El efecto performativo de la ciencia ficción. Influencia en la geopolítica (3 de 5)

El problema de los tres cuerpos

Los tres volúmenes de El recuerdo del pasado de la Tierra aparecieron en China entre 2006 y 2010, se tradujeron al inglés entre 2014 y 2016, y al español entre 2016 y 2018. Netflix estrenó en 2024 una primera temporada de una adaptación, mientras que en China se hizo otra de 30 episodios un año antes.

Barack Obama, Elon Musk, Neil de Grasse Tyson, Mark Zuckerberg o George R. R. Martin están entre las innumerables celebridades que se han deshecho en elogios sobre estos volúmenes repletos de ideas originales, y que presentan, como señaló su traductor al inglés (y excelente escritor) Ken Liu, «el peor de los universos posibles».

La trilogía de Cixin Liu difícilmente tendrá un recorrido performativo a causa del núcleo de su argumento, más bien abstracto: la incognoscibilidad del universo, del que prácticamente sólo se puede decir que hostil. Un tema que ha sido tratado de forma contundente por autores de países antes comunistas (con obras maestras como Solaris o El invencible del polaco Stanislaw Lem, o Picnic junto al camino de los hermanos Strugatski, rusos), pero que siempre le ha costado manejar a la cf estadounidense, de corte por lo general más triunfalista y confiada en las posibilidades de la humanidad.

Sin embargo, la relevancia de esta trilogía va por otro camino: los protagonistas, y quienes parecen más capacitados con diferencia para dar respuesta a los retos planteados en la trama, son chinos. El futuro de El problema de los tres cuerpos está liderado por China. En la narración siempre se responde a las dificultades con una combinación de colectivismo y elección para el liderazgo de los más capacitados, a través de una meritocracia extraña pero estricta.

El fin de la muerteNo es fácil determinar si el éxito de estas novelas de Cixin Liu ha sido consecuencia o promotor del impulso que se está dando desde China a la difusión de su cf como vehículo de «poder blando». Los países comunistas fueron insistentes en el periodo de la guerra fría en el uso del género como impulsor de la educación científica, con obras muy famosas en sus lugares de origen pero en muchos casos plúmbeas. La cf china actual no ha dejado atrás del todo esa herencia, pero presenta tramas más ambiciosas y dinámicas, con un denominador común: en esas sutiles elecciones políticas de las que hablaba al principio del texto, necesarias para la presentación de escenarios, China siempre se pone al frente de la humanidad con firmeza y eficacia ante cualquier reto.

Puede considerarse como una respuesta al «poder blando» que impuso la cf estadounidense durante décadas, ejerciendo una primacía casi aplastante en el género con tramas en las que el «american way of life» se trasladaba sin apenas variantes al futuro de la Tierra o a otros planetas. Su hegemonía fue tal que hizo que en muchos países (entre ellos España) la cf popular creada por autores locales se publicara durante décadas con seudónimos anglosajones. Posteriormente, las editoriales trataron hasta muy recientemente a la cf nacional como un producto menor. España fue buen ejemplo de ello, y narradores de calidad como Elia Barceló, Juan Miguel Aguilera, César Mallorquí, Eduardo Vaquerizo, Rodolfo Martínez y una larga docena más tuvieron que dirigir sus carreras literarias a otros campos más fructíferos para no caer en el olvido que hoy cubre fuera de nuestro marco especializado a los pioneros Domingo Santos o Gabriel Bermúdez Castillo.

En cambio, es público ese apoyo de China, que incluye en los últimos años la subvención de las traducciones de sus obras de cf a otros idiomas. También produce grandes blockbusters cinematográficos como La Tierra errante. Basada en otro libro de Cixin Liu, recaudó setecientos millones de dólares (aunque el 90% en China) y tiene una segunda parte. La primera puede verse en España en Netflix, la secuela en Prime Video.

China acogió en 2023 la Worldcon, el congreso anual mundial sobre cf, que recaló en Chengdu. Tuvo el mayor número de asistentes de la historia en uno de estos eventos, que se celebran desde 1939. De hecho, más que duplicó el número de inscritos respecto a la siguiente cita más concurrida (19.000 por los 8.400 de Los Ángeles en 1984).

La pasada primavera, una estudiante de doctorado china se puso en contacto conmigo para hacerme una entrevista en el marco de su «investigación sobre la difusión y recepción de las obras de Liu Cixin entre los lectores hispanohablantes», Becada por su gobierno, incluso se desplazó a la ciudad en la que vivo para entrevistarme. Se interesó también por la acogida de otras obras chinas, que no han obtenido el mismo éxito pese a ser publicadas por editoriales relevantes (Alianza, Ediciones B…) y tener en algunos casos un nivel literario destacable.

AelitaCabe mencionar que esta idea de utilizar la cf como vehículo propagandístico está lejos de ser nueva, y tuvo un amplio desarrollo en la Unión Soviética. En 1923, el «camarada conde» Alekséi Tolstói publicó la novela Aelita, en la que Marte afronta un cambio climático con una revolución que pretende, en resumen, convertirlo en el planeta rojo no sólo en el sentido literal, sino también el figurado. Se adaptó a la pantalla con notable difusión internacional un año después, como pionera de esa línea oficial del género de la que hablaba más arriba y que se encontró también notables disidentes como los mencionados hermanos Arkadi y Boris Strugatski, Kir Bulychov, el cineasta Andrei Tarkovski o, sobre todo, Yevgueni Zamiatin. Muerto tras ser exiliado por Stalin, Zamiatin creó en 1924 con Nosotros el subgénero de la distopía tal y como se conoce hoy, y fue admirado por Aldous Huxley y George Orwell.

El movimiento futurista italiano y su simpatía por el fascismo podría en cierta forma encajar con esta idea de creaciones prospectivas como vehículo de poder blando. Es motivo de debate también la posible interpretación de la gran película de cf alemana previa a la conquista del poder del nazismo: Metrópolis (1927) dirigida por Fritz Lang y con guión de su esposa, Thea von Harbou.

En ella, el conflicto entre clases se resuelve no con una confrontación de corte marxista, sino con la unión de obreros y propietarios frente al enemigo externo, más allá de malentendidos. Lo mismito que preconizaba el naciente Partido Nazi, con el que Von Harbou simpatizaba abiertamente (y que pudo ser una de las causas de su posterior divorcio de Lang, que se exilió a Estados Unidos). Como otra prueba del «poder blando» que supone la cf, Isaac Asimov relata en textos autobiográficos el impacto que le causó ver Metrópolis con apenas diez años, y su impresión de que el auténtico futuro estaba en Alemania y no en Estados Unidos.

Un comentario en «El efecto performativo de la ciencia ficción. Influencia en la geopolítica (3 de 5)»

  1. Me gustaría incluir aquí la respuesta de Risingson a este artículo en bsky https://bsky.app/profile/risingson2.bsky.social/post/3mdcvz6iy3s27 Comenta que echa en falta interés de nuestro Ministerio de Cultura para participar de este poder blando con sus patrocinios/subvenciones.

    He estado mirando a ver qué se hace en literatura. He encontrado las concedidas en 2023 https://www.cultura.gob.es/dam/jcr%3Aa6e9730c-fe84-4c56-9230-7ccf3bf4eead/report-orden-concesi-n-ayudas-traducci-n-lenguas-extranjeras-2023.pdf Hay cosas como Tiempo de silencio, Los santos inocentes, Nada… y otros títulos más recientes. Muchos ni idea (sólo aparece el título). Algunos valiosos como La balada del Norte, de Alfonso Zapico, que se preocupa de contar la rebelión de Asturias del 34 desde las minas y las calles. Pero en general aprecio ese escaso interés. En un año otorgar dinero para pagar al traductor a un centenar de editoriales, la mayoría con entre una y dos obras, comparado con la dimensión que tiene nuestro mercado editorial, se me antoja una cantidad risible (400 000€). Como para pretender que algunos autores de ciencia ficción, fantasía y terror en nuestra lengua puedan ver su obra en otros países.

    A nivel de creación, parece que se han activado en otros campos aparte del cine. El año pasado se resolvieron las ayudas a 40 obras de cómic que levantaron polvareda por los criterios de selección https://elpais.com/cultura/2025-05-13/las-primeras-ayudas-estatales-al-comic-financiaran-40-obras-con-mas-apoyo-a-las-mujeres-y-exclusion-de-la-ia-generativa.html Más allá de cómo se seleccionaron, muestran ese interés en promover una serie de obras cuya creación, en el contexto de amateurismo en el que se mueve el mundo del cómic en España, sería mucho más complicado.

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