| El privilegio de la espada |
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| Escrito por Ignacio Illarregui Gárate | |
| lunes, 06 de agosto de 2007 | |
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Katherine vive junto a su madre y su hermano en una hacienda campestre, pero se ve obligada a dejarlos debido a un antiguo pleito con su tío, el duque de Tremontaine. Sin poder hacer nada para evitarlo, viaja a la ciudad con la ilusión de, a la sombra de su nuevo tutor, hacer realidad el sueño de la mayoría de adolescentes de su edad: una vida de amigas de alta alcurnia, lustrosos vestidos, espectaculares fiestas, su primer romance... Sin embargo, en cuanto llega a su destino, descubre que su tío le ha preparado un modus vivendi diametralmente opuesto: la viste con ropa de chico, la aleja de la «buena» vida y comienza a entrenarla en el uso de la espada. Un arte reservado a unos pocos hombres que dirimen las cuestiones de honor entre los nobles. Al comienzo se rebela contra su situación pero poco a poco... en fin, ya se imaginan. Para construir la narración Kushner intercala la primera persona mediante la cual Katherine relata su vida en la ciudad, con un narrador externo omnisciente que, puntualmente, desarrolla lo que no alcanza a «ver». Una técnica que secuencia la trama sin excesivos quebraderos de cabeza y anula cualquier misterio o suspense de lo que se cierne sobre la protagonista, pero, a la vez, facilita la creación del lazo empático entre lector y protagonista. Una proceso de identificación al que la autora dedica exitosamente gran parte de sus energías y que se ve potenciado por los conflictos que motivan a sus principales personajes. En un principio, Katherine sufre el trato displicente de su tío, que la aleja del rol que desempeñan las mujeres en su sociedad y al que ella aspira, entrenándola en el uso del acero. Un aprendizaje dificultoso, con sus sinsabores y momentos dulces, que acentúan la potencial cercanía con ella. Mientras, su amiga Artemisia, jovencita casadera que supone el ideal al que aspiraba Katherine, debe enfrentarse a una vejación que sacude sus convicciones y la pone en contra de su familia y el resto de la alta sociedad. Por otro lado aparece Teresa, una mujer que no puede casarse con su amante porque la familia de su anterior marido, encerrado a cal y canto para que no se descubra su enfermedad, le niega el divorcio.
Kushner se muestra como una narradora eficiente y ha cuidado también otros detalles como la caracterización de la gran mayoría de personajes secundarios, el potencial de la literatura para la subversión o el leve sentido del humor presente en la mayoría de los diálogos. Sin embargo no se puede negar que la historia no da tampoco mucho más de sí. Se hace difícil encontrar algo novedoso en ella, alguna trama se podría haber depurado bastante –la que rodea a Teresa y sus encuentros a escondidas con su amante, casi metida con calzador–, el villano de la función es bastante tontorrón y, salvo un instante, jamás plantea demasiado peligro, y abundan los detalles que pueden conducir a la ofuscación, como observar cómo el componente de capa y espada, a priori fundamental la historia, roza la inexistencia. En este libro Kushner ha planteado los enfrentamientos a un nivel verbal/conspiratorio y el acero casi casi brilla por su ausencia. Un cúmulo de circunstancias que redondean mi sensación de que El privilegio de la espada está especialmente indicado para un público adolescente o postadolescente deseoso de sumergirse en una intriga ligeramente enrevesada, un romance poco usual y el despertar a la vida de una joven con la que les va a resultar muy sencillo identificarse. Algo que ahora mismo, aunque pudiera parecer, no es nada fácil de encontrar entre las novedades de literatura fantástica. Título: El privilegio de la espada A la venta en la tienda de Cyberdark Ficha en la web de Bibliópolis Reseña de Javier Romero en Lo mejor de 2006 en C |
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