Fracasando por placer (III): Ciencia ficción. Selección 27, Bruguera. Enero de 1977

Selección 27

Después de Paco Porrúa y Domingo Santos, sin duda la persona más influyente en el desarrollo de la ciencia ficción en España en los setenta y los ochenta fue Carlo Frabetti. Sobre todo por los 40 volúmenes (en realidad 41, puesto que el último apareció descolgado bajo el título Extraterrestres y otros seres como número 13 de la Colección Naranja) publicados en la colección Libro Amigo de Bruguera bajo el título genérico de «Ciencia ficción. Selección», que escogían material publicado originalmente en The Magazine of Fantasy and Science Fiction. Frabetti dirigió también la primera colección Nova y los primeros volúmenes de la edición de Forum de Isaac Asimov’s Science Fiction Magazine, además de colaborar con Nueva Dimensión de manera frecuente, ser uno de los guionistas del mítico programa La bola de cristal (sí, uno de los padres de «¡Viva el Mal! ¡Viva el Capital!», un adoctrinamiento tan efectivo que 33 años después tenemos a Vox en el Congreso), y un cuentista no muy prolífico pero bastante interesante.

La única vez que le he visto me lo encontré en un ascensor en la Semana Negra de Gijón. Se puede decir muchas cosas de ese evento, pero una positiva sin duda es que es campo abonado para trabar conversaciones casuales. Lo intenté, pero el hombre no me dio bola; me pareció que le estaba molestando con cosas que le resultaban lejanas y poco gratas. Es bien cierto que Frabetti fue uno de los enfants terribles de la época, con ese posicionamiento político de extrema izquierda nada oculto, y escasa paciencia para con el aficionado medio tirando a obtuso que debía ser moneda corriente aquellos años. O, dicho de otra forma, puede que quedara aún más harto que yo de todo esto. De manera significativa, en su página de Wikipedia ni se menciona su relación con el género, sólo sus logros como escritor de novela juvenil y su condición de matemático, por la que ha aparecido en numerosos medios presentando pasatiempos y reflexiones ingeniosas.

La verdad es que si hay un tipo de la historia del género en España al que me gustaría entrevistar, aparte del misterioso Enrique Lázaro, sin duda es él. Porque lo que hizo me gusta y me influyó; y porque en gran medida también soy incapaz de explicármelo. Entiendo los criterios que guiaban a Nueva Dimensión, más o menos, y desde luego los gustos que marcaban las decisiones de Santos y Porrúa. Pero ¿cómo hacía Frabetti las antologías «Ciencia ficción»? Tenía a su disposición cientos de números de una revista extraordinaria, quizá la mejor, y entonces ¿por qué publicaba relatos malos de autores desconocidos con tanta frecuencia? ¿Formaban parte de sus gustos, tenía acceso a una cantidad limitada de material original, les cobraban más por reeditar a unos escritores que a otros? En resumen, ¿cuál era el criterio editorial?

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Brian W. Aldiss, In Memoriam

Brian W. Aldiss

La noticia del fallecimiento de Brian Aldiss no nos puede pillar de sorpresa puesto que el caballero tenía 92 años. Ya no quedan muchos escritores tan importantes de ciencia ficción que empezaran su carrera en los cincuenta: Robert Silverberg, Harlan Ellison… A vuelapluma no se me ocurre ninguno más de esa envergadura (teniendo en cuenta que Ursula K. Le Guin, que es de la misma edad, empezó a publicar en los sesenta).

Aldiss siempre fue una figura un poco excéntrica, dada su evidente fobia a encorsetarse de cualquier manera o su éxito en el ámbito académico inglés cuando eso era algo lejos de resultar corriente. En ese sentido, creo que es una de las grandes oportunidades perdidas del género. Una muestra de cómo han cambiado los tiempos, porque alguien con su perfil hoy tendría el camino mucho más despejado. Ya que el hombre lo intentó, vaya que sí: quiso hacer más grande a la cf con antologías en Penguin Modern Classic, historias del género elaboradas de forma muy seria para la época (A Trillion Year Spree), novelas decididamente próximas a la vanguardia literaria (en particular A cabeza descalza), y todo ello sin dejar de escribir ciencia ficción a calzón quitado, con toda la imaginería, incluyendo space-operas alternativas y siempre inteligentes, fuera de lo convencional.

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