Ogros, de Adrian Tchaikovsky

OgrosPor deformación, tengo asociado el uso de la segunda persona a los libros de elige tu propia aventura. Tanto que si me pongo a leer un relato escrito así y al dar la vuelta a la página no se mencionan a los señores del Kai o aparece alguna instrucción para saltar a otro capítulo me siento un poco fuera de lugar. Este sesgo agrava los tradicionales como el sentirse continuamente interpelado, cuando no instruido, por un narrador que te llama todo el rato y te hace preguntarte más que otras voces por qué el autor eligió contar la historia así. Ha dado la casualidad que recientemente he leído dos historias que acuden a ella preocupándose de asentar esta elección. La primera es “Canción mortal de Indiana”, de Max Booth III, de la que escribiré próximamente por aquí. La otra es este Ogros, traducido por Cristina Macía para la colección Freder, de Plan B/Dolmen. Una serie de libros que casi parecen haberse publicado en la clandestinidad.

La novela corta mantiene obvios vínculos con otros títulos de Adrian Tchaikovsky. Para empezar, forma parte de la secuencia Revolutions junto a Ironclads y Firewalkers. Historias inéditas hasta el momento en castellano, sin conexión argumental pero con una temática común centrada en el alzamiento contra regímenes opresivos y desiguales en escenarios de ciencia ficción. También comparte con Linaje ancestral la pérdida/supresión de la historia pasada como herramienta de desarraigo y control, y la recuperación de ese bagaje perdido. En este caso para terminar reproduciendo comportamientos, algo alimentado a través de ese narrador que apela incesantemente al lector, imbuido en la piel de un personaje convertido en un paria y empujado a ser el Neo en este mundo poblado de medianos y gigantes.

Este Matrix en escenario de fantasía se apoya sobre todo en la revelación de su núcleo de ciencia ficción. Ese cambio social que terminó con la clase alta convertida en gigantes con un talla mucho mayor que las personas a su servicio. A poco que se haya leído, la sorpresa dura poco. Además esta se fragua en una elección argumental que, cada vez que la leo, más ridícula me parece. Cómo la especie dominante no ha ejercido su poder para el cambio a nivel cultural y permite a los dominados acceder a los remanentes del pasado, a la postre semillas de su propia destrucción.

Adrian TchaikovskyEn la película de las hermanas Wachowski mantenían este elemento argumentando que sin él, sin esa puerta abierta a la rebelión, el sistema de dominación colapsaría. Aquí el cómo los esclavos hablan el mismo idioma de los amos y pueden instruirse con los legajos del pasado, en vez de acercarse a ellos como si fueran el manuscrito Voynich, es un misterio que no merece más tratamiento que la soberbia de quienes llevan la manija del mundo. Supongo que para Tchaikovsky no hay nada más definitorio de lo humano, algo que habría sido más difícil de transmitir introduciendo un grado de codificación semiótico/antropológico/biológico.

Dicho esto, me ha gustado cómo el autor de Herederos del tiempo se sirve de esa segunda persona para dirigirse más claramente al lector que en otros de sus libros para escribir sobre nuestro presente, las conflictos de clase, lo que supone la pérdida de la noción de lo histórico, la alienación entre grupos… Esta parte proyectiva establece un diálogo capaz de sobreponerse a la ausencia de grandes enigmas tras las primeras 50 páginas.

Tchaikovsky también se cuida de presentar a quien empuja al protagonista y resuelve esa intriga de manera no venial. Cuando se materializa introduce una lectura adicional que rescata a Ogros de la modorra en la que había caído. Algo de lo que el autor parece consciente dada la aceleración en el ritmo de un relato que conduce a una compresión de sucesos más allá de lo previsible. El riesgo de haberse extendido a las 200 o 250 páginas, y que Ogros se despeñara del todo, se conjura con un final precipitado que beneficia a una novela corta que seguramente agrade a los lectores que ha ido ganando el autor de Huérfanos de la Tierra en España. Una de las escasas bazas seguras de la traducción de ciencia ficción en nuestro país.

Ogros (Plan B, col. Freder, 2025)
Ogres (2022)
Traducción: Cristina Macía
Rústica. 168pp. 21,90€
Ficha en la web de La tercera fundación

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