La física del universo cinematográfico Marvel, de José Manuel Uría

La física del universo cinematográfico MarvelEs relativamente fácil encontrar libros, vídeos, artículos que se sirven de la ficción para, mediante una mirada a su base científica, exponer aspectos generales o particulares de Física, Química… de manera más o menos didáctica. El atractivo de las novelas y relatos de ciencia ficción, los cómics de superhéroes, las películas de catástrofes… permiten explorar sus posibilidades, analizar sus aciertos y errores, abrir la puerta a una pedagogía establecida muchas veces desde miradas perspicaces y discursos sólidos. Lo que resulta infrecuente es encontrar una propuesta que, a partir de esa ficción, utilice un racionamiento inductivo para extraer conclusiones sobre la base científica que puede reglar ese mundo ficticio. Discutir sobre las leyes físicas imperantes en sus dominios, no necesariamente compatibles con nuestra experiencia. La premisa de éste La física del universo cinematográfico Marvel.

La estructura del ensayo a lo largo de sus 200 páginas es inmutable. José Manuel Uría divide su contenido en secciones (Tecnología Asgardiana, Artes místicas, El planeta viviente…), a su vez segmentadas en artículos de varias páginas. En ellos expone su búsqueda entre las diferentes teorías contemporáneas e hipótesis no descartadas para urdir una explicación a cada fenómeno considerado. La descripción de estas facetas (la naturaleza de Mjolnir, los aparentes poderes mágicos del Doctor Extraño, el origen de Ego…) permite ahondar en los principios relativistas, cosmológicos, cuánticos, termodinámicos… sobre los cuales podría asentarse. Todo para llegar a reunir un conjunto de postulados/principios compatibles con los sucesos vistos en la pantalla. Los cimientos del universo cinematográfico Marvel.

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Robocop vs Terminator, de Frank Miller y Walter Simonson

RoboCop vs TerminatorCuando Dark Horse se lio a comprar licencias de películas para producir cómics a finales de los años 80, supongo que pareció la típica maniobra para hacer dinero fácil en un mercado en expansión. No se puede negar que había mucho de ello. Pero lejos de caer en la mera explotación comercial, se preocuparon de poner unos buenos cimientos en los márgenes del todopoderoso cómic de superhéroes con los autores de segunda fila que podían permitirse. Randy Stradley, Phil Norwood, Chris Warner, Mark A. Nelson, Mark Verheiden, Tom Veitch, Cam Kennedy son los primeros nombres asociados a los tebeos de Predator, Alien, Star Wars… Gente en las antípodas de la etiqueta “hot” y, salvo excepciones, con unas carreras de perfil muy bajo, si alguna vez llegaron a despegar.

El número de combinaciones que puedes establecer dentro de cada franquicia está limitado a la flexibilidad del material de partida. Y salvo que tu cerebro sea como el de Alan Moore, estos bichos dan para lo que dan. Sin embargo se hicieron buenos tebeos. En particular guardo un grato recuerdo de la franquicia Alien de la cual salieron una serie de series limitadas con un acusado rasgo de aventura espacial que conducían las historias en una dirección diferente a la que después tomarían en el cine, con los aliens llegando a la Tierra y proliferando por todo el planeta; lanzando ideas que después serían reutilizadas como el uso militar de los bichos por parte de un general zumbado o unos navegantes deseando exterminar a la especie humana mediante esas criaturas. Incluso llegaron a destacar algunas de las combinaciones entre franquicias: el primer Aliens vs Predator, un par de Batman vs Predator, el Tarzan vs Predator o aquel Superman vs Aliens en el que Kevin Nowlan hacía que Dan Jurgens pareciera otra cosa. El resto son de más vergüenza ajena.

Los más significativos fueron traducidos en su momento, a excepción de éste. Paradójicamente uno de los primeros y creado por dos de los autores más señalados surgidos del cómic de los 70. Dos autores totales que durante la década anterior se habían hecho un nombre mayormente poniendo su arte al servicio de personajes de superhéroes de Marvel y DC: Frank Miller y Walter Simonson. Supongo que por un tema de derechos, RoboCop vs Terminator había permanecido inédita hasta hace unos meses. 23 años después de ser publicado. Se dice pronto.

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