La chica mecánica.

Aunque tan solo dos relatos están ambientados en el universo de sus novelas posteriores, todos comparten con éstas una serie de temas de fondo que aparecen una y otra vez, como un leit motiv que recorriera la obra de Bacigalupi de principio a fin: los desastres ecológicos causados por el hombre, los excesos de poder de las multinacionales, el impacto de las nuevas tecnologías como la ingeniería genética… La ciencia ficción de Bacigalupi tiene un carácter de crítica social, advirtiendo de las consecuencias terribles de unos problemas que empiezan a ser acuciantes y que es evidente que le preocupan.

Es casi imposible destacar algún relato sobre los demás, todos son magníficos: “Un bolsillo lleno de dharma” deslumbra por la asombrosa idea en que se basa; “La chica aflautada” es hermoso y perturbador, una de las cimas de la antología; “La bomba número seis” es divertidísimo y al mismo tiempo inquietante; el durísimo “Respuesta evolutiva” reflexiona sobre el precio que deberíamos pagar por la inmortalidad. Incluso “Suave”, que parece estar fuera de lugar al no ser estrictamente de ciencia ficción, acaba siendo una lectura fascinante.

En definitiva, La bomba número seis es una excelente antología y demuestra que Bacigalupi (en mi opinión muchísimo mejor en las distancias cortas que en las largas) es uno de los grandes nombres de la ciencia ficción contemporánea.

Ricardo Montesinos

La casa de hojasLa casa de hojas, de Mark Danielewski
Traducción de Javier Calvo
Pálido fuego y Alfa Decay, 29,90€

Se ha hablado tanto de La casa de hojas desde su publicación, de manera tan pertinente y exhaustiva, que cualquier texto escrito por mi parte está un poco de más. Me resulta casi imposible alumbrar nada nuevo sobre su argumento, sus diversos niveles de lectura o sus múltiples interpretaciones. Tampoco me sobra elocuencia como para considerarme tan persuasivo como Abuelo IgorEkaitz OrtegaNadal Suau…  Y sin embargo, los adjetivos llegan solos al teclado.

Avasalladora, excesiva, barroca, desconcertante… cualquier calificativo se queda corto a la hora de describir La casa de hojas o la inteligencia de Mark Danielewski. Un virtuoso capaz de enhebrar con ingenio todo un arsenal de recursos narrativos y estilísticos que sitúan su novela como la suma teológica del fantástico contemporáneo. En sus páginas se dan cita el texto encontrado, el narrador no fiable, la presencia ominosa, los espejos, la figura del doble, la descomposición de la realidad, el laberinto, la locura… Los temas a partir de los cuales se construyen el 95% de las historias de este tipo. Y, por encima de todo, la casa encantada; el lugar mágico donde toma forma el repertorio. En el fondo, una simple excusa para sumergir al lector en las mares que conectan la realidad y la ficción, a pulmón libre en unas aguas de condiciones cambiantes repletas de hallazgos.

La complejidad técnica por lograr una edición acorde a la original explica los trece años transcurridos hasta su primera edición en España. Dos pequeñas editoriales, Pálido fuego y Alpha Decay, pusieron sobre la mesa los arrestos y la inversión necesaria para conseguir la quimera. Mención especial merecen Javier Calvo en la traducción y Robert Juan-Cantavella en la maquetación. El repertorio estilístico y expresivo, la riqueza de las notas al pie, los demenciales juegos tipográficos o los delirios de maquetación están donde se esperan, en una edición facsímil del original. Es cierto, vale 30€. Pero pocas veces el precio de un libro estuvo tan justificado.

Ignacio Illarregui Gárate
C

MáscaraMáscara, de Stanislaw Lem
Traducción de Joanna Orzechowska
Impedimenta, 22,95€

Si alguien duda de por qué Lem es/era uno de los más grandes escritores (se puede añadir aquí “de ciencia ficción” o no, porque es de los más grandes y punto) basta con leer esta recopilación de relatos publicada por Impedimenta para darse cuenta de las razones. Se trata de relatos que fueron descartados en sus obras “mayores” y que han sido recopilados de cara a la publicación de sus obras completas en Polonia. Esto en cualquier otro escritor daría lugar a una antología desigual y descafeinada que recordaría lejanamente al disfrute de grandes lecturas como, por poner un ejemplo, Solaris. Nada más lejos de la realidad. Máscara nos muestra al Lem más Lem, algo de lo que nos damos cuenta cuando pasamos de un relato increíblemente bueno a otro aún mejor según progresamos en su lectura.

Todos los temas habituales del autor están ahí: ideas de gran calado que reflejan posibles futuros de la tecnología respecto al tiempo en que fueron escritas; la imposibilidad de comprensión entre formas de vida provenientes de mundos diferentes; la trascendencia por parte de la inteligencia artificial; la guerra fría; el humor…

Mis tres relatos favoritos serían: “El amigo” que aúna misterio y suspense y un final de esos que te da vueltas la cabeza. “El martillo”, una de las mejores historias que he leído sobre la problemática de la duración de los viajes estelares, aunque es mucho más que eso. Y “Máscara”, en la cual se mezclan filosofía y ciencia ficción con un resultado increíble, con un toque misterioso y surrealista que da mucho que pensar.

