Cine y videojuegos: Un diálogo transversal, de José María Villalobos

Cine y videojuegosHe tenido serias dudas sobre si escribía un texto sobre Cine y videojuegos, una colección de artículos de José María Villalobos editada por Héroes de papel, editorial sevillana conocida por publicar todo tipo de libros sobre videojuegos (y que el verano pasado abrió Stories, una colección de narrativa). Su exploración del vínculo entre cine y videojuegos me ha resultado tan pobre, tan escasamente relevante, tan insustancial, que no merecería más atención que una puntuación pobre en cualquier red social dedicada a la lectura. Sin embargo, tras repasar las valoraciones que ha generado y la manera de promocionar el texto de la cubierta trasera, me ha parecido necesario dejar por escrito aquí cuatro ideas. El pretendido diálogo transversal entre cine y videojuegos no merece los 16 euros de su PVP.

Primero, Cine y videojuegos no es un ensayo. De hecho ni siquiera alcanza la categoría de libro de breves ensayos. Es una colección de entradas de blog liviano, una serie de opiniones apenas elaboradas que abordan un puñado de conexiones y diferencias entre ambos medios. La longitud de cada una, entre tres (las más) y ocho páginas (las menos) de generosa letra, no permiten demasiada profundidad y por más que José María Villalobos las conecte con coletillas «como veremos más adelante» o «como comentaba en un artículo anterior», no existe una visión de conjunto más allá de la establecida por el propio título y el hecho que la persona detrás de todas ellas sea la misma.

Segundo, el grado de análisis es superficial. No es únicamente una cuestión de brevedad, que también. Cada artículo expone una idea central con sencillez, muchas veces desde un punto de vista divulgativo (los diferentes usos de la música en los videojuegos, los niveles de interactividad con los personajes, la utilización de la cámara en el cine y en los juegos…), alguna vez más elaborada, sin desarrollar el tema con la amplitud necesaria para rascar por debajo de lo evidente. En muchos casos las diferentes obras citadas apenas merecen un párrafo de conexión con la idea central, cuando no se deriva en una sucesión de títulos a la mayor gloria del name dropping.

Tercero, el propio autor, la editorial o ambos se dieron cuenta que no llegaban a la extensión de lo que consideraban debiera ser un libro y decidieron incluir material cuya relación con la propuesta va de lo cuestionable (esas reseñas reformuladas) a lo nulo. A esta última categoría pertenece sobre todo la sección «Cortometrajes mentales, cortocircuitos digitales», un puñado de ficciones muy muy muy amateurs, tan breves como los artículos anteriores, donde los videojuegos bien son un recurso argumental, bien se convierten en el objeto central de la historia. Y ahí le anda «Son todos los que están», un ridículo dramatis personae de los títulos más mencionados de un párrafo de cuatro o cinco líneas a página entera.

El único punto fuerte de Cine y videojuegos es el trabajo de edición. El formato es espectacular, la maquetación del libro es ideal para la lectura, la integración de las imágenes en el texto esmerada, el papel de calidad, la corrección profesional…

No quiero dejar la sensación de que el contenido es un desastre. La redacción es aseada y acierta a asentar sus ideas con claridad. Hay nociones atractivas, desplegadas con perspicacia, caso del potencial de los videojuegos para convertir al jugador en un actor rebelde e impredecible a la mayor gloria de Dennis Hopper o el siempre delicado equilibrio entre la narración interactiva y las escenas pregrabadas. Pero Cine y videojuegos está mucho más cerca de un blog personal ligero que de un pretendido libro de ensayo. Y en mi marco mental, en el actual estado del mercado, 16 euros son 16 euros más de los que merece un producto así.

Cine y videojuegos: Un diálogo transversal (Héroes de papel, 2015)
Rústica. 224 pp. 16 €
Ficha en La web de la editorial

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