Lexicón, de Max Barry

LexicónLexicón es la última novela de Max Barry y la tercera traducida en España después de Jennifer Gobierno y La Corporación. En sus páginas cobra de nuevo importancia el mundo de las megacorporaciones y la manera mediante la cual modelan la sociedad, pero esta vez desde una nueva perspectiva: la que rodea al uso del lenguaje como herramienta de dominación.

Lexicón se inicia con dos planos narrativos que se intercalan durante la práctica totalidad de su extensión. El primero relata la huida de unos personajes perseguidos por agentes de una organización secreta cuya principal activo es el control a través de la palabra. Mientras, el segundo cuenta la llegada de una adolescente conflictiva a la escuela donde recibirá instrucción sobre cómo influir y modificar el comportamiento de sus semejantes mediante el lenguaje. Barry se vale de la sucesión de ambas secuencias para imprimir una cadencia y una progresión medidas con metrónomo. Las escenas de acción, el frenesí y la urgencia por mantenerse fuera del radar de los personajes de la primera se realimentan con el aire más pausado de la segunda; una historia de aprendizaje y crecimiento personal alejado de la inocencia cotidiana.

Sigue leyendo

Jitanjáfora, de Sergio Parra

Jitanjáfora

Jitanjáfora

En estos tiempos de publicación masiva las novelas, si desean mantenerse fieles al espíritu de este término, tienen que aportar alguna novedad –conceptual, formal, retórica, tonal,… – que justifique su toma consideración. Ante esta premisa, no me cabe la menor duda que Sergio Parra ha conseguido con Jitanjáfora algo al alcance de muy pocos: convertir su lectura en una experiencia fresca y estimulante; un genuino punto de ruptura con el discurso dominante en el fantástico español, por no decir europeo o estadounidense, que la aleja de sus corrientes principales para abrir su propio camino. La cuestión a dilucidar es si las licencias que se toma a lo largo y ancho de sus 260 páginas, a veces de forma justificada para favorecer la coherencia interna de la obra, otras me temo que no tanto, son o no razonables y recomiendan su lectura. Vayamos a ello.

Jitanjáfora arranca al más puro estilo el héroe de las mil caras: un perdedor, Conrado Marchale, toxicómano al borde del arroyo sin excesivas esperanzas de rehabilitación, accede a responder, por una módica cantidad de dinero, un cuestionario que le propone  una carta sorprendente. Las preguntas, un presunto sondeo de mercado, resultan tan extravagantes como ¿Qué edad cree tener?, ¿Quién de estos personajes históricos cree que fue una persona inteligente? o ¿Cuál ha sido, a su parecer, la experiencia más traumática que ha padecido en su vida? Y no lo hace nada mal pues casi al instante le ofrecen participar durante un mes en una prueba a realizar en una granja en el campo y que se convierte en un punto de inflexión: pasar dos meses y medio conviviendo con los diferentes animales de corral, metido en sus mismos habitáculos, compartiendo su comida, manteniendo su misma higiene,… alteran la vida de cualquiera. Todo forma parte de un proceso de desprogramación controlado por una sociedad secreta de magos que pretende modificar su percepción de la realidad y explotar sus cualidades singulares.

Sigue leyendo