| Evenmere, la gran mansión |
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| Escrito por Eloi Puig | |
| lunes, 20 de agosto de 2007 | |
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El propio autor dedica esta novela a obras como Las crónicas de Narnia o Gormenghast. Las influencias, pues, están ahí y no se esconden. De hecho al final del libro se encuentra un completo artículo de Arturo Villarubia sobre las obras que han influido y encaminado a James Stoddard a la creación de Evenmere, la gran mansión. La cuestión es que Stoddard ha sabido cultivar la faceta de la casa fantástica en un argumento con elementos clásicos que beben de las mencionadas fuentes y de otras más novedosas, a veces irreales, pero que entran con una facilidad pasmosa en nuestros cerebros. Evenmere es un gran misterio. Unos dicen que fue construida por Dios, otros que controla el destino de centenares de mundos, incluso del universo entero. Para Carter Anderson es el hogar donde vivió de pequeño, al lado de su padre y de sus criados, y para él sólo es un lugar donde jugaba hasta que, por su seguridad, fue exiliado al exterior, en el mundo real. Las aventuras de Carter Anderson serán de cariz iniciático: parecen una versión modernizada y más adulta de Alicia en el País de las Maravillas. Carter tendrá que entender el funcionamiento de la mansión, su esencia, hacer frente a los miedos de la infancia y combatir el caos. Porque el mismo universo puede correr peligro ahora que la corriente anarquista –paradójicamente representada por un policía– está tomando el control de diversos reinos integrados dentro de Evenmere. Una lucha entre el Bien y el Mal que esta vez cambian de nombre para convertirse en el Orden contra la Entropía, o, lo que es lo mismo, la anarquía y el desorden. Y estas dos fuerzas de la naturaleza confluyen en un punto determinado, la mansión de Evenmere, donde su señor tiene que mantenerlas en equilibrio. El problema es que el señor hace años que ha desaparecido en el interior de la casa.
La fantasía se mezcla con la metafísica, los corredores y los pasadizos conducen a menudo hacia más preguntas, que no a obtener respuestas. Los escasos personajes que pueden resolver el misterio, caso del genial Jormungand, el dinosaurio-dragón del ático, no tienen especiales ganas de concretar sus ambiguos discursos. Todo esto puede hacer pensar que la mansión de Evenmere, la verdadera protagonista de la novela, es una alucinación caprichosa de un autor seguidor de Dick, pero no es así. Las explicaciones de los porqués no vienen al caso cuando podemos disfrutar de una aventura fantástica como ésta. A pesar de la extrema desmesura de sus planteamientos, el argumento está bien ligado ya que el autor realiza grandes esfuerzos por dotar de coherencia la historia. Sin embargo a veces parece poseer un estilo cargante y barroco, pero pronto nos damos cuenta de que eso no es cierto y que las descripciones de las innumerables salas, las imágenes a veces incomprensibles que nos llegan, fluyen y son aceptadas por nuestra mente con toda facilidad. Parece que la misma prosa del autor se adapte a nuestras expectativas, como la misma casa. Título: La gran mansión A la venta en la tienda de Cyberdark Ficha en la web de Bibliópolis |
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