The Long Tomorrow, de Leigh Brackett

The Long TomorrowAparte de Sigue el viento libre, de Leigh Brackett se pueden encontrar traducciones de La espada de Rhiannon, la trilogía de Skaith y algún otro título de su producción más pulp. Mientras, continúa inédita la que se considera su mejor novela de ciencia ficción, The Long Tomorrow, incluida en la colección SF Masterworks y finalista del premio Hugo en 1956; el año que lo ganó una de las obras más flojas de Robert Heinlein. Es necesario recordar, por delante de El fin de la eternidad, lo que atestigua la popularidad del autor de Tropas del espacio por aquel entonces. Y no tengo dudas en añadir que, además de la novela de Asimov, The Long Tomorrow también la supera en todos los aspectos narrativos salvo en esa fluidez (casi siempre) proverbial en Heinlein.

Esta impresión no es óbice para reconocer que leída con seis décadas a sus espaldas, entienda los motivos por los cuales The Long Tomorrow continúa (y continuará) inédita. Brackett construye un relato escaso de acción y repleto de descripciones de un mundo postholocausto nuclear primo hermano del oeste de las grandes praderas y ríos, a mitad de camino entre la historia de iniciación y el western moral (La gran prueba). Su ritmo pausado, el cuidado en el desarrollo del protagonista, su conexión con las ideas fuerza sobre las cuales se asienta el texto, la convierten en arsénico para el público de ciencia ficción contemporáneo, además de situarla en las antípodas de la producción por la cual un puñado de lectores todavía conocen (y aprecian) a Brackett en España. En su mayoría en las antípodas del mercado influencer «tengo un blog y mis notas en Goodreads empiezan en 4 estrellas».

De hecho hay que tener estómago para apreciar la atmósfera religiosa, omnipresente de la primera a la última página. Unos EE.UU. en proceso de medio recuperarse de una guerra nuclear a mediados del siglo XXI, de manera a priori trivial puesto que Brackett desprecia las consecuencias de una radiación inexistente en el escenario planteado. Todo el país vive empapado en un fanatismo muy competitivo con el más arraigado en el cinturón de la Biblia. Tal es el caso de Piper’s Run, la comunidad de la cual proviene Len, el protagonista principal, una población dominada por los nuevos menonitas, una secta que ha sacralizado su fobia a la tecnología hasta ponerla por delante de su pacifismo. Al igual que en el resto de comunidades observadas por Len en su periplo, es ubicua una visión dogmática del contrato social que recompensa cualquier trasgresión grave con la pena capital. Le ocurre a Soames, un mercader ejecutado por una turba por el simple temor de provenir de la mítica Bartorstown, y más adelante a Dulinsky, un empresario que se salta el tope de almacenes en una ciudad; