Lago negro de tus ojos, de Guillem López

Lago negro de tus ojosEn Lago negro de tus ojos (ed. Runas) hay una misteriosa laguna que conecta con un lugar remoto del sistema solar. Contemplarla es hermoso y sobrecogedor al mismo tiempo. Su existencia es un enigma repleto de paradojas. Las tomografías revelan que su profundidad es uniforme, pero la masa de agua carece de fondo. Es imposible saber lo que hay en el interior y las imágenes que refleja su superficie son engañosas. Así, exactamente igual que la laguna alienígena descrita en sus propias páginas, es la última obra de Guillem López: oscura, desasosegante, atrayente e imposible de aprehender en su totalidad.

La novela arranca cuando la periodista Carla Babiloni —personaje principal solo en apariencia, porque el auténtico protagonista de la historia es Bernat, el narrador,— regresa a su pueblo natal, El Clot, tras más de quince años de ausencia. Su objetivo es escribir un artículo sobre la desaparición de una actriz… y, quizá también, cerrar heridas relacionadas con sucesos de su propio pasado. En El Clot se encuentra la más grande de las extrañas balsas de agua que hace siete años, durante un proceso conocido como El Incidente, aparecieron diseminadas por todo el planeta. En el pueblo también hay una plaga de bichos: la inexplicada omnipresencia de insectos (mosquitos que se te meten en la boca, polillas enormes que revolotean en armarios, hileras de hormigas en los capós de los coches, moscas recalcitrantes, arañas acechantes) transmite a lo largo de toda la novela una persistente sensación de angustia e incomodidad. Los lugareños son sospechosamente recelosos. Muchos de ellos albergan secretos, asuntos de los que apenas hablan en voz alta pero acerca de los cuales el lector va recibiendo pistas que el autor —extraordinariamente hábil a la hora de esbozar situaciones inquietantes y mantener la tensión in crescendo— dosifica con sabiduría.

A menudo se citan como señas de identidad de la escritura de Guillem López (que cuenta en su haber, entre otros premios, con dos Ignotus y un Kelvin) las tramas oscuras y el empleo de voces narradoras poco fiables. Desconozco hasta qué punto son estas una constante en todas sus novelas (este ha sido mi primer acercamiento a la obra del autor valenciano), pero, en el caso de Lago negro de tus ojos, ambas características son sus principales puntales.

El juego de ambigüedades que propone López arranca ya en la propia estructura: la novela, para empezar, está planteada como si fuera la descripción de un cómic, una serie de viñetas que Bernat, exterminador profesional y antiguo amante de Carla, ha dibujado a instancias de su psiquiatra para explicar lo que sucedió. El resultado es sorprendentemente eficaz a la hora de conjurar escenas impactantes y, gracias a la habilidad del autor, la utilización de este recurso no lastra el ritmo ni dificulta la inmersión del lector en la historia.

Guillem LópezPero probablemente es en la falta de credibilidad de ese personaje fascinante que es Bernat, el narrador, donde radica uno de los aspectos más interesantes de la novela. ¿Cuánto hay de auténtico y cuánto de invención en la historia que nos va desgranando? El propio Bernat admite, muy al principio de la historia, que algunas veces ha dibujado escenas que no presenció, aunque posteriormente matiza que, al dibujarlas, hizo verdad “muchas de las cosas que pasaron”. “Ocurrió, pero es ficción”, asegura en otro momento el narrador, a quien, por otro lado, en ocasiones le resulta imposible distinguir el sueño de la vigilia y reconoce haber estado bajo el influjo de las drogas cuando presenció algunas de las cosas que describe en sus viñetas.

Muchos son los enigmas con los que López engatusa al lector y le empuja a devorar una página tras otra. La laguna. La desaparición de la actriz. El misterioso pasado de Carla. Pero, de todas las subtramas que recorren la novela, la más subyugante es también la más sutil: la que explora la psique de Bernat e indaga en lo delgada que puede llegar a ser la línea que separa la enajenación mental de la sensatez en un individuo en apariencia funcional que lleva una vida anodina, normal y corriente.

Una estructura fascinante, diálogos ágiles y una prosa brillante hacen de Lago negro de tus ojos una novela casi perfecta —personalmente, hubiera agradecido un mayor número de incógnitas despejadas en el balance final— que bucea en cómo la locura puede acechar, agazapada, en lo más profundo de cualquiera de nosotros. O, en palabras de Bernat, “El auténtico horror —suyo, mío y de todos— es descubrir que estás lleno de oscuridad”.

Lago negro de tus ojos, de Guillem López (Alianza Editorial, col. Runas, 2019)
Tapa dura. 136pp. 16 €
Ficha en la página web de la editorial

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