Mucho se ha demorado la publicación del cuarto Héroes y Villanos, desconozco si por la dificultad de encontrar textos a la altura de la propuesta o una recepción tibia por parte del público. El hecho es que pasaron tres años desde la aparición de Romanones a finales de 2022 hasta la publicación de Capitán Veneno, el libro centrado en Gonzalo de Aguilera Munro, un personaje extravagante que se encargó de llevar a la prensa extranjera por el territorio controlado por las tropas golpistas en la Guerra Civil. En esta labor se caracterizó por declaraciones abracadabrantes, justificando las atrocidades cometidas en pro de limpiar España, como si estuviera de campaña para COZ
Tenemos que matar; matar y matar; ¿sabe usted? Son como animales, ¿sabe?, y no cabe esperar que se libren del virus del bolchevismo. Al fin y al cabo, ratas y piojos son los portadores de la peste. Ahora espero que comprenda usted qué es lo que entendemos por regeneración de España… Nuestro programa consiste… en exterminar un tercio de la población masculina de España. Con eso se limpiaría el país y nos desharíamos del proletariado. Además también es conveniente desde el punto de vista económico. No volverá a haber desempleo en España, ¿se da cuenta?.
Los exabruptos, incluyendo amenazas a periodistas que le acompañaban en sus viajes, se combinaban con un indudable carisma al que contribuían su poder seductor en el trato y la audacia de ciertas acciones, caso de su paso por ciudades detrás de las líneas enemigas antes de que las tropas de su bando hubieran entrado en ellas. Todo ello forma parte del retrato inicial que Álvaro “Corazón Rural” hace en Capitán Veneno. Una indagación en una existencia sobre todo recordada por citas como la que he recogido o la manera en la que terminó sus días en un sanatorio mental después de haber asesinado a sus dos hijos.
“Corazón Rural” se toma su tiempo para aportar el contexto que construye lo que fue su vida más allá de este recuerdo dramático. Acude a lo que se sabe sobre su familia, su infancia, su educación en internados británicos, su fascinación por las nuevas tecnologías como la radio (suyo fue el primer mensaje radiado en castellano)… para bosquejar un retrato extenso que sustenta una conducta y una manera de pensar más allá del personaje estereotipado que puede venir a la mente si te apoyas exclusivamente en la piedra angular de su memoria.
Aquí es interesante el sexto capítulo, “Eugenesia y ateísmo”, un resumen de una serie de cartas dirigidas a un sobrino en las cuales plasma su pensamiento. Los textos ponen de manifiesto unas ideas estrambóticas en las cuales abunda una visión de la historia de España opuesta a la centralizadora impuesta desde, al menos, los Reyes Católicos; anticlerical, trazando una conexión entre catolicismo y comunismo que, supongo, en aquellos años de forja del Concilio Vaticano II y la doctrina social de la Iglesia debía tenerle alarmado; defensor de la ciencia y una cierta tecnofilia que harían de él alguien feliz en el mundo del manifiesto Palantir y la visión del mundo de Peter Thiel.
Más allá de todos los descubrimientos sobre Aguilera Munro, está el por qué Capitán Veneno puede ser relevante, para su autor y la editorial que ha decidido apostar por él, pero también para el lector distanciado de los hechos y opiniones que relata. Más allá de la curiosidad histórica, “Corazón rural” explicita esa motivación, sobre todo al principio y al final.
Al comienzo, expone el surgimiento de la guerra cultural alrededor de la Guerra Civil a principios del siglo XXI y cómo las palabras de Aguilera Munro ganaron popularidad. Un militar afecto al golpe de estado defendiendo el genocidio y que después fue apartado por una serie de motivos que solo si lees el libro descubres por qué. Esta labor de contextualización, de delimitar la faceta humana del monstruo difuminada/perdida en la luz del candelero, es una de los motivos centrales que validan la pertinencia de Capitán Veneno. Además los arranques, las ocurrencias, las incoherencias del personaje delimitan cualidades contemporáneas. Aguilera Munro tenía los modos de un influencer de red social nacido antes de tiempo. Una mente excéntrica generadora de nociones que en un entorno quebrado como el actual habría encontrado un eco que hubiera explotado su volatilidad al nivel que explotan otros, más anodinos y performativos. Que esto tenga que ser subrayado/enfatizado en vez de dejado a la interpretación del lector es otro de los sinos de este presente donde lo tácito ha perdido su venta. Por ser tenido por intelectual o temor a no ser comprendido o malinterpretado, es otro asunto,
Capitán Veneno, de Álvaro “Corazón Rural” (Libros del K.O., 2025)
Bolsillo. 152pp. 14,9€
Ficha en la web de la editorial