Un hombre sueña despierto, de Lavie Tidhar

Un hombre sueña despiertoImaginen una Europa en 1933 donde el partido comunista gana las elecciones en Alemania y los nazis no ascienden al poder. La purga posterior lleva a sus dirigentes bien a campos de concentración bien al exilio. Entre estos últimos muchos terminan en Gran Bretaña donde un lustro más tarde sobreviven en un discreto segundo plano mientras el partido fascista británico de Oswald Mosley gana peso. Uno de estos nazis venidos a menos es Wolf. A finales de 1939 malvive como detective privado en un cuchitril del Soho rodeado de prostitutas e inmigrantes, la materia prima para alimentar el odio al otro cuando vivía Alemania. La guinda a este pequeño purgatorio llega con su nuevo caso: encontrar a una judía desaparecida que debería haber llegado desde Alemania. Con toda seguridad por la acción de sus viejos compañeros de partido.

Ésta es la ucronía que Lavie Tidhar despliega en Un hombre sueña despierto mediante varias secciones encadenadas. A través del diario en primera persona de Wolf plasma sus pensamientos y sentimientos más profundos. Es este aspecto de retrato interior, cómo ayuda a comprender a Wolf, el que da carta de naturaleza a estas secuencias. Sus motivaciones, sus frustraciones, la evolución de su pensamiento tras la derrota del nacionalsocialismo seis años antes, su percepción de las humillaciones que sufre… Y, de una manera a mi modo de ver menos lograda, el recuerdo de los años de adolescencia, su participación en la Gran Guerra, las secuelas y su relación con las mujeres en los años previos a la caída. Todos ellos necesarios para el retrato de su carácter pero introducidos un poco con calzador.

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Recomendaciones día de la lectura 2016

Día de la lectura

El sábado se celebra un evento marcado a fuego en el calendario por editoriales, autores y libreros: el día de la lectura. Una jornada en la cual los libros toman la calle para darse un pequeño y merecido baño de masas. Las novedades que apuntan hacia este momento son legión, preparadas para aprovechar el viento fresco de miles de compradores empujados por la efémeride, los medios de comunicación y el tradicional 10% de descuento.

Dispuestos a participar de la fiesta, hemos preguntado a un grupo de lectores sus recomendaciones entre libros de ciencia ficción, fantasía o terror. Para centrar esa tarea delimitamos la selección a una novedad, un clásico y un título “libre”, con flexibilidad en la interpretación de cada etiqueta. El resultado son 24 libros de muy diversa procedencia entre los cuales resulta fácil encontrar títulos tentadores para cualquier lector. Si alguien se siente atraído por nuestra propuesta y le apetece participar con sus sugerencias, los comentarios están abiertos. ¡Únete y añade tus recomendaciones!

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Wolves, de Simon Ings

Wolves

Wolves

No me extraña que el fugaz e inexorable paso del tiempo sea un tema fundamental en el arte y la literatura desde tiempo inmemorial. Lo he sufrido en mis carnes hace nada, cuatro días atrás como quien dice me encontraba reseñando Dead Water de Simon Ings, y en un visto y no visto (¡más de tres años ya!) ha publicado otra novela, Wolves, con gran éxito entre la crítica anglosajona más cabal, moderna y sensata. ¿Y qué he estado haciendo yo durante todo ese tiempo? Pues absolutamente NADA, querido lector, como mucho dedicado a pergeñar de vez en cuando cuatro reseñas mal contadas sobre libros y películas que a duras penas soy capaz de entender. Y es que si me entrego al derrotismo es porque he recibido un severo correctivo leyendo Wolves, uno de tal calibre que ha minado mi autoestima de lector culto, ilustrado y hasta un poquitín moderno con barba, sumiéndome en el desconcierto, la confusión y hasta la melancolía.

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Terra Nova vol. 2

Terra Nova vol. 2

Un año después del primer Terra Nova nos llegó el segundo volumen, con un claro salto cuantitativo: más páginas, más autores, más traducciones. La principal artífice de este impulso es la nueva editorial bajo la cual se publica: el nuevo sello del conglomerado Penguin Random House Mondadori (¿me olvido de alguien?), Fantascy, que ha apostado por la antología seleccionada por Mariano Villarreal y Luis Pestarini como uno de sus buques insignias. La consecuencia más evidente se puede observar en la edición en papel de la nueva entrega: ha multiplicado su visibilidad varios órdenes de magnitud. Además, respetando el precio anterior, la edición electrónica está por debajo de los 4 euros; un acicate para cualquier lector con ganas de acercarse a la ciencia ficción más actual en formato breve.

