Armas de destrucción matemática, de Cathy O’Neil

Armas de destrucción matemáticaLa minería de datos y su capitalización son el nuevo paradigma de una internet donde una mayoría de usuarios hemos aceptado convertirnos en el producto. Una transacción todavía más demencial cuando se considera el enigma de cuál es la información que se está utilizando y el desconocimiento de lo que se hace con ella, más allá del eslogan puesto una y otra vez en cuestión de «ofrecer publicidad relevante». Dispuesto a conjurar dudas me acerqué a Armas de destrucción matemática, un libro donde Cathy O’Neil parte de su experiencia en la creación de algoritmos para tratar sus entresijos y cuándo terminan transformándose en lo que denomina «armas de destrucción matemática» (ADM). Una etiqueta en apariencia alarmista que lo parece menos cuando, capítulo a capítulo, O’Neil revela cómo el sesgo detrás del tratamiento de la información afecta a multitud de cuestiones ocultas.

Los procesos de selección de personal de las grandes empresas, las condiciones para conseguir un crédito bancario, los sistemas de reputación personal para fijar sentencias judiciales o el uso de publicidad segmentada en las redes sociales son algunos de los temas que la escritora utiliza para aflorar las consecuencias de unos algoritmos que se están haciendo con el control de nuestras vidas. Todo hay que decirlo, desde una perspectiva eminentemente estadounidense. De ahí que muchos aspectos deban tomarse más como admonitorios; una consecuencia de continuar cediendo al ámbito de lo privado parcelas que en España se mantienen en la esfera de lo público.

Sigue leyendo

Infiltrado en el KKKlan, de Ron Stallworth

Infiltrado en el KKKlanA mediados de los años 70, Ron Stallworth fue el primer afroamericano en acceder a la policía de Colorado Springs. Su figura se ha aupado hasta el primer plano de la actualidad después de que Spike Lee adaptara el libro donde cuenta el caso más importante en el que estuvo involucrado durante el inicio de su carrera profesional. Con bastante éxito. La película ganó el gran premio del jurado en el último festival de Cannes. Infiltrado en el KKKlan es el relato de cómo, mientras formaba parte del servicio de información del departamento de policía, Stallworth contactó y consiguió situar a un compañero en el seno del Ku Klux Klan. Capitán Swing, cuya colección de no-ficción se ha caracterizado por mantener el pulso a la actualidad, se ha encargado de traer el libro a España, publicado en sincronía con el estreno de la película.

Infiltrado en el KKKlan atraviesa con alegría la juventud de Stallworth, su entrada en la policía y la muestras de racismo y condescendencia que padeció durante sus primeros tiempos cuando era el único negro del departamento. Lo esencial de su testimonio está en el contenido central del libro: cómo entabló contacto con el Klan y, tras meses de trabajo, saboteó parcialmente sus planes de expansión en su condado. La pequeña comunidad de Colorado Springs apenas se vio sacudida por los vaivenes de una organización cuyos actos públicos, protegidos por la constitución, llevan aparejados actuaciones al margen de la ley orientadas a sembrar el miedo de los colectivos en su punto de mira. Elevar la temperatura de un caldo de cultivo imprescindible para hacer saltar la yesca de un enfrentamiento impensable hasta ese momento.

Sigue leyendo

Parentesco, de Octavia E. Butler

ParentescoLas novelas de viajes en el tiempo constituyen un género en sí mismo. Si alguien desea refrescar su variedad, Francisco Javier Esteban y Enric Quílez se trabajaron un extenso artículo-guía sobre sus diferentes alternativas para Cyberdark. Una de las «familias» con más predicamento es la prospección histórica; el desplazamiento a un momento concreto del pasado para explorar ciertos hechos, desarrollar un relato genérico de época, desvelar algún secreto familiar… A esta vertiente pertenecerían desde El libro del día del juicio final, la emotiva memoria del impacto de la peste negra en la Inglaterra de la baja edad media, hasta el drama romántico de Forastera y sus sucesivas continuaciones. Narraciones que apuestan por extensas descripciones histórica y de personajes mientras tejen una intrincada tela de araña de sentimientos orientada a conectar con la empatía del lector. Parentesco, de Octavia Butler, se puede encuadrar en este tipo de ficción, aunque su tratamiento se antoja oblicuo al aplicado por Connie Willis y Diana Gabaldón en sus novelas. Mucho más concreto, agudo y violento.

Dana y Kevin residen en California a finales de los años 70. Esta pareja multirracial se mantiene gracias a trabajos mal pagados mientras alienta el sueño compartido de convertirse en escritores profesionales. De improviso ella viaja en el tiempo y el espacio hasta el estado de Maryland a comienzos del XIX. Allí se encuentra con Rufus Weylin, un antepasado suyo, hijo del terrateniente de una plantación, que la invoca de manera involuntaria al estar en riesgo de muerte. Parentesco relata cada una de sus estancias en un país siglo y medio en su pasado. Unos EE.UU. que poco se parecen a los que le ha tocado vivir, aunque los vínculos entre ambos se hacen evidentes.

Sigue leyendo

Yo soy Espartaco, de Kirk Douglas

Yo soy EspartacoRecientemente tuve la oportunidad de ver Trumbo, un documental escrito por su hijo. En él glosa la vida del miembro más destacado de los diez de Hollywood; el grupo de guionistas y directores a la cabeza de la lista negra durante la caza de brujas del senador McCarthy. Un excelente repaso a la vida, obra y pensamiento del guionista de Vacaciones en Roma o Papillon. Aparte de por su defensa de las convicciones personales por encima de cualquier intento por plegarlas a otros intereses, destaca por varias cartas escritas por Trumbo e interpretadas por actores como Joan Allen, Paul Giamatti, Michael Douglas o Liam Neeson. Monólogos repletos de ingenio, en varios caos ciertamente emocionantes.

Uno de los puntos que toca, con brevedad, es el papel desempeñado por dos películas, Espartaco y Éxodo, a la hora de acabar con la hipocresía de las listas negras. Hasta ese momento (finales de la década de los 50) parte de los incluidos se saltaban la prohibición acudiendo a seudónimos y a la colaboración de conocidos que firmaban como suyos los guiones de los boicoteados. Mientras buscaba información adicional llegué a este libro de Kirk Douglas en el que el intérprete de Senderos de gloria, Duelo de titanes o Los Vikingos expone sus recuerdos sobre el Hollywood de los 40 y los 50, cómo vivió la histeria anticomunista y su visión del rodaje de Espartaco, la película que incluyó por primera vez entre sus títulos de crédito a uno de los diez de Hollywood (basada además en la novela de otro represaliado, Howard Fast). La  perspectiva de un liberal que, si bien nunca dejó que sus ideas se pusieran por delante de su trabajo, tampoco dejó que ninguna visión externa afectara a su labor delante y detrás de las cámaras.

Sigue leyendo