La hormiga que quiso ser astronauta, de Félix J. Palma

La hormiga que quiso ser astronautaAhora que Félix J. Palma vuelve a ser actualidad por la publicación de su tercera novela postvictoriana, he aprovechado para dar cuenta de su primera novela, escrita a finales de los años 90 y reeditada hace un lustro por Marelle. El pequeño cajón de sastre donde Luis G. Prado continuó la linea iniciada por Malabares, manteniendo el nivel de calidad pero sin mejorar el resultado comercial. Una reedición de lo más necesaria al abrigo del éxito de El mapa del tiempo medio año antes: puso de nuevo en circulación una obra más cercana a la labor de Palma como relatista y, desde mi perspectiva, más satisfactoria.

A lo largo de 16 capítulos organizados en una cuenta regresiva, La hormiga que quiso ser astronauta descubre en primera persona la vida sentimental de Alejandro, un tardoadolescente sevillano cuya percepción de la realidad está condicionada por su imaginación. Convive con una serie de ilusiones que tiñen su experiencia cotidiana de un aire onírico, hasta el punto que es incapaz de discernir entre realidad y ficción. De esta forma, su día a día adquiere un tono vívido y evocador, el medio perfecto para imprimir frescura a una historia más vieja que el mundo: el rechazo a madurar; la negación a aceptar la hiel que tiñe las cosas buenas de la vida.

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El buscavidas, de Walter Tevis

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Esto de acumular libros como si fueras una hormiga psicópata, almacenando al año en La Pila tres veces más de los que puedes leer en uno, causa que leas cuatro años después de haberla adquirido una obra en la que tenías mucho mucho mucho interés. Me seducía la idea de acercarme a la novela en la que se basó una de mis películas favoritas, no sé si inédita en España o mucho tiempo fuera del mercado. Pero los caminos de La Pila son inescrutables.

Suena un poco estúpido contar lo siguiente sobre El buscavidas, cuya adaptación pasa por ser una de las películas más conocidas de Paul Newman. Pero debido al alarmante déficit de clásicos que pasan por la televisión española, especialmente en comparación con los que conocimos la época anterior a la llegada de las privadas, no viene mal recordarlo. Estamos ante una historia de crecimiento personal en el mundo del billar. Un ¿deporte? que en la cultura popular estadounidense no ha sido tan explotado como el football, el baseball o el boxeo, y que, como este último, permite un tipo de historia en la base del sueño americano: el hombre hecho a sí mismo que experimenta el rito de paso que pule sus últimas aristas gracias a la intercesión de un guía espiritual.

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