Howl’s Moving Castle, de Diana Wynne Jones

Howl's Moving Castle

Me parece curioso que nos encontremos ante lo que podemos llamar tranquilamente «segunda oleada de lectores de manga» y los únicos que se den cuenta son los lectores de tebeos, que ven cómo las estanterías de sus tiendas favoritas están siendo invadidas por personajes con ojos saltones y viñetas llenas de líneas cinéticas por doquier. ¡No es para menos! Hoy, mientras paseaba por la Fnac de Callao (la desembocadura del mainstream cultural madrileño, ¡ea!), veía atónito como ese género ocupaba ya una buena parte del espacio dedicado a los tebeos. Por no hablar de la moqueta, con varias personas repanchigadas de cualquier manera leyendo las aventuras de sus personajes favoritos. Ya me gustaría ver así la sección de la Fnac que contiene los libros de los que se hablan en esta bitácora…

Lo que pasa es que como siempre, y por mucho que me pese empezar aquí dando palos, en este país somos una panda de topos en lo que a visión comercial se refiere. Primero, no me explico que se tardase tanto en estrenar una película que, si bien no iba a ser taquillera (nadie lo pretendía), sí iba a tener el público potencial que llena las estanterías esas de la Fnac a las que me estoy refiriendo. Y el DVD no se estará vendiendo como churros, pero estoy seguro que más de uno de los que no me dejan pasar por el pasillo de marras se lo ha comprado.

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Siembra de tinta

Siembra de tinta

Siembra de tinta

En ocasiones nos encontramos libros con una cuidada edición que supone un valor añadido a la obra. Baste como ejemplo cualquier volumen de la colección Valdemar Gótica. Si además a la calidad del continente se une un buen contenido, dicho libro se convierte en una de las joyas preferidas de nuestra biblioteca. Lo que rara vez ocurre es ver al autor o autores participando de forma activa en la edición, colaborando con el ilustrador editorial para encontrar la portada más idónea, aconsejando e incluso aportando los textos de contraportada,… consiguiendo que ese libro tenga la impronta del creador en todas las facetas del mismo. Esta especial circunstancia es la que convierte a Siembra de tinta en una rara avis en nuestro mercado editorial nacional. No sólo estamos ante una antología de microrrelatos fantásticos, sino ante una apuesta estética, gráfica y literaria; la concepción del libro como medio transmisor y objeto de arte. No en vano ha ganado el III Premio de narrativa Mago Merlín.

La antología se divide en tres pequeñas antologías de microrrelatos fantásticos y de terror separadas por autores, todos ilustrados por Felideus o Jezabel Rodrigo. En la primera parte la fuerza descriptiva de Felideus nos sumergirá en su galería de monstruos y seres imposibles, consiguiendo que no nos resulten extraños e, incluso, que sean creíbles. Pese a los horrores descritos en microrrelatos como “Hasma” o “Siembra de tinta” consigue que de ellos emane la belleza.

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El atlas de las nubes, de David Mitchell

El atlas de las nubes

El atlas de las nubes

¿Necesita la literatura evolucionar para responder a los atractivos de la inconmensurable oferta audiovisual a disposición del consumidor de cultura? Tal vez no se trate de una exigencia para estar a la altura de los tiempos, cuando la literatura siempre ha sido capaz de lanzar su mensaje por encima del tumulto, incluso en épocas aún más oscuras para el intelecto que la nuestra. Quizá se trate, simplemente, de aprovechar logros ajenos para explorar nuevos territorios. Conducir con mayor audacia la imaginación, aprovechando fronteras abiertas por otros creadores.

El atlas de las nubes es una hermosa novela, osada y escrita con un exquisito buen gusto por David Mitchell, que ya había demostrado a los lectores españoles avisados ser un narrador de una pasta muy especial con Escritos fantasma. La clave de ambos libros es el uso de una técnica que va más allá del fix-up –es decir, de la acumulación de relatos vagamente relacionados para formar un libro–, y que alcanza aquí casi su perfección. La estructura del libro es memorable: se comienza con un relato en las islas del Pacífico en el siglo XIX; se pasa a las cartas que un joven músico dirige a su antiguo amante desde una finca belga en la que ayuda a un viejo compositor a escribir sus obras postreras; luego llegamos a un relato policiaco en la California de los años setenta, con una dinámica periodista que busca desvelar los manejos de una empresa de energía nuclear; conoceremos más tarde a un editor que ha conseguido su gran éxito por casualidad pero que se ve internado en un asilo en la Inglaterra actual; llegaremos a un futuro distópico, donde el capitalismo utiliza a humanos criados en probetas para mantener la economía; y acabaremos el recorrido con una futura humanidad en declive, de nuevo en el Pacífico. Salvo este último, todos los demás quedarán interrumpidos por la mitad para dar paso al siguiente, mientras que la historia crepuscular será la primera en cerrarse para dar paso de nuevo a la distópica, luego a la contemporánea, etcétera, para terminar el libro con el cierre del relato original.

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Franco. Una historia alternativa

Franco. Una historia alternativa

A menudo se ha dicho que las ucronías, las historias alternativas que surgen a partir de un punto determinado de nuestra realidad para desarrollarse libres sin las restricciones de la historia conocida, son uno de los subgéneros de la ciencia ficción que más especulan y hacen reflexionar; ya sea por su proximidad a la memoria colectiva o su capacidad de crear nuevos mundos y nuevas situaciones mucho más vinculadas al lector que otros escenarios de la ciencia-ficción.

Este caso encaja perfectamente en esta definición. Franco, Una historia alternativa es una recopilación de ucronías dirigida por Julián Díez que intentan precisamente eso: especular y dar elementos de reflexión en torno a la historia española durante momentos culminantes del siglo XX. Buena parte de las narraciones se basan en hechos trascendentales como la Guerra Civil o la Segunda Guerra Mundial, que en mayor o menor medida han afectado a la población de este país y que son puntos de inflexión perfectos para cambiar la historia de forma significativa.

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