Des Frankenstein
C

OsamaOsama, de Lavie Tidhar
Traducción de Raúl García Campos
RBA, 19€

La edición en español de Osama, de Lavie Tidhar, levantó cierta expectación ya que venía avalada por el generalmente fiable World Fantasy Award, en el que se había impuesto nada menos que a Stephen King (22/11/63), George R. R. Martin (Danza de dragones) y Jo Walton (Entre extraños).

Más que la experiencia personal de Tidhar (concibió Osama después de librarse por los pelos de tres atentados de Al-Qaeda), supongo que se premió el atrevimiento con que aunaba tres temáticas aparentemente irreconciliables: el noir de los años cuarenta, el terrorismo islamista y el transrealismo en estado puro. Tidhar deconstruye las novelas de género (convirtiendo nuestra realidad en una novela de a duro), el modus operandi del yihadismo y las historias de autoconocimiento. ¿Qué mejor manera de conjurar nuestras pesadillas que convirtiéndolas en ficción?

Es como si a Michael Chabon le hubieran encargado el guión de la teleserie Homeland con apenas tres escuetas indicaciones: «Que Bin Laden sea como un archivillano de Ian Fleming», «Que Carrie Mathison parezca salida de una novela de Raymond Chandler» y «Que Nick Brody esté a medio camino entre el Rick Blaine de Casablanca, un personaje de novela de Graham Greene y tú mismo».

Osama es una de esas novelas de doscientas y pico páginas tan infrecuentes en los tiempos que corren pero tan habituales durante la edad de oro de la literatura popular, que cuentan una historia autoconclusiva y se leen de una sentada. No por ello debemos dar por sentado que es una novela intrascendente. Tidhar labra un elaborado juego de espejos literarios, anacrónicos, ucrónicos y personales, y consigue llevarlo a buen puerto. Cierto, tiene fallos estructurales y de ritmo, y el final sorpresa es algo previsible, pero todas esas imperfecciones quedan compensadas de sobra por un pulso narrativo firme, una premisa original y la sensación de que películas como La noche más oscura, de Kathryn Bigellow, o novelas como esta Osama han terminado de convertir a Bin Laden en un icono pop a la altura del Che Guevara.

Juanma Santiago
Pornografía emocional

Reyes de aire y aguaReyes de aire y agua, de Jesús Fernández Lozano
Cápside, 12€

Si te gustan los viejos cuentos tradicionales y viajar a Faerie de vez en cuando… la mezcla de sensibilidad, de ironía, de humor, de aventuras sencillas pero apasionantes, de sabiduría de antaño, de hadas y animales parlantes, de nobles caballeros, de tipos infames, de canciones, de amor verdadero, de gestas imposibles y de tantas cosas maravillosas que rezuman, estos relatos seguro que hacen esta lectura de tu agrado.

Fantasía feérica, siguiendo la estela de autores como el Lord Dunsany de La hija del Rey del País de los Elfos, del Tolkien de El herrero de Wooton Mayor, del Gaiman de Stardust o El sueño de un millar de gatos, la Susanna Clarke de Tierra de Duendes o el Shakespeare de El sueño de una noche de verano.

Cuentos para adultos ―muy adecuados para adolescentes «maduros»― herederos de la tradición oral y las leyendas de antaño… al estilo de las fábulas y los viejos cuentos «de hadas», con cierto «mensaje», pero despojados de la «infantilización» que más recientemente adoptarían, sin lecturas éticas ni juicios morales.

Fernandez Lozano, con alma de poeta, enreda sobre sí misma su prosa de una forma maravillosa y desconcertante a un tiempo. La «sobrecarga» con algún exceso recursivo. Se dilata encontrando nuevos caminos, se dispersa abandonando lo que estaba contando para retomarlo después, aunando anécdotas, relatos dentro de relatos, canciones y poemas.

Apasionantes historias con referencias y corrientes subterráneas que hablan de un mundo común entre ellas. Un mago recurrente, ávaros enanos, objetos encantados, un pueblo donde suceden cosas extraordinarias, reyes, plebeyos, hombres de fortuna, borrachos, princesas, taberneras, criaturas fascinantes, ratones generosos, pequeñas gestas, justa retribución, traiciones, auténtica amistad, castillos en los que quien entra no sale, fantasmas, malvadas reinas, grillos con mucho que cantar, caballeros vencedores de dragones, rencorosas hadas y hasta el mismísimo Señor de los Gatos pululan por estas páginas…

Santiago Gª Solans
Lothlórien

3 pensamientos en “Lo mejor de 2013

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