El mapa del tiempo, de Félix J. Palma

El mapa del tiempo

El mapa del tiempo

Primero las buenas noticias, aunque sean pocas. Félix J. Palma publica un nuevo libro, y eso siempre es positivo; uno de nuestros mejores autores de cuentos, y no hablo sólo de literatura fantástica, al que merece la pena leer y seguir. Segundo, es un libro de ciencia ficción, lo que tampoco está mal, ya que Palma tenía un tanto olvidado el género. Y, por último, ganador de uno de los grandes premios de literatura que se fallan en nuestro país: el Ateneno de Sevilla. Podría hablar ahora de la famosa normalización, pero a las pruebas me remito, no creo que haga falta decir mucho más sobre el tema visto lo éxitos recientes como éste o como Somoza con el Ciudad de Torrevieja, Zaldua ganador del Euzkadi o Casariego hace unos años finalista del Nadal.

Y ahora las noticias menos buenas que se pueden resumir en una: la novela es mediocre tirando a maleja. Y bien que me duele decirlo, porque, repito, Palma es un escritor de cuentos maravilloso. Pero, me temo, aún no le ha cogido el truco a la narrativa larga. Puede que nunca lo haga; gente como Sheckley, Brown o Borges hicieron su carrera, o sus mejores obras, en el género corto. O puede que sí pero, desde luego, debería de evitar muchos de los errores cometidos en esta novela.

El primero y más llamativo, máxime en un escritor de cuentos, viene por la extensión: 624 páginas son unas cuantas páginas. Por desgracia, si Palma las hubiese reducido a 400 el libro habría ganado mucho con esta poda. Da la sensación de que en su afán por documentarse de forma exhaustiva sobre la época victoriana –donde el libro está ambientado– no ha acabado de saber dónde frenar, qué dejar en la historia y qué suprimir. Capítulos como el dedicado al hombre elefante no aportan nada a la trama y sinopsis de tres o cuatro páginas sobre La máquina del tiempo de H. G. Wells menos aún –por Dios, si debe de ser uno de los libros más conocidos de la historia–. Además, la inclusión de un personaje principal histórico, el propio H. G. Wells, y otros dos secundarios –Bram Stoker y Henry James– no acaba de cuadrarme bien. Creo que el Wells verdadero y este personaje bien poco tienen que ver el uno con el otro; la creación de Palma me resulta artificiosa e irreal, mientras que James y Stoker, especialmente el primero, rozan la caricatura.

En cuanto a la historia en sí, realmente resulta atrayente: Londres fin de siglo, Jack “el destripador”, viajes en el tiempo… Un bocado de lo más agradable para los aficionados a las novelas de aventuras, al policíaco, a la ciencia ficción o a la literatura inglesa en general. Por desgracia ha sido un bocado que se me ha atragantado un tanto.

Félix J. Palma

Félix J. Palma

La novela está estructurada en tres partes, bien diferenciadas unas de otras, y donde, prácticamente el único nexo común es Wells y su enemigo Murray, el dueño de la empresa Viajes Temporales. Quizá para un lector poco habituado a la ciencia ficción los tejemanejes argumentales de Palma sean de su gusto. A mi, personalmente, me han decepcionado. Una cosa es que un autor mueva los hilos de sus criaturas, otro que se engañe deliberadamente al lector. Sin ánimo de querer destrozar la novela, y si alguien no se la ha leído que no siga a partir de este punto. Digamos que de las tres historias sólo la última es realmente ciencia ficción. Las dos primeras parece que sí pero al final resulta que no. Palma, como una Ann Radcliffe resucitada, juega con el lector como el gato con el ratón, le hace creer que realmente hay viajes en el tiempo, paradojas, universos alternativos y mil maravillas más para, en el último segundo, escamotearle todo y dar una explicación tan ramplona como aburrida.

Para más inri, la última de las partes del libro, la que realmente es ciencia ficción, resulta ser la más pobre y manida de todas, con, además, algunos fallos y homenajes un tanto pueriles o que demuestran que una revisión de más no le hubiese venido mal al libro –si Wells viaja en el tiempo a 1982 ¿cómo puede ver en el cine la película de George Pal El tiempo en sus manos estrenada en 1960? ¿Era necesario que la máquina del tiempo de la película fuese realmente la máquina del tiempo del propio Wells?–. Cuando uno piensa en joyas recientes como La mujer del viajero en el tiempo de Audrey Niffenegger o en otras un poco más antiguas como En algún lugar del tiempo de Richard Matheson –inspiraciones cercanas de este libro–, no se puede menos que lamentar que Palma no haya conseguido acercarse a sus modelos ni siquiera un poco.

Me consta que la novela está teniendo un gran éxito y que la mayor parte de las críticas son positivas. Es muy posible que esté equivocado, dada mi posición de minoría, pero no puedo estar más en desacuerdo con alguno de los panegíricos más desaforados que han llegado a decir que esta es la mejor novela de ciencia ficción escrita en nuestro país. Lo siento, pero si pienso en La nave de Tomás Salvador, Mecanoscrito del segundo origen de Manuel de Pedrolo, Novela de Andrés Choz de José María Merino, Lágrimas de luz de Rafael Marín, o La piel fría de Albert Sánchez Piñol, no puedo menos que sonreír ante semejante afirmación.

Por último, he de reconocer mi sorpresa ante la inclusión de un puñado de faltas de ortografía en el libro, un detalle menor pero que sumado a lo anterior ha convertido la lectura de este El mapa del tiempo en un ejercicio entre frustrante y decepcionante. Una pena.

2 pensamientos en “El mapa del tiempo, de Félix J. Palma

  1. Pingback: Aburreovejas » Blog Archive » El mapa del tiempo

  2. ¡Hola!
    Veo que han pasado unos cuantos años desde que publicaste esta reseña, pero acabo de llegar a ella por casualidad. Leí “El mapa del tiempo” a principios de este año y suscribo punto por punto tu opinión. Muy decepcionante; no puedo decir otra cosa.
    Un saludo.

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