Si Sabino viviría, de Iban Zaldua

Si Sabino viviríaIban Zaldua es conocido sobre todo por los relatos que ha publicado en euskera y se han traducido al castellano los últimos cuarenta años. Disfruté bastante de Porvenir y Biodiscografías. Del primero, Premio Euskadi de Literatura en 2006, tengo reseña aquí. Quizás por eso lo recuerdo mejor. Abría la puerta a una sucesión de marcos perturbadores: el terrorismo, el problema de la vivienda, el retorno a momentos transformadores de una vida… En ellos es fácil ver aquel presente de principios de siglo desde el que estaban escritos pero también se pueden encontrar trazas del nuestro. Además del tema, los personajes, el escenario, de un cuento al siguiente cambiaba el tratamiento; el costumbrismo daba paso a una historia de terror, un relato de viajes en el tiempo o una proyección distópica. Si Sabino viviría es una novela aparecida un año antes que Porvenir y participa de esa variabilidad desde una construcción narrativa diferente. Por su extensión pero, sobre todo, por su poética: la sátira desbocada.

El humor me funciona mejor en formatos breves. Cuando la extensión sobrepasa las cien páginas demasiadas veces la pólvora se moja. Si Sabino viviría tiene alrededor de 250. Sin embargo, ese recelo se volatilizó en cuanto comenzaron a pasar las páginas y las desventuras de su protagonista, Cosmic Josemi, en su viaje para recuperar el cuerpo de Sabino Arana. Porque, sí, el título tiene que ver con El Fundador. Sus restos quedaron por error (o sabotaje) en el vertedero postapocalíptico en que se ha convertido la Tierra y el Tecno Buru Batzar desea recuperarlo antes de que desaparezcan o, peor, terminen en manos de los agentes del planeta Tauro. El futuro de Nuevo Euzkadi depende de ello.

Ese viaje de ida hacia la Tierra y de vuelta hacia el planeta Nuevo Euzkadi, repleto de excesos, proyecciones hacia el futuro, todo tipo de deformaciones paródicas, funciona porque Zaldua acierta a coser la novela negra y el relato picaresco con el hilo de la sátira más desvergonzada. Por ejemplo, nada más llegar a la Luna, puerta de entrada del Sistema Solar, Cosmic Josemi se da de bruces con un trasunto de Las Vegas, con sus casinos, hoteles, prostíbulos, bares, y la UPV/EHU, la otra Gran Institución de Euzkadi aparte del PNV/Gobierno Vasco. Allí se reencuentra con Robert, una antigua pareja de sus tiempos de estudiante junto al cual había secuestrado al hijo de un mogul. Sus andanzas mientras busca la manera de bajar hasta la Tierra, son una sucesión de astracanadas sobre cómo ha evolucionado el ambiente académico y su endogamia, la titulitis, la jerarquía supeditada a las publicaciones…

Afortunadamente esta humorada nunca ocupa la parte central de la historia sino que es un aditivo de la peripecia. Lleguen las acotaciones cuando el desarrollo da pie a ello o como un pequeño oasis para aportar sabor a la acción/descripción, Zaldua evita que se conviertan en una nota extemporánea que se apodera del relato; esos ladrillos donde el autor se puede gustar mediante un monólogo mientras se olvida al mercenario en pos de su objetivo. Como dijera Gonzalo Trigueros en Prospectiva, en Zaldua se “integra lo fantástico en contextos cotidianos y sentimentales, donde personajes vulnerables enfrentan dilemas humanos bajo premisas imaginativas”. Y aquí hay imaginación, un escenario que remite a nuestro día a día y un (cierto) cariño por el protagonista que nunca se pierde en el maremagnum en el cual se ve arrojado.

Iban ZalduaSon muy divertidas toda la sacralización de las instituciones que se han convertido en el Santo y Seña de la Euzkadi contemporánea; las enumeraciones (jugadores del Athletic, lehendakaris…) que conectan pasado y presente con ese futuro desopilante; el peso de ciertos procesos (mercantilización y la colonización de la cultura, la emergencia climática…) en la degradación del futuro; el choque incesante de identidades (nacionales, de género)… Pero mi pasaje favorito se encuentra en el último tercio de Si Sabino viviría: la estancia de Cosmic Josemi en Tauro.

Es ahí cuando los novums ideados por Zaldua parecen apoderarse del relato a través de las virtuÉpocas. En Tauro, cada x tiempo, la sociedad se viste tras una capa estética que retrotrae a uno de los momentos más añorados de la buena vieja Castilla: el Siglo de Oro, el reinado del buen rey Carlos III (sic), la España de la Restauración… Detrás de lo aleatorio del proceso, aunque la estatusfera sea una constante, el protagonista termina en los inicios del franquismo y, entre diversas vicisitudes, participando en una reunión de una célula clandestina que anhela cambiar el régimen. Sin embargo, sus aspiraciones están condicionadas por la propia estructura de la que forma parte y sus anhelos se reducen a instaurar su propia virtuÉpoca. Una revolución como un mero cambio estético que se realimenta con otras representaciones sociales e identitaria trabajadas a lo largo y ancho de la novela.

La estructura episódica y la relevancia satírica me hacen pensar en Swift y todos sus herederos, particularmente en ciertos autores centroeuropeos en los que es fácil ver las mismas herramientas: Lem y sus Fábulas de robots o Čapek y sus sátiras de futuro cercano. También hay detalles de las primeras novelas y relatos de Dick. Este ingenio, las gotas de locura y la narración vertiginosa contribuyen a que Si Sabino viviría continúe leyéndose como si estuviera escrita ahora mismo, una sensación a la que contribuye la corrección/actualización que ha recibido y que se aprecia en algunas adiciones a las enumeraciones que citaba anteriormente; por ejemplo, en el Canon Occidental aparece Lucía EtxechatGPT XD. Además de otros hallazgos que no he comentado, como ciertos modos a la hora de establecer otros diálogos con el lector, como el que se evidencia a través del vulgarismo del título.

Antes de terminar, es interesante recordar cómo Zaldua hablaba de Si Sabino viviría hace veinte años.

Planteo una especie de homenaje al género que a mí me ha dado la vida literaria. La ciencia ficción está al margen, un poco despreciada. […] Me da libertad, está muy lejos en el espacio y en el tiempo.

Teniendo en cuenta lo complicado que se está haciendo recuperar obras de hace tiempo, es toda una suerte que la Episkaia se haya fijado en esta novela para traerla de vuelta con la mejor forma posible. No dejen pasar la oportunidad de hacerse con ella y reírse un poco de nosotros mismos. Apreciar cómo detrás de ese caótico presente en el cual andamos inmersos seguimos siendo esencialmente los mismos.

Si Sabino viviría (Episkaia, 2026)
Reedición de la novela publicada en 2005 por Lengua de trapo
Rústica. 246 pp. 19,90 €
Ficha en La web de la editorial

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