Trafalgar, de Angélica Gorodischer

TrafalgarTrafalgar Medrano es un afable caradura que mercadea con alimentos, máquinas, tebeos… por la galaxia. Transporta de planeta en planeta cualquier producto con capacidad de producir un beneficio, generalmente por rutas transitadas. Sin embargo, la oportunidad de negocio se suele presentar en algún alejado planeta desconocido para Trafalgar donde las ganancias prometen multiplicarse. Y, claro, allí acude para encontrarse con una sociedad enigmática, unos habitantes misteriosos, unas ruinas intrigantes… un puzzle a desentrañar.

Esta base, tan sencilla, con tanto potencial para aburrir después de tres o cuatro iteraciones, es el sustrato de los ocho cuentos que Angélica Gorodischer dedicó a Trafalgar Medrano. Y potencialmente podría haber sido así. Más cuando la secuencia de historias carece de progresión y apenas existen conexiones argumentales, más allá de anecdóticas referencias cruzadas. Sin embargo, la inteligencia a la hora de enfocar el fondo y la forma de la autora de Kalpa Imperial se convierte en el gran valor de un libro fantástico.

Los cimientos de Trafalgar se entierran en la ciencia ficción clásica. La mayoría de cuentos parte de algún elemento visto en mil y un relatos de los años 40 y 50, que Gorodischer rehace sin intención de verosimilitud; esa eterna búsqueda de la suspensión de la incredulidad consustancial a gran parte de la ciencia ficción anglosajona. Tal y como se observa en «De navegantes» o en «La lucha de la familia González por un mundo mejor«, el común denominador de la colección es un espíritu lúdico en el que lo anecdótico, lo sustancial y lo absurdo fluyen sucediéndose en una narración vertiginosa, muy próxima a la de maestros como Swift o, con una cierta distancia, el Lem más humorístico. La mejor prueba de ese carácter juguetón está en el descubrimiento de un planeta idéntico a la Tierra donde la llegada de Colón a América todavía no se ha producido y Trafalgar, en un enredo digno de un sainete, da el empujón definitivo para que la expedición de Castilla llegue al otro lado del charco. O en ese otro planeta con millones de miembros de una misma familia, acogotados por unos familiares muertos que se niegan a abandonar el mundo de los vivos. Pero también hay relatos menos cercanos a la comedia, con un mayor carga de gravitas, caso de «El mejor día del año», en el que, mientras está en un hotel, Trafalgar despierta cada día en una realidad diferente.

Angélica GorodischerAunque admiten una lectura blanca, el subtexto con el cual las carga Gorodischer sugiere varias lecturas. En algunos casos muy evidentes, como en este último cuento, donde hay una brutal semblanza de las tensiones extremas en Argentina tanto previas al golpe del 76, como de la junta militar que asoló el país hasta mediados de los 80. También los hay más sutiles, caso de la rémora de mantenerse aferrados al pasado del mencionado «La lucha de la familia González por un mundo mejor». Y sin perder de vista el delicioso estilo con los que Gorodischer los alumbra.

Cada pieza repite a un pequeño ritual. Trafalgar se reúne con la cronista que, espera, plasme en un libro sus desventuras y entre taza y taza de café, en un bar, un domicilio, la biblioteca de Rosario, le narra cada peripecia. En la mejor tradición del relato de club, hay diálogos limpios, extensos monólogos, pequeñas acotaciones, siempre sin perder una oralidad que invita a leer en voz alta. Sin olvidar la riqueza expresiva habitual de Gorodischer, aquí más contenida que en Kalpa Imperial.

Estas historias fueron publicadas originalmente en 1979 y cuentan con varias ediciones a sus espaldas, señal del aprecio que despertaron en su momento, con algunas masivas caso de las colecciones de kiosko de Orbis e Hyspamérica. Sin embargo, mientas en Argentina el atractivo de Gorodischer se ha mantenido pujante, en España ha caído en un cierto olvido, tal y como muestra lo ocurrido con la edición de Gigamesh de Kalpa Imperial. Aunque por fortuna este libro se puede conseguir todavía a través de Sportula, con una espectacular ilustración de Pablo Uría y una versión electrónica que apenas cuesta 3,5€. Menos de tres cafés.

Trafalgar, de Angélica Gorodischer (Sportula, 2016)
Rústica. 190 pp. 11 €
Ficha en La web de la editorial

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.