C, el hijo de Cyberdark  
Inicio
miércoles, 20 de agosto de 2008
 
 
Menú principal
Inicio
Reseñas
Artículos
Especiales
Adelantos
Blog
Enlaces
Contacto
Búsqueda
El primer C
Servicio de prensa
Libros recibidos
Sobre C
Joomla! License
Top comentarios
Howl's Moving Castle
(14 comentarios)
Artifex Tercera Época volumen 3
(11 comentarios)
The Algebraist
(7 comentarios)
World War Z
(7 comentarios)
La Cultura, muerte y resurrección d
(6 comentarios)
Lo mejor de 2006
(6 comentarios)
Series
(6 comentarios)
El Prestigio
(5 comentarios)
El último guardián de Everness
(5 comentarios)
La ciencia ficción, en la encrucija
(5 comentarios)
El hombre vacío
(4 comentarios)
Lo mejor de 2007
(4 comentarios)
Viaje desde el ayer
(4 comentarios)
Camuflaje
(3 comentarios)
El Enviado
(3 comentarios)
En línea
Hay 1 invitado en línea
Sindicación
Starplex PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Ignacio Illarregui Gárate   
lunes, 18 de diciembre de 2006
El espacio: La Frontera Final. Estos son los viajes de la nave espacial Enterprise. Su misión durante los próximos 5 años: encontrar nuevos mundos. Descubrir nuevas vidas y nuevas civilizaciones ... Atreverse a ir a donde nadie ha llegado antes.

 Como supongo que habrá adivinado la mayoría, ésta es la entradilla que servía de preludio a cada episodio de la serie original de Star Trek y que, con las correspondientes variaciones, ha sido el motor argumental de dicha franquicia desde su inicio hace ya cuarenta años. Una serie de televisión que ha trascendido el medio audiovisual para convertirse en un icono pop, reverenciado hasta la idolatría, desmontado con saña, parodiado una y otra vez. Desde el ambiente más literario de la ciencia ficción, aunque ha contado con un importante número de seguidores, generalmente se ha visto como una banalización de muchos de sus temas y un retorno a la ciencia ficción más pulp de los años 30 y 40, incluidos un cuidado mínimo de los aspectos científico-tecnológicos del argumento y una estética hortera difícil de tragar más allá del entorno aficionado. En ese sentido Starplex se puede ver como una respuesta a esta circunstancia. Escrita por uno de los escritores más fieles a la tradición norteamericana del género, Robert J. Sawyer, abordó –a mediados de los años 90– una actualización de estas historias de exploración espacial, quitándole cualquier reminiscencia camp y aportando su habilidad para divulgar ideas en la frontera de la ciencia del momento. Una obra en clave antropocéntrica, filotecnológica y optimista que funciona como lo que es: una aventura de Star Trek sin los personajes de la Entreprise.

La nave Starplex, capitaneada por Keith Lassing y en la que participan las cuatro especies inteligentes de las que se tiene constancia –humanos, delfines, waldahuds e ib’s–, investiga un hecho que pone en cuestión todo lo que se sabe de los atajos; unos portales situados entre sistemas solares, abandonados por una inteligencia alienígena desconocida, que se encuentran en su mayoría inactivos. Uno se ha «conectado» inesperadamente al introducirse «algo» por él. Durante la misión de investigación alrededor del atajo entran en contacto con toda una serie de circunstancias que alteran la noción que tienen del universo y ponen en conflicto las relaciones que mantienen entre sí. Vamos, lo habitual.

 Lo primero que llama la atención en Starplex es observar cómo surgen los elementos más claramente reconocibles de Star Trek, debidamente alterados por Sawyer en su afán de conseguir una mayor verosimilitud. Por ejemplo, las dos especies extra terráqueas que acompañan a humanos y delfines juegan, especularmente, el papel que desempeñan vulcanos y klingons, mientras varios de los personajes mezclan los roles que tenían los protagonistas de la serie original o su versión actualizada de La nueva generación. Otra cosa es que tengan un carisma equiparable, aunque su menor empaque resulta comprensible cuando se compara una máquina que lleva en funcionamiento muchos años con una novela de 300 páginas que centra su atención en otros detalles.

La manera en que Sawyer se ha aproximado al argumento es bastante reconocible. Fiel a su noción de lo que debe ser la ciencia ficción, utiliza un estilo expositivo tan cristalino como funcional que, por ejemplo, no duda en romper el curso de la narración siempre que lo considera oportuno para acudir a las convenientes descripciones cuando se va a tratar cualquier concepto que pueda liar al lector menos atento. Igualmente se nota su mano al acercarse a algunos de los temas fundamentales de la ciencia actual como la existencia de la materia oscura o de otras formas de vida no basadas en la química del carbono, toda la teoría del punto omega y la naturaleza final del universo –cerrado o abierto–. Asuntos en los que, aunque muestra detalles «pioneros», no es precisamente revolucionario y peca de una cierta superficialidad que interesará más a los neófitos que los versados en la ciencia ficción de temática hard.

Más atractiva resulta la manera en que soluciona los momentos peliagudos por los que atraviesa la Starplex, como los combates especiales. El universo de Starplex es ajeno a los phasers, los motores de curvatura, el teletransporte, los sistemas de camuflaje o los cristales de dilitio que se funden en uno de cada dos enfrentamientos. Todo resulta mucho más creíble e, incluso, se acude a soluciones bastante originales, coherentes con la estructura de la nave, su funcionamiento y los avatares por los que atraviesa. Sirva de ejemplo el uso que se hace de la inmensa cantidad de agua que se almacena en el nivel central de la Starplex cuando, debido a un problema, comienza a escapar al espacio.

 Retornando al asunto de los personajes, no podía faltar uno de los ticks de bandera de Sawyer: ese matrimonio con un problema a resolver que puede devenir en ruptura, que esta vez emana de la eterna crisis de los cuarenta. Una situación que –era inevitable– se soluciona mientras la pareja va dando curso a las complicaciones que les pone delante el argumento. Y, como novedad, tenemos un curioso uso del cliffhanger que, de la mano de la personalidad de los protagonistas y el vertiginoso ritmo del relato, le confieren a Starplex un deliberado aire folletinesco originado en su forma inicial de publicación. La novela apareció serializada originalmente en Analog, la revista estadounidense especializada en ciencia ficción hard, y había que ayudar a mantener el interés del lector de un mes para otro. De ahí que se aprecien con nitidez los periódicos «puntos» de corte.

El resultado final es una narración que agradará a los seguidores de Sawyer al mismo nivel que disuadirá a sus detractores, y que, creo, puede interesar a los aficionados de Star Trek. Eso sí, siempre que no les importe prescindir de sus carismáticos personajes.

Título: Starplex
Autor: Robert J. Sawyer
Título original: Starplex
Año: 1996
Traducción: Adela Torres Calatayud
Editorial: Libros del Atril
Colección: Omicron
Año: 2006
ISBN: 84-96575-26-8

 A la venta en la tienda de Cyberdark

 
< Anterior   Siguiente >
 
Top! Top!

eXTReMe Tracker