Me encantan los ensayos exploratorios, esas especulaciones sustentadas sobre hechos más o menos contrastados que llevan ideas a terrenos que desconocías, tantean aproximaciones novedosas o apenas transitadas… Se puede estar más o menos de acuerdo con su planteamiento, incluso puede aparecer una refutación que lo ponga de vuelta y media. Sin embargo, ya solo por el aire fresco que introducen suelen merecer la pena. Amitav Ghosh dio en 2015 cuatro conferencias alrededor del calentamiento global en la Universidad de Chicago y El gran delirio es la forma final que le dio para acercar su contenido a quienes no estuvieron allí. Un libro dividido en tres partes (Historias, Historia, Política) que reúne su pensamiento sobre la emergencia climática en este momento en el cual ya no estamos en el campo de la conjetura sino que vivimos con sus consecuencias, mientras el planeta acumula más CO2 y profundiza inexorablemente en ellas.
“Historias”, el primer centro de atención de Ghosh, es fácil de contar; más después de la pandemia de 2020 y cómo se ha experimentado desde la ficción. A imagen y semejanza de la nula presencia de lo experimentado durante al menos dos años en un acontecimiento generacional que impactó nuestras vidas a niveles que no lo ha hecho nada más, Ghosh señala cómo la mayoría de sus colegas escritores viven de espaldas a la emergencia climática. No porque no se trate. Cualquier historia que lo haga ha quedado arrinconada en las estanterías de la ciencia ficción, un género que cuesta ver en las mesas principales de las librerías, las bibliotecas… Esta segregación resulta incomprensible cuando los efectos en nuestra cotidianidad son evidentes, no solo en comparación con un primer contacto, la lucha contra tiranías galácticas o el amor entre un orco y un elfo.
Ghosh no ahorra en calificativos y señala cómo la ausencia de su efecto en las vidas de los personajes de tantas novelas y relatos pretendidamente realistas, costumbristas, naturalistas, sociales, vivenciales, pone en solfa la propia verosimilitud de cualquier tema que estén tratando. Además lo convierte en la manifestación más sangrante de lo que etiqueta como gran delirio. Una disociación entre realidad consensuada y nuestra manera de contarla que nos pone en la cubierta del Titanic en pleno hundimiento mientras conversamos sobre las complicadas condiciones de trabajo de los trabajadores de la caldera o las obras que veremos en Broadway cuando el barco llegue a puerto. Además emplaza esta situación en el núcleo de la baja concienciación, el nulo interés por introducir nuevas medidas más allá de las desideratas de las cumbres internacionales, o la escasa efectividad de las tomadas.
Como esto no es señalar sin aportar muestras de lo que dice, o cómo abarcarlo, Ghosh se preocupa de utilizar un pequeño fragmento de uno de sus libros para contar cómo los sucesos meteorológicos extremos pueden afectar a tu propia vida y cómo esto puede terminar en una novela. No se trata de hacer historias climatológicas sino de, en esa pretendida cotidianidad, introducir un nivel de lectura más donde se vea que esos pedazos de vida no son los de hace medio siglo. Las olas de calor se extienden, las noches por encima de 20 grados se han multiplicado no solo en verano, los fenómenos climáticos extremos están a la orden del día, las enfermedades asociadas a ciertas franjas climáticas comienzan a extenderse, la falta de confianza en la ciencia campa desatada, las campañas de desinformación arraigan…
Ghosh, que vive en EE.UU., se preocupa de acudir a un entorno no occidental. La presencia de relatos, el pasado, la cultura, la economía del subcontinente indio y del sudeste asiático fuerzan a entrar en otra visión, ajena a la imperante. Descubre algunas de las víctimas indiscutibles mientras mira hacia atrás en el tiempo para subrayar la colonización como agente manifiesto del estado actual. Es muy sugerente lo que cuenta sobre cómo la construcción de las megaurbes en lugares donde los pobladores nativos evitaban afecta hoy a millones de personas cuyas viviendas sufren continuas inundaciones en un posible preámbulo de las penurias que llegarán en los próximos años cuando ciertas tormentas extremas incrementen su frecuencia. O cómo las propias dinámicas del control político desde la metrópoli han condicionado el impacto de estas economías en el fenómeno climático, retardándolo o acelerándolo, sin auténtico poder de actuación.
En el subtexto Ghosh hace evidente la tensión entre individualismo y colectivismo, y cómo los discursos centrados en la libertad sin responsabilidad contribuyen a la destrucción del tejido social. Es una de las muchas muestras de cómo el autor de El cromosoma Calcula enfatiza la relevancia de la visión política a la hora de estudiar un problema y las soluciones. Porque, por mucho que duela a las personas con mandíbula de cristal en los tiempo de los copos de nieve, no hay solución para los problemas de nuestro tiempo en los cuales la política no sea determinante.
A ratos me he quedado con las ganas de algo de desarrollo adicional o de más referencias para profundizar, particularmente en el campo de la literatura. Pero eso habría quedado lejos del propósito de El gran delirio. Una sugestiva llamada de atención sobre un variado repertorio de espacios afectados por la emergencia climática que pocas veces se tienen en cuenta en el debate público europeo y estadounidense.
El gran delirio, de Amitav Ghosh (The Great Derangement: Climate Change and the Unthinkable, 2016)
Capitán Swing, 2026. Traducción de Magdalena Palmer
Rústica con solapas. 184 pp. 20€
Ficha en la web de la editorial