Friday Black, de Nana Kwame Adjei-Brenyah

Friday BlackLos libros de debut siempre tienen algo de promesa; satisfecha cuando aciertan a abrir su espacio, significados, marcar distancias, o, de alguna manera, condensar el sentido del tiempo y el lugar desde los cuales el escritor los alumbró. Es en esta última dirección en la cual Nana Kwame Adjei-Brenyah afianza la relevancia de Friday Black; una colección de relatos levantada sobre el racismo, la precariedad económica y toda la multiplicidad de violencias aparejadas cuya fiereza y acritud, cuando están bien enhebradas, impactan bajo la línea de flotación del lector. Otras, sin embargo, me temo que yerran el blanco por su continuo apoyo en una contundencia expresiva abrumadora.

“Los Cinco de Finkelstein”, “Zimmerlandia” y “A través del destello” no aquejan este problema y, sin duda, están entre los mejores relatos de Friday Black. Con un trazo firme, desnudan las causas detrás de una violencia sistémica insaciable y ejercen de puñales forjados en las tensiones que desgarran la sociedad Estadounidense (y la nuestra). Los tres conducen el argumento desde un inicio rotundo hacia un final equivalente en el cual la discriminación racial, la desigualdad, la ausencia de esperanza, rebasan cualquier prejuicio y barrera. Resuenan con intensidad, en especial en “A través del destello”, el cuento más extenso, situado con acierto en las últimas páginas del libro. Su joven narradora vive atrapada en un lazo temporal infinito. El momento en el cual se cierra no se observa hasta el mismo final porque pocas veces se llega a ver el destello que causa y cierra el bucle; lo más probable es morir antes a manos de un familiar o un vecino del barrio. La vida en esa secuencia infinita ha llevado a nuestros congéneres a un nuevo estado donde, sin coerción social, la violencia extrema se ha convertido en moneda de curso común. Somos dolorosamente conscientes de ello cuando, a las cuatro páginas de iniciarse, la protagonista es degollada por su padre. Esta experiencia infernal es apenas un aviso. Iteración a iteración Adjei-Brenyah construye un lugar narrativo tremebundo, quizás no demasiado sorprendente en los sucesos, sí en la manera en que el novum conecta con las ideas subyacentes. Cómo la falta de oportunidades y el estancamiento cercenan el futuro de una población encerrada en un entorno, unos trabajos, un ocio, reiterativos para, en ese purgatorio, afilar en la juventud una serie de habilidades insospechadas. “A través del destello” actualiza El ángel exterminador a la descarnada clave de la clase trabajadora de nuestro tiempo.

Esa clarividencia para servirse de lo ciencia ficcionesco al explorar problemáticas contemporáneas es la tónica de Friday Black junto a la severidad al plasmar el racismo, el clasismo, la crueldad que padecen o acometen los personajes, casi siempre atrapados en otro tipo de bucles ajenos a lo temporal. “Zimmerlandia”, por ejemplo, convierte en una atracción de un parque temático los abusos hacia la población afroamericana cuando pasean por vecindarios “blancos”. Lo irónico de este giro Ballardiano que ludifica la cuestión racial va más allá de las primeras páginas, un día cualquiera de trabajo del protagonista en esa atracción. El deseo de universalizar el parque y alcanzar a todo tipo de públicos pervierte el sentido de una atracción donde la víctima pasa de defenderse de los ataques que padece a quedar desarmado.

A su vez, “Los cinco de Finkelstein” podría pasar por una estampa actual. Sus dos secuencias en paralelo cuentan la cotidianidad de un joven cuyo color de piel, haga lo que haga, le pone bajo sospecha de quienes le rodean; y el juicio a un padre de familia que, al modo de Bernhard Goetz, asesinó a cinco jóvenes con una motosierra por supuesto miedo a lo que pudieran hacerle a sus dos hijos. El color de la piel se cuantifica a través de una escala que es el único recurso de cf del relato. El uso continuo de este recurso, las variaciones dependiendo de la percepción que se tenga del comportamiento de los afroamericanos, realzan la diferencia de trato en un drama cuyo desenlace, irreversible, no por grotesco deja de ser verosímil.

Nana Kwame Adjei-BrenyahEstos tres relatos enfatizan las cualidades Nana Kwame Adjei-Brenyah. Su toque para una sátira despiadada. Una concepción del relato directa, que no entiende de medias tintas, demoras, ambigüedades o alambicamientos, que se lanza a degüello sobre las ideas y sus vínculos con situaciones fácilmente identificables. Hasta el punto que esos golpes formales, y de fondo, no siempre conducen hacia una resolución argumental y muchas veces abandonan el cuento antes siquiera de poder hablar de final abierto. Y, finalmente, siembra un sustrato que va más allá de la ferocidad que se ha convertido en el adjetivo central de la difusión del libro y se nutre del dolor de sus personajes. Un sufrimiento experimentado de manera individual y/o colectiva que no ofrece ningún tipo de resultado. Así, en “Los cinco de Frinkelstein” uno podría pensar que el atroz asesinato de los niños, o los sacrificios del protagonista, supondrían un cambio en el futuro; que el hastío de las repeticiones de “A través del destello” abrirían paso a la empatía y la comprensión; que las renuncias a la estructura capitalista del protagonista de “Zimmerlandia” afinarían el propósito de su trabajo. Sin embargo, como si todos vivieran en una de las cámaras del tártaro, su perseverancia sólo acrecienta el sin sentido de sus sufrimientos.

Este talento para explorar sacrificios sin recompensas porque no puede haberla, es seductora cuando aborda deformaciones crueles, como ocurre en el relato que da título al libro. “Friday Black” es la vuelta de tuerca a los excesos de las campañas de ventas de precios rebajados cuyas imágenes, repletas aglomeraciones y peleas, nos aterran y fascinan a quienes no necesitamos ese forro polar de oferta porque podemos hacernos con él en cualquier otro momento; pero que, para quienes los compran, o quienes los venden, es una oportunidad. Indispensable. Inevitable. Es en la manera de reflejar la competencia, por el recurso, por el cliente, por la venta, en donde “Friday Black” gana su vuelo crítico aunque jamás abandona el terreno de la estampa. Una historia sin demasiada historia detrás, contundente y lúcida en su deformación de lo real, pero con un trayecto breve porque su emoción se fía todo el mazo con el que está escrito. Por sí misma convincente pero desafilada después de otras historias forjadas en el mismo fuego, con menos recorrido, finales muy tirados al aire y una disociación de lo que se cuenta, rotundo, de cómo se cuenta, sin drama.

Sirva esta reseña como advertencia. Hay en esta colección tres o cuatro relatos prodigiosos, zarpazos lúcidos como se leen pocas veces. El resto abundan en este corpus de temas y tratamientos, pero su efectividad se diluye en la ausencia de control narrativo. Aun así la lectura es impactante, una promesa de lo que puede estar por venir de Nana Kwame Adjei-Brenyah.

Friday Black, de Nana Kwame Adjei-Brenyah (Libros del Asteroide, 2021)
Friday Black (2018)
Trad. Javier Calvo
256 pp. Rústica. 18,95€
Ficha en la web de la editorial

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