The Raw Shark Texts, de Steven Hall

The Raw Shark Texts

The Raw Shark Texts

«Lo primero es lo primero, no pierdas la calma…». Éste es el consejo que, desde la portada de su debut novelístico, le da el autor británico Steven Hall a Eric Sanderson, personaje principal de The Raw Shark Texts, surrealista cóctel de tecnothriller y fantasía trufado de referencias a la cultura popular, particularmente del cine y la literatura.

La historia comienza con una escena que recuerda poderosamente a la película Memento, con un Eric Sanderson que se despierta un buen día sin saber dónde está ni quién es, desaparecidos sus recuerdos. El lector no tarda en intuir que esta situación quizá no sea tan inusitada, después de todo, pues el desmemoriado Sanderson pronto habrá de toparse con una serie de pistas, en forma de cartas y paquetes, que le ayudarán a comprender el porqué de su amnesia… pistas dejadas por alguien que firma como el «Primer» Eric Sanderson.

Sigue leyendo

El misterio del príncipe, de J. K. Rowling

El misterio del príncipe

El misterio del príncipe

Es curioso observar como el fenómeno Harry Potter ha sido juzgado más bien por una serie de cuestiones extraliterarias que por sus propias virtudes como obra narrativa. En efecto, la mayoría de los periodistas y críticos que se han acercado a esta saga han resaltado, especialmente, el hecho de que haya conseguido enganchar a la lectura a una generación que muchos dábamos por perdida para esto de los libros. A partir de ahí, el debate parece que se ha centrado en si realmente era bueno que nuestros tiernos infantes cayesen en la garras de la literatura fantástica y en esa línea ha habido opiniones para todos los gustos. Desde defensas tibias (“por lo menos leen”) hasta gestos de auténtico horror.

Como mucho, Harry Potter parece que ha sido considerado una herramienta útil para que el lector joven llegue a otros sitios, un rito de iniciación antes de entrar en las cosas que de verdad uno tiene que leer.  Y, sin embargo, muy poca gente ha analizado si los libros de J. K. Rowling son buenos por sí mismos, no como herramientas pedagógicas o como extraño misterio mediático sino como artefactos literarios. Y creo que esto se debe a que muchos de los que han llenado páginas de periódicos y tertulias radiofónicas con el tema no se han leído realmente la saga. Sinceramente, dudo mucho que lo hayan hecho. Y a este respecto una anécdota que oí hace unos meses en un programa de radio. Se hablaba sobre posibles lecturas para el verano y alguien menciono, para los más jóvenes, los libros de Potter. Todo el mundo estuvo de acuerdo pero, rápidamente, alguien afirmó: “la verdad es que el bueno es el primero, los demás son meras explotaciones de ese éxito”. Y ahí es cuando estuve a punto de salirme de la carretera –cosas de escuchar la radio sólo cuando conduzco– porque –a pesar de que el resto de los tertulianos asintieran gravemente– es justo lo contrario. Los dos primeros libros de la serie –La piedra filosofal y La cámara secreta– son los más flojos, mientras que los volúmenes tres y cuatro –El prisionero de Azkaban y El cáliz de fuego– son los dos más conseguidos hasta el momento. En fin que en este país, como siempre, nos encanta hablar de lo que no sabemos.

Sigue leyendo

Jonathan Strange y el Señor Norrell, de Susanna Clarke

Jonathan Strange y el Señor Norrell

Jonathan Strange y el Señor Norrell

Inglaterra misma fue modelada por la magia. Nombres como los de Gregory Absalom, Paris Ormskirk o Martin Pale aún son recordados como algunos de los magos más notables del glorioso pasado británico. Pero sobre todos ellos destaca la figura de John Uskglass, el Rey Cuervo, personaje casi mítico, tres veces rey –en Inglaterra, el país de las hadas y el Infierno– y auténtico padre de la tradición mágica de las Islas, cuya alargada sombra aún planea sobre el país siglos después de su desaparición.

Sin embargo, recién comenzado el siglo XIX, todo eso parece ya cosa del pasado; los únicos magos que aún se consideran como tales en estos días son simples estudiosos de la teoría, convencidos de que la práctica mágica ya no es posible hoy por hoy, o bien vulgares estafadores tan falsos como sus supuestos poderes. Esto es hasta que la magia, la verdadera magia, regresa inesperadamente al Reino Unido en la persona de Gilbert Norrell, un solitario erudito de York que demuestra ser capaz de obrar prodigios como los de los hechiceros de antaño. La creciente fama de Norrell pronto le llevará a ponerse al servicio del gobierno de la nación, en guerra con Francia, y a utilizar su nueva posición para disolver sociedades mágicas, perseguir impostores y, en general, asegurarse de que nadie pueda amenazar su posición como único mago en activo.

Sigue leyendo