Becoming Superman: My Journey from Poverty to Hollywood, de J. Michael Straczynski

Becoming SupermanYa he escrito alguna vez sobre lo fuerte que me pegó Babylon 5, a pesar de las dificultades para seguir su emisión. Y cómo me quedé después de ver en La 2 el último episodio de la tercera temporada, ese padre de todos los cliffhangers que he convertido en uno de esos ridículos mitos personales, repetido en todo tipo de eventos sociales. Desde aquel descubrimiento, seguí la carrera de su creador, J. Michael Straczynski, con un cierto interés, sobre todo en el mundo del cómic. Sin haber rebasado la categoría de lo notable, ha escrito series que bien merecen una relectura: Midnight Nation, Rising Stars y Supreme Power, este último inconcluso. Aún con esto, no sabría explicar qué me llevó a su biografía Becoming Superman: My Journey from Poverty to Hollywood. Supongo que ampliar la información sobre la producción de una de mis series de televisión favoritas. Y testar el relato de superación de cómo Straczynski se abrió camino en la escritura tras una infancia y una adolescencia traumáticas. Un exorcismo personal y, hasta cierto punto, familiar omnipresente en Becoming Superman.

Sus veinte primeros años de vida son la versión pesadillesca del sueño americano. Con un padre habituado a vivir del engaño entre cogorza y cogorza, y una madre criada en un prostíbulo y, básicamente, secuestrada por su marido desde su primer embarazo, el relato inicial de Becoming Superman entra en la categoría de lo terrorífico. Los abusos padecidos por el guionista de Sense 8, contados por separado, podrían parecer un lugar común (ese padre que, al llegar a casa, apaliza a su mujer y sus hijos; esa madre llevada al límite que casi asesina a su hijo). Sin embargo, puestos uno detrás de otro llevan a la interrogación retórica: ¿cómo pudo salir adelante?

Pero Becoming Superman es más que una enumeración de recuerdos. Straczynski convierte su biografía en una historia de suspense desde el momento en que cuenta la estancia en Europa del Este de su padre adolescente y su abuela durante la Segunda Guerra Mundial. Lo ocurrido durante esos seis años es un enigma que apenas conocen los que allí vivieron y que la siguiente generación percibe de manera tácita: bien a través de referencias oscuras en conversaciones y los silencios posteriores, bien mediante un comportamiento enajenado que, en parte, deriva de lo allí acaecido. Contar cómo su abuela se prostituyó para los soldados nazis mientras su joven padre quedó cautivado por su ideario, llegando a participar en el genocidio judío, es una de las acciones que vertebra este relato de su vida y a lo que se termina dando respuesta, todo sea dicho, en una revelación poco sorprendente aunque sumamente efectiva. Ahonda la oscuridad de un texto ya de por sí oscuro que, también, expone con saña la desprotección de los menores después de su nacimiento o una precariedad económica que condena a decenas de millones de personas a vivir en la ansiedad perpetua.

StraczynskiNo es el único aspecto desde el cual destaca Becoming Superman. De la mano de esa narración de intriga que viene y va, camina la construcción de Straczynski como persona. Un relato moral de crecimiento y superación con sus obstáculos, sus consecuencias y sus epifanías, que tiene a Superman como icono y, en cierta manera, explica sin necesidad de explicitarlo las decisiones tomadas en la totalidad de su carrera, la presencia de una serie de temas e historias en todo lo que ha escrito y sus relaciones personales y profesionales. Estas formas tan novelescas imprimen a cada hecho de un sentido que potencia lo que el narrador decide contar porque todo tiene una finalidad. Sin embargo, también siembran la duda de hasta qué punto Straczynski es honesto cuando todo lo negativo termina siendo ajeno a él.

¿Se me ha hecho molesta esta estructura narrativa? Pues una vez que he sido consciente de ello, no demasiado. De hecho una de las facetas más atractivas de Becoming Superman es cómo la distancia y cierta frialdad respecto a lo que Straczynski cuenta acaba sustanciándose cuando, después del ecuador, le disgnostican una combinación entre asperguer y transtorno de estrés post traumático. Algo que había permeado por ejemplo en la forma de contar la relación con Kathryn Drennan, su ex-mujer.

Pero ese «no demasiado» encierra también el olvido de ciertos colaboradores. Mola ver la relevancia de Rod Serling o Harlan Ellison, además de otros menos conocidos a los que rinde homenaje. Sin embargo es un poco frustrante observar cómo pasa de puntillas sobre muchos de los dibujantes que han dado forma a sus tebeos o los problemas surgidos durante su producción, caso de las pésimas cualidades artísticas de los primeros dibujantes de Rising Stars, sin duda responsables de las dificultades para reivindicar la que podría haber sido su gran obra. O su incapacidad de entregar guiones a tiempo de Supreme Power y Los doce. O no mencionar el origen de Jeremiah, la serie de televisión que produjo para Showtime después de Babylon 5. O llegar a ocultar su relación con Patricia Tallman, que además dirigió la propia productora de Straczynski.

Babylon 5Pero los momentos más sangrantes llegan con las descripciones de colaboradores víctimas de situaciones vitales complejas. Particularmente la de Jeff Conaway, cuya adicción a las drogas es subrayada de manera innecesaria en unas páginas que exponen la espiral autodestructiva de los últimos años de su vida con una finalidad bastante chusca. Lejos de tratar qué fue de uno de los actores de su serie fetiche, ese relato de degradación personal es un instrumento para enfatizar que es posible salir del hoyo con el método Straczynski. Su madre y su hermana también padecen esta crueldad, tan víctimas como él y no tan afortunadas a la hora de poder escapar a lo vivido dentro de su familia. En su afán de subrayar su convicción, Becoming Superman abandona el terreno biográfico para romper la cuarta pared y penetrar en el campo de la autoayuda.

Una vez tenida en cuenta esa finalidad terapéutica (y una cierta falta de empatía, cuando no exceso de saña), Becoming Superman me ha parecido un atractivo testimonio sobre la evolución del mundo de la televisión, el cómic y el cine estadounidenses en las cuatro últimas décadas. Más cuando descubres los intríngulis de producciones de animación como Masters del Universo o los Cazafantasmas, que se tuvieron que enfrentar al lobby religioso en los 80; su tiempo como guionista y, posteriormente, productor de Más allá de los límites de la realidad (con un retrato de George R. R. Martin que no le deja demasiado bien); su contribución a Se ha escrito un crimen; multitud de detalles sobre la producción Babylon 5; todo lo que hay detrás del guión de El intercambio, que le abrió las puertas de Hollywood… Todo contado en un inglés bastante asequible.

Becoming Superman: My Journey from Poverty to Hollywood, de J. Michael Straczynski
Harper Voyager, Julio 2019
480 pp. Ebook. 8,82 €

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