Random Acts of Senseless Violence, de Jack Womack

Random Acts of Senseless ViolenceLa poda editorial durante los años de crisis no es algo nuevo. Aquellos que pasamos de los cuarenta recordamos las editoriales/colecciones desaparecidas hacia mediados de la década de los 90. Después de unos años de bonanza, con un porrón de sellos peleando por publicar fantasía y ciencia ficción, pasamos a un lustro de secano con apenas un par de colecciones traduciendo de manera sistemática: Minotauro y Nova Ciencia Ficción. Aquella catástrofe dejó unos cuantos libros notables sin traducir, alguno todavía inédito. Uno de ellos es este Random Acts of Senseless Violence, de Jack Womack, que perdió su oportunidad tras el hundimiento de la editorial que había publicado sus dos primeras novelas (Ultramar). Y así ha seguido, apartada en ese limbo de obras olvidadas, sin perspectivas de ser recuperada.

Random Acts of Senseless Violence (RAOSV) tiene la peculiaridad de ser la primera novela de la secuencia Dryco; seis volúmenes que se desarrollan en unos EEUU después de una catástrofe socioeconómica, convertidos en una “utopía” megacorporativa tercermundista. Sin embargo, a diferencia de las otras novelas traducidas (Ambiente y Terraplane), su atractivo aparece al margen de un contenido prospectivo aquí mantenido bajo mínimos. RAOSV se limita a coger los EEUU de hace veinticinco años y llevarlos 5 minutos hacia el futuro. Una escenario donde una crisis económica bestial demuele a mazazos el suelo bajo unas clases medias sentenciadas a caer hacia un abismo de pobreza y violencia. ¿Les suena?

La novela toma la forma de un diario personal, el de Lola Hart, niña de doce años hija de un guionista sin éxito y una profesora de literatura en paro. Viven en Manhattan en una zona todavía estable, un santuario blanco hasta ahora alejado de los conflictos de los barrios pobres multirraciales del norte (Harlem) o el este (Brooklyn, Queens), una Long Island sumergida en una revuelta aparentemente imparable. Lola y su hermana acuden a un colegio privado, la antítesis de los centros públicos copados por familias en desventaja económica donde apenas se aprende el temario básico de pandillas 101. En esta caldera camino de la ebullición la existencia de Lola se antoja plácida y sencilla. Entre semana vive dedicada a la escuela mientras los fines de semana los tiene reservados para sus amigas; un tiempo libre en el cual los chicos y las fiestas al margen de sus padres comienzan a cobrar protagonismo.

Ya desde las primeras páginas aparecen fisuras, tanto en la vida de los Hart como en un mundo exterior mínimamente entrevisto a través de la televisión. Unas grietas en crecimiento hasta transmitir la idea de que los EE.UU., y probablemente el resto de la sociedad occidental, se encuentra en caída libre. Womack acude a fórmulas externas evidentes como los sucesivos atentados contra el presidente de EE.UU. o unas revueltas incontrolables, en contraste con otras insidiosamente más cercanas y verosímiles. Por ejemplo, Lola habla de los anuncios pagados por una asociación pro-vida en los cuales se muestran cadáveres de bebés en cubos, atribuidos (literalmente) a liberales homosexuales. Pero es su ámbito personal donde está la mayor carga.

Random Acts of Senseless ViolenceLa mejor amiga de Lola es enviada a un campamento de reeducación (Kare-A-Kid) por mostrar un comportamiento “disruptivo”: hacer pellas y salir con chicos. De él regresa transformada por lo que el Tea Party consideraría una ciudadana ejemplar. Sus compañeras comienzan a acosarla cuando se corre la voz de que puede mantener comportamientos ajenos al rebaño. Una y otra vez describe cómo su madre recurre al Xanax y al Prozac para sobrellevar su depresión, su última e inútil defensa contra la obtusa realidad. Este cuadro de continua degradación se acrecienta cuando Lola debe hacer frente a un cambio domicilio para poder llegar a final de mes en un desplazamiento hacia el norte de Manhattan, al límite con Harlem.

Al narrar, Womack acude a un lenguaje propio de una adolescente “bien” y lo enriquece con los diálogos que mantiene con sus nuevas amigas de los barrios del norte; niñas de minorías allí mayoritarias que se comunican en una jerga desestructurada de bajo nivel. Esta virtud da pie también a la parte menos conseguida de su discurso: Lola refleja las conversaciones con la exhaustividad de una secretaria de juzgado, absolutamente obsesiva a la hora de relatar algunas de sus desventuras y, sobre todo, cada diálogo. Más allá de lo que una niña de su edad, y el formato elegido, hacen creíble. Sin embargo es un exceso fácilmente soslayable dado el talento de Womack para reflejar ese neohabla, con las variaciones de cada personaje según su procedencia y una Lola que poco a poco cae en su uso.

Pero donde RAOSV triunfa es como novela de crecimiento personal y de ciencia ficción social de futuro cercano. Lola, una preadolescente en pleno proceso de descubrimiento de su afectividad en un entorno en descomposición. Sus desventuras conforman un viaje iniciático durante el cual se suceden los episodios acoso y abuso en la escuela; en su relación con sus amigas; institucionalmente en sus encuentros con una policía y un ejército embarcados en una represión sin límites; económicas a través de los padecimientos que sufre su familia, especialmente su padre; sexualmente a manos de varios jóvenes y adultos… Un conjunto de actos violentos aleatorios y sin sentido ante los cuales el sistema la ha dejado sin defensa y que conducen hacia un demoledor rito de paso; el irreversible estallido de la olla a presión en que se ha convertido Lola, afirmado a través de una declaración final que se lee con el corazón en un puño.

