Disforia, de David Jasso

DisforiaDavid Jasso ha conseguido apretarme el corazón en un puño en las cuatro novelas que le he leído, desde apenas unas páginas en la fallida Día de perros hasta toda su extensión en La silla. En su clara apuesta por la novela de terror contemporánea hecha en España, Valdemar ha incluido su última novela, Disforia, en su colección Insomnia. Una vuelta de tuerca al material de partida de La silla, de una u otra manera también presente en Feral. Relatos de suspense donde el lector padece en su carne el callejón sin salida en el cuál están atrapados los personajes. Historias claustrofóbicas donde la voluntad de crear malestar, ansiedad, inquietud parece justificar todos los medios utilizados por el narrador. Quizás por haber probado esta medicina en más de una ocasión esta vez me he sentido más alejado de la mano de Jasso, aunque tampoco me quito la sensación que en Disforia he visto más de la cuenta al “mago” detrás del telón.

Un país en una depresión económica sin fin. Un tiempo invernal que dificulta los viajes y las comunicaciones. Una pareja con su hija en una urbanización de montaña deshabitada. Alguien llama a su puerta como si jugara con el timbre, sin responder a las preguntas sobre su identidad o sus intenciones. El matrimonio idea un extravagante plan para observarlo sin ser observados. A partir de ahí llegan las peores horas de sus vidas; un Funny Games amansado y adaptado a nuestra realidad.
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La silla, de David Jasso

La silla

La silla

Aunque de un tiempo a esta parte parece haberse producido un leve resurgimiento de la publicación de terror en España, habida cuenta de la creación de colecciones dedicadas al género que hasta hace poco brillaban por su ausencia, no deja de ser cierto que el panorama continúa siendo bastante desolador si se compara la cantidad y calidad de lo publicado tanto en fantasía como en ciencia ficción. Las grandes editoriales siguen empeñadas en apostar por autores conocidos y, en la mayoría de los casos, anquilosados y caducos. Desde que hace veinte años Clive Barker nos sorprendiera y deslumbrara con sus Libros sangrientos, el terror ha sido un descorazonador yermo en el que el cine parece haberle tomado el testigo a la literatura.

¿Y en España? Pues resulta que en España, desde hace unos años, ha ido surgiendo una generación de escritores que aman el género y que, contra viento y marea, han decidido dedicarse a él, publicando cómo y cuando pueden en editoriales minoritarias, antologías varias, revistas en papel y electrónicas, y dándose a conocer de manera paulatina pero constante en concursos y certámenes literarios. Estoy pensando en gente como Santiago Eximeno, Marc R. Soto, José Antonio Cotrina, Alfredo Álamo, Juan Díaz Olmedo,… Autores que poco a poco han ido puliendo sus estilos y temáticas hasta dotarles de una pátina de indudable calidad. Autores con ideas que desarrollar y estilo para hacerlo, y que, afortunadamente para los aficionados, han decidido contarlas en clave de terror. Autores a los que no hace falta ser vidente para augurarles un buen futuro. El problema con el que se encuentran es la falta de medios donde publicar, lo que lleva a que en la mayoría de los casos se vean obligados a desarrollar su obra a través del relato corto. Muy pocos se han atrevido aún con la novela, cosa lógica si pensamos que el esfuerzo invertido es mucho mayor y las posibilidades de ver el trabajo publicado mucho menores. Por eso es motivo de alegría que David Jasso, otro escritor a tener en cuenta entre las filas de los surgidos en los últimos tiempos, se haya atrevido con la larga distancia y haya encontrado una editorial donde publicar.

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Paura 2

Paura 2

Paura 2

Lo primero de lo que uno se da cuenta al observar la nómina de autores en este segundo volumen de Paura al compararla con el primero es que los más conocidos y, por tanto, sonoros han desaparecido del elenco para ceder su puesto a escritores más o menos “noveles”. Sólo Rodolfo Martínez y, en menor medida, Santiago Eximeno se puede decir que son autores consagrados. Sin embargo el resultado no sólo no queda por detrás sino que resulta más compacto y agudo. Lo triste es que no está recibiendo la debida atención del público. Y esto en una publicación que ofrece un número de páginas considerable a un precio la mar de contenido, escama. Más si se considera que está publicado bajo economía de guerra con unos gastos mínimos, en el que selección, corrección y publicación, con un acabado profesional, se realizan por amor al arte y los autores se contentan con recibir los debidos ejemplares como pago por sus servicios.

Además tenemos la calidad intrínseca del material recogido. Cierto, lejos de las añoradas muestras de terror clásico que publica Valdemar –como si fuese una comparación sostenible–, pero con una factura formal consistente y una preocupación por temas muy próximos a nuestro ámbito cotidiano. Para comprobarlo nada mejor que detenerse en el cuento que abre Paura 2, “Dragón podrido”, de Juan Díaz Olmedo, uno de los finalistas del Premio Xatafi-Cyberdark al mejor cuento nacional; una narración inspirada en esos turistas que acuden al sudeste asiático en pos de sexo fácil, barato, ilegal e inmoral. Olmedo, con un aire sórdido, violento y descarnado que recuerda a los mejores cuentos de Clive Barker, relata el encuentro de un españolito a la busca de nuevas sensaciones con un ser de otra era que va a cobrarle en sangre, dolor y vísceras lo que occidente ha tomado de oriente durante centenares de años. Una narración cruda y poderosa que se sustenta en una voz en segunda persona versátil y con un pulso embriagador.

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