Cualitativamente, sin haber leído al completo el primer volumen, me atrevo a decir que también hay una ligera mejora. Echo en falta historias de entidad equiparable a “El zoo de papel” de Ken Liu o “El ciclo de vida de los objetos de software”, pero el nivel medio está más cohesionado. Ayuda que más de la mitad de los once relatos sean extranjeros, además de la relativa “trampa” hecha con el material escrito en nuestro idioma; cuatro de las cinco piezas habían sido publicadas con anterioridad.

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Lo mejor de 2013

Una vez que C ha recuperado momentum, retomamos una idea que ya abordamos en los años 2007 y 2008: la habitual lista con los mejores libros de fantasía, ciencia ficción, terror, fantástico, raruno, protopeterpunk, llámelo X… publicados durante el año anterior en España. Hemos preguntado a docena y media de aquilatados lectores por una novedad que mereciera tal privilegio y escribieran un breve comentario. Diez de ellos aceptaron el envite y he aquí reunidas cada una de sus recomendaciones

  • Ad Astra – Peter Watts
  • Cuentos completos de J. G. Ballard
  • Cuentos para Algernon, Año I – Varios autores
  • El cerco de la iglesia de la Santa Salvación – Goran Petrovic
  • El ladrón cuántico – Hannu Rajaniemi
  • La bomba número 6 – Paolo Bacigalupi
  • La casa de hojas – Mark Danielewski
  • Máscara – Santislaw Lem
  • Osama – Lavie Tidhar
  • Reyes de aire y agua – Jesús Fernández Lozano

A pesar del limitado número de títulos seleccionados, el listado reproduce a pequeña escala el variado y heterodoxo espectro editorial: colecciones especializadas, proyectos personales amateurs, sellos “generalistas”, iniciativas conjuntas de dos editoriales diferentes, editoriales grandes, editoriales pequeñas… Incluso tenemos un libro publicado originalmente en México. Por otro lado, seis de los diez títulos son colecciones o antologías de relatos. Como se ha visto en otras listas que se han ido publicando, caso de los premios otorgados por La tormenta en un vaso, 2013 ha sido un año especialmente marcado por el género breve. No tengo del todo claro si este entusiasmo de los “especialistas” es compartido por los lectores de base, pero la duda no resta importancia al hecho en sí: los aficionados a las distancias cortas estamos de enhorabuena, esperemos que por mucho tiempo.

Ignacio Illarregui Gárate

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Osama, de Lavie Tidhar

Osama

Osama

Leyendo Osama me he acordado mucho de mi padre. No es que yo disfrutara de una infancia trepidante, reuniones clandestinas de señores barbudos en casa, el libro rojo de Mao escondido en la Biblia familiar, mudanzas repentinas a horas intempestivas, hombres de negro rondando por el colegio o la presencia de extrañas sustancias debajo del fregadero. Pensaba más bien en sus aficiones literarias. Se trataba de un fan fatal de, entre otros, Rice Burroughs, Tolkien, Vance, Verne, Spiderman y la Patrulla X (guionizara quien guionizara y dibujara quien dibujara). Yo, por aquella época, era un joven snob, peor que ahora y ya es decir, todavía más tonto y por tanto, más atrevido, que solía criticar cruelmente sus gustos cuando mi padre me devolvía un Ballard o un Clowes a medio leer, alegando que eran un rollo y que no entendía nada. Pues bien, puedo afirmar con rotundidad que, tras muchos años de lecturas, he alcanzado la lucidez lectora que poseía mi padre en la cincuentena pero con diez años de antelación; Osama es un rollo y no he entendido nada. Quién me lo iba a decir, que siempre he opinado que no es necesario entender una narración para disfrutarla y que para apreciar el buen cine hay que saber aburrirse. Ahora toca arrepentirme y tragarme mis palabras. ¡Qué amargura!

Dicho esto, bastaría con darle al botón publicar para que ustedes y yo pudiéramos seguir tranquilamente con nuestras vidas, pero hay una vocecilla en mi cabeza que no se calla; “las opiniones tienen que argumentarse, las opiniones tiene que argumentarse, ñiñiñiñiñiñiñi”.

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