Lady Tyger, de Silvia Cruz Lapeña

Lady TygerHéroes y villanos / Heroínas y villanas es la nueva colección de Libros del K.O. En volúmenes en formato bolsillo y alrededor del centenar de páginas parece que editarán biografías de personas arrinconados por la Historia. Como indican en las guardas, «no necesariamente ejemplares, posiblemente contradictorios, definitivamente irresistibles»; un gancho que a la vez te somete a una sobredosis de adverbios modales terminados en -mente. Aunque en principio me atraía más el libro sobre Calomarde, por acercarme a la figura del trepa sumo, me he terminado leyendo primero Lady Tyger, atraído por un deporte, el boxeo, que apenas conozco por su tratamiento cinematográfico.

Silvia Cruz Lapeña no deja dudas sobre sus intenciones: mostrar un caso práctico de la sangrante diferencia entre los deportes profesionales masculino y femenino. Para ello ha elegido uno de los miles ejemplos que podría haber contado: Marian Trimiar, Lady Tyger. Entre los 70 y los 80, Trimiar batalló para abrirse camino en el boxeo en EE.UU. Un mundo que le cerró las puertas: por ser mujer y el combo de ser afroamericana. Mientras sus compañeros se llevaban bolsas de decenas, cientos de miles, millones de dólares en los grandes campeonatos, Lady Tyger luchaba por que la permitieran pelear en combates serios; contra las organizaciones deportivas que no la tramitaban una licencia; contra una clase política que no contemplaba que la mujer pudiera acceder a ese ámbito; contra los promotores que, en el mejor de los casos (un campeonato del mundo) proveían una bolsa de mil pavos en un recinto al que acudían miles de personas.

Lady TygerBasta acercarse a su ficha de la wikipedia para hacerse una idea la complicada labor de Cruz Lapeña. Alude a las contadas noticias de hemeroteca que ha encontrado y le han permitido trazar este recorrido. Una evidencia más de la tragedia de una lucha contra el sistema, abocada a ser borrada por el paso del tiempo (por más que webs especializadas que recuerdan a las mujeres boxeadoras le dediquen su espacio) si no eres ni pionera ni consigues un cambio sustancial en la situación. La escasez de información se complementa con detalles relevantes del contexto, tanto de las grandes figuras del boxeo que hacían caja mientras Trimiar se las veía y las deseaba por avanzar más allá de las exhibiciones, como de la tradición de boxeadoras que iba más atrás en el tiempo y continuó después de que la protagonista entregara su cuchara.

En este equilibrio, el texto se llena de nombres, combates, anécdotas que pueden avasallar. Primero porque el estilo elegido por Cruz Lapeña, ágil y lleno de fintas, que se mueve con nerviosismo adelante y atrás de los personajes, en el tiempo y el espacio, depara mucha densidad que absorber. Y segundo porque estos caminos aledaños no pueden desarrollarse mucho: corren el peligro de quitar el foco a la protagonista; no porque no tenga peso sino porque apenas parece haber mucho más de lo que Cruz Lapeña utiliza. Y aunque muestra mesura y ecuanimidad, en algún momento llega a suceder; mismamente cuando evidencia las sombras de Muhammad Ali o, con más fuerza, Don King.

En todo caso, bien por la autora y por Libros del KO por propiciar que una obra así llegue a los lectores. Aunque, una vez más, agradecería un glosario final con los nombres más significados. Hay anécdotas que merece la pena recuperar y necesitan de pasar páginas adelante y atrás para encontrarlas. Al menos en esta ocasión el libro es breve.

Lady Tyger (Libros del K.O., 2020)
Bolsillo. 104pp. 11,9€
Ficha en la web de la editorial

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