Prophet: Remission, de Brandon Graham, Simon Roy, Farel Dalrymple y Giannis Milonogiannis

Prophet

Los locos y añorados años 90 señalaron el período creativo más fértil de Rob Liefeld, el reputado dibujante que, ya liberado de las ataduras y presiones de las grandes editoriales y convertido en artista total, dio a luz una galaxia de inolvidables personajes en un brevísimo espacio de tiempo, un subidón creativo de no te menees. Una de sus más desconocidas creaciones fue Prophet, cuya colección duró apenas veinte números y algún que otro especial. Prophet, John Prophet, un vagabundo convertido en supersoldado durante los años 30, gracias al típico suero del típico científico loco, que, ya metidos en faena, también le reprogramó el cerebro para el bien. Estos experimentos acabaron por convertirle en un bendito que se dedicaba a repartir estopa contra las fuerzas del Mal en nombre de Dios a lo largo y ancho de épocas y mundos. Pero, durante el transcurso de sus aventuras y por esas circunstancias de la vida del justiciero de tebeo, acaba criogenizado. Hasta que un buen día, dos personajes del seminal grupo Youngblood (otra inspirada creación de Liefeld) lo descongelan para que continúe la sagrada misión de pegarse con otro señor muy malo y sus esbirros. Pero la vida es muy puta, y la tiranía de las ventas más todavía, así que, aunque les cueste creerlo, Prophet volvió a dar con sus huesos en la nevera. En resumiendo, que me canso de copiar de la Wikipedia, estamos ante una versión mejorada del Capitán América pero con un depurado y atrevido estilismo; hombreras descomunales, melena alisado japonés a lo Melendi, protector de boxeo y musculatura que desafía los principios de la anatomía elemental, la geometría y la teología, rasgos todos ellos que condensan de modo ejemplar los innovadores recursos estílisticos del famoso autor.

Años después de que la colección quedara en el limbo de las obras de culto injustamente olvidadas (las cubetas de los tebeos de oferta), Liefeld recupera al personaje poniéndolo en manos de Brandon Graham y Simon Roy. Es un movimiento similar al ya realizado en el pasado con Supreme y Alan Moore, pero esta vez con autores indis. Image ya había ampliado su oferta tebeística con productos como Bulletproof Coffin, Orc Stain o King City (obra del propio Graham), así que, en una maniobra más vieja que el tebeo (risas enlatadas), ¿por qué no dejar a un personaje olvidado en manos de estos chicos, a ver qué pasa?. Como resultado, Prophet, que aunque conserva la numeración (el primer número de Graham y Roy es el 21), es un tebeo muy alejado de la propuesta de Liefeld. No me atrevería a afirmar categóricamente que mejor o peor, dejémoslo en simplemente diferente.

Éste primer volumen, que reúne los números 21 al 26 de la serie regular, se compone de dos partes muy diferenciadas. La primera es una historia dividida en tres números, la dibujada por Simon Roy, en el que John Prophet despierta con una misión que cumplir en una Tierra de miles de años en el futuro, un lugar peligroso (y repugnante, para qué engañarse) donde los seres humanos han revertido de nuevo a meros primates que sirven de alimento a las razas alienígenas que ahora pueblan el planeta. La peripecia de John Prophet (ya con unas pintas más presentables) es puritito pulp de ciencia ficción de toda la vida; un Burroughs de Marte, un Conan de Howard, incluso ya en más fino, una Tierra Moribunda de Vance o una Urth de Gene Wolfe, esa narración de supervivencia que la parte masculina de la humanidad no se cansa de leer. Tiene todas las escenas que habrán visto cientos de veces en esas historias; el casquete con la bruja, el viaje en caravana, la ascensión a la torre, la viril meada triunfal al viento… Pero al gusto moderno; violencia descarnada, canibalismo, carne, sangre y vísceras, procesos orgánicos que dan grima, paletadas de mierda, magnífico ritmo y sentido de la maravilla a máxima potencia. El dibujo de Roy es sencillamente fantástico, capaz de insuflar vida a ese mundo con insultante facilidad, una creación memorable habitada por descomunales naves espaciales orgánicas que se pudren, desechos del futuro de la humanidad y Torres de Babel muy locas. O pasar, sin despeinarse, de un extravagante encuentro con una alienígena a una frenética escena de acción, luciendo un estilo que los finos dicen orgánico, que los gañanes dicen descuidado y feo, y los caballeros cultos y leídos comparamos a un Moebius (o incluya a su europeo favorito) a lo bruto o incluso, mejor aún, al Miyazaki de Nausicaä o, más lejanamente al Nihei de Blame!. A mí su dibujo y su narrativa me han fascinado, es como oír a High on Fire a todo volumen, como cabalgar en un mamut borracho.

Los tres números que complementan el volumen amplían el alcance de este universo, telón de fondo de las aventuras de “los Prophets”, pero resultan algo más flojos tras el impacto que supone el arranque de colección. El enfoque de estos tres números es muy diferente a las aventuras de John Conan de la Tierra, ahora pasamos a una historia cósmica, entre Kirby, el Incal, y el space opera británico más molón (el capítulo de la carrera enloquecida por una estación espacial inmensa construida como si de una estatua se tratase, es estupendo). Pero no impactan tanto porque tanto Dalrymple como Milonogiannis o el propio Graham, carecen de habilidad y la fuerza bruta de Roy (aunque sigue acreditado como coguionista), ahondando en el problema endémico de los tebeos industriales que exigen un ritmo de publicación mensual.

En resumen, un estupendo tebeo que escarba en una nueva veta de la aparentemente inagotable mina del pulp de aventuras, fantasía y ciencia ficción. Una historia que va a las tripas y al sentido de la maravilla que te marcó la vida cuando eras niño, aquí no hay progresión psicológica, ni personajes complejos, ni relaciones románticas, ni pollas, con perdón. Sólo supervivencia, brutalidad, miedo al cuerpo y a los procesos biológicos. Un tebeo, por tanto, muy para adolescentes que sólo vamos a disfrutar hombres talluditos, en mi caso, ya cuarentones. Menudo panorama.

Prophet TPB Volume 1 : Remission
Guión y dibujos de Brandon Graham, Simon Roy,
Farel Dalrymple y Giannis Milonogiannis.
Image Comics. 136 pp. Color. 9€

2 pensamientos en “Prophet: Remission, de Brandon Graham, Simon Roy, Farel Dalrymple y Giannis Milonogiannis

  1. Jajajajaja. Cómo me lo he pasado con el primer párrafo de la reseña. Sublime tu resumen de lo que ha sido Rob Liefeld para el mundo cómic. Me has hecho buscar algunas cubiertas de la colección y siguen siendo acojonantes http://www.comicvine.com/prophet/49-18185/

    También te digo que me hiciste picar con el de Orc Stain, y lo disfruté bastante. Supongo que en breve haré lo mismo con este tebeo.

  2. Me alegro que al menos os haga un poco de reír…, gracias!

    He estado mirando las portadas de la colección antigua… joer, los herederos de Liefeld llevan el concepto “grotesco” a nuevas cotas, ya casi dentro del arte extremo.

    Me alegro (2) que te haya molado Orc Stain. No es una historieta que te cambie la vida, pero es lo que el tebeo comercial debería ser a mi trastornado entender; divertido, loco, extravagante y gamberro. Este va un poco en esa línea pero en cf y en menos gamberro. A ver como transcurre el resto de la colección, por la parte mala Roy tardará en volver a aparecer, por la parte buena, al menos parece que funciona. Y bueno, por diez dólares de nada que cuesta este primer volumen…

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