Teniendo en cuenta esta apuesta y la naturaleza de su protagonista (adolescente relacionada eminentemente con mujeres y enamorada de otra chica), una historia centrada en su mundo cotidiano sin referencia a lo que ocurre más allá de Manhattan o una primera edición ciertamente lamentable, se entiende que Random Acts of Senseless Violence fuera obliterada de la memoria de la ciencia ficción salvo para tres o cuatro conneiseurs hasta su recuperación en 2008 (según la Wikipedia). Por eso es de agradecer su inclusión en SF Masterworks de Gollancz junto a obras completamente canónicas, en una labor de “elevación” que sólo puedo aplaudir y que, por otro lado, me llena de desazón. Son sus valores, el lugar donde Womack decide contar su historia y los mimbres utilizados, los que dificultan enormemente cualquier viabilidad en un mercado en apariencia entregado a obras de fácil digestión, con personajes jóvenes muchas veces desvaídos, con sufrimientos moderados y portadores de mensajes eminentemente positivos. En cierta forma no puedo dejar de ver en RAOSV una historia con claras connotaciones juveniles donde la dura realidad termina echando a patadas cualquier moraleja buenrollista, los nimios juegos verbales o las poses de matoncillo de barrio generalmente calificados como subversión. Este libro duele, una característica bastante escasa en la ciencia ficción traducida en las colecciones de género.

Random Acts of Senseless Violence, de Jack Womack
Gollancz, 2013 (publicada originalmente en 1993)
240 pp. Bolsillo. £8,99

6 pensamientos en “Random Acts of Senseless Violence, de Jack Womack

    • Muchas gracias. Creo que se nota que es una lectura que me ha impactado. Casi al nivel de En alas de la canción de Disch.

      Por cierto, que no lo habría leído si no fuera por Alfonso García o Risingson, acérrimos defensores de este libro desde hace muchos años.

  1. Hola!. Me ha gustado mucho la reseña, ¡es muchísimo mejor que la mía!

    Un detalle que comentas es la exhaustividad de Lola al escribir sus recuerdos en el diario, es verdad, ya no lo recordaba. Parece como si Womack se olvidase de que es un diario de una adolescente y en algunos tramos, sobre todo en el último tercio de la novela, se convierte en una novela de las suyas, no acaba de controlar la voz a veces, pero bueno, sale airoso en general.

    Estoy en desacuerdo con la viabilidad comercial de la novela, a ver, no es la alegría de la huerta, pero El diario de Ana Frank tampoco lo es. Además toca temas muy actuales de forma muy inteligente que a mucha gente le pueden interesar; la falsa comodidad de la que disfrutamos que en cualquier momento puede irse a hacer puñetas dejándonos en la calle con el resto de desharrapados a los que habíamos estado ignorando hasta entonces, como viviendo en la pobreza la igualdad de oportunidades no existe y como este proceso se produce por la progresiva destrucción (y sustitución por manos privadas) del Estado como redistribuidor de riqueza que mantenga la cohesión social, que es un tema en el que se abunda más en otras novelas de Womack, como Ambiente o la también cojonuda Let´s Put The Future Behind Us.

    No sé, probablemente no sea un Young Adult vendedor pero sí creo que tendría un público suficiente de depresivos que compensarían su publicación.

    • Cuando me pongo así de melodramático tengo la secreta aspiración de fan de que algún editor lea la reseña y se anime a valorar si merece o no la traducción. Pero si Luis G. Prado en su momento la desestimó http://www.ccyberdark.net/275/random-acts-of-senseless-violence-de-jack-womack/#comment-139 ¿quién va a darle hoy la oportunidad? Si Womack llegó a tener su momento fue como escritor de “culto” que no terminó a “romper” en el mercado de la ciencia ficción y lleva prácticamente quince años sin publicar nada. Las colecciones de género aquí apenas publican novedades de tipos con un cierto prestigio (premios, ventas y un buen agente), que cuando recuperan algo de hace más de diez años se suelen pegar el galletón (mira lo ocurrido con China Montaña Zhang, aunque Ómicron era hacer puenting con una cuerda sin atar).

      No olvidemos que dentro de la ciencia ficción, la guía de referencia está escrita por Miquel Barceló.

      Sí que fuera, en una colección con “personalidad” (Pálido Fuego, p.e.) podría encontrar un cierto eco, más si acertaran con el enfoque de marketting (lo que ocurre cuando la crisis llega a donde no hay estado del bienestar; un Ballard de la generación punk; qué se yo). Pero me cuesta.

      En el fondo, si yo estuviera detrás de una colección juvenil, éste sería un libro que me gustaría publicar. Por su protagonista, por lo que vive, por su evolución… puede impactar a un lector de 15 o 16 años. Hacerle pensar sobre una serie de situaciones que aquí damos por sentadas. Es fácil identificarse y empatizar con su protagonista. Trata personajes femeninos más allá del estereotipo… Es la antítesis de los librofórmulas que nos encontramos en el ramo.

      • Claro, pero es que en el fondo estamos de acuerdo, como siempre no me he explicado bien. Esta es una novela que en una colección de cf al uso no pinta nada, pero es que las colecciones de cf al uso son ya cosa del pasado. Funcionaría muy bien en una colección con Simon Ings, Tim Maugham, Eclipse de John Shirley, la de New Model Army de Adam Roberts que va a publicar Gigamesh etc, Ahí si que creo que tendría su público e incluso, por el tema y la ambientación es probable que recibiera más atención de los medios que no sé, un Cixin o similar.

  2. “ONDONADAS DE HOSTIAS A VOLEO”
    de Jack Womack.

    Yo veo eso en una librería y alucino.

    No sé si se publicará algún día una traducción en español, pero sin duda el título debería ser ese.

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