Cuando Lin Carter comenzó a trabajar en la colección Ballantine Adult Fantasy poco se debía imaginar que la alineación que estaba en proceso de construir se convertiría en un canon de la fantasía épica/heroica hasta principios de los años 70. Mirar el listado de autores (Lord Dunsany, Hope Mirreless, Clark Ashton Smith, Poul Anderson…), más los que previamente había seleccionado Betty Ballantine (Tolkien, Eddison, Peake), es una genealogía de la mejor fantasía anglosajona publicada hasta el momento, además de una buena panorámica de la que se escribía aquellos años. La mayoría tiene traducción y algunos incluso son todavía sencillos de conseguir. Pero existen omisiones; libros que nadie ha pensado merecía la pena editar. Entre ellas figuraban los de Evangeline Walton.
Según La Tercera Fundación, su única aparición en castellano hasta la fecha estaba en el número 5 de Maestros del pulp. De ella, Carter publicó los cuatro volúmenes que forman Mabinogion, una recreación de los mitos galeses escritos desde la sensibilidad de mediados de siglo XX, cuyo primer volumen, Island of the Mighty, data de 1936. Curiosamente los otros tres no aparecieron hasta los años 70 cuando Carter recuperó Island of the Mighty, para descubrir que Walton seguía viva y tenía otras obras a la espera de editor. Ahora, cinco décadas más tarde, La Magnífica se ha fijado en ella para darle una oportunidad en España. Una iniciativa a la que merece la pena prestar atención. Su Mabinogion no desmerece a las mejores obras publicadas en Ballantine Adult Fantasy. De hecho, hoy en día se lee mejor que muchas de ellas.
El príncipe de Annwn fue el cuarto (y último) libro de Walton editado por Carter, pero tiene sentido que aparezca como el primero: cronológicamente abre las historias y recoge dos novelas cortas que sirven de introducción a la estructura de estos mitos. “Descenso al abismo” y “Rhiannon de los pájaros” relatan aventuras iniciáticas de Pwyll, príncipe de Dyved, en las cuales conoce otros pueblos, visita otras tierras, forja su carácter como guía de su gente y sobrevive a los retos que plantan ante él. Desafíos en los que sus cualidades como guerrero serán tan importantes como el ingenio y la nobleza.
“Descenso al abismo” es una sucesión de encuentros después de que Pwyll se dé de bruces con Arawn, una personificación de la Muerte, regente del inframundo. Este ha preparado todo para que Pwyll se vea obligado a enfrentarse a Havgan, un antagonista de Arawn que amenaza su reinado. Arawn y Pywill intercambian “cuerpos” y cada uno se encamina hacia las tierras del otro. Walton sigue a este último en su periplo por el Mundo de la Luz Media donde se pone a prueba su fuerza, perspicacia, dignidad, jerarquía, ascendencia, en una serie de peripecias.
La primera le enfrenta con una criatura de tres mandíbulas que a punto está de matarlo en combate singular. Pywill es salvado in extremis por la intervención del corcel de Arawn. Más adelante, Pywill fantasea con la oportunidad de encamarse con la mujer de Arawn que, como todos en Annwan, piensan que es su monarca. En el palacio del príncipe, Pywill conjura la tentación ya en el dormitorio cuando su decoro le salva de acometer este engaño. Estas son dos de las situaciones donde el campeón se templa y huye de soluciones fáciles a los dilemas que se le presentan, algo sobre lo cual gira también la segunda novela corta, “Rhiannon de los pájaros”. Aquí Walton, además de nuevas facetas de la relación de los nuevos hombres de Pywill con sus antecesores y los habitantes de otros planos, expone las costumbres del reino del héroe, particularmente las que pueden llevarle a convertirse en un sacrificio si las cosechas se complican y su pueblo demanda un cambio. Probarse como un gobernante aceptado requiere de todo su ingenio y perseverancia.
Además del sentido de la aventura, El príncipe de Annwan destaca por su manera de plasmar los códigos de conducta de los galeses de la antigüedad y el panorama de realidades entrecruzadas en el cual creían. Walton también se las arregla para enfatizar la faceta psicológica de Pywill. Lejos de embarcarse en recontar el mito desde el camino del héroe, se sirve de las maneras de entender la literatura de su tiempo para reconstruirlo y darle una hondura de la cual carecía la fuente original.
Las pruebas a las que enfrenta a Pywill imprimen en él cualidades morales y espirituales que le servirán en su retorno a Dyfed y le ponen a la altura de Taran, el otro gran héroe surgido de la reinterpretación de la mitología galesa durante el siglo pasado: las crónicas de Prydain. Aunque de una manera más adulta a la creación de Lloyd Alexander, sobre todo gracias a esa sexualidad previa al feminismo de segunda ola presente desde “Descenso al abismo”, algo sobre lo cual Alexander corrió un tupido velo (si no recuerdo mal, que ya van para tres décadas desde que leí el último libro de Prydain). O la manera de actualizar lo mítico con inquietudes modernas (el ecologismo, el feminismo, la llegada del proceso histórico). Hay un juego con el lector contemporáneo que dotan de mecha extra a El príncipe de Annwn.
La edición de La Magnífica cuenta con una buena traducción de Sergio Mars que acierta a mantener un punto arcaizante en ciertas fórmulas que enfatizan su naturaleza de fantasía entre lo épico y lo mitológico. El único pero lo encuentro en una maquetación con un interlineado mayor del habitual, que no dificulta la lectura pero se hace extraña. En todo caso, es incomprensible que un libro así haya permanecido inédito hasta estas alturas del siglo XXI. Como decía al principio de esta reseña, no desmerece ante los mejores Ballantine Adult Fantasy seleccionados por Carter. De hecho es mejor que algunas obras contemporáneas que sí nos habían llegado, como las historias de Deryni de Katherine Kurtz. Es lastimoso que esté pasando desapercibido cuando estamos ante una pionera de la Fantasía a la altura de Clásicos. Así, con C mayúscula.
El príncipe de Annwn (La Magnífica, 2025)
Prince of Annwn (1975)
Traducción: Sergio Mars
Rústica. 300pp. 25€
Ficha en la web de La tercera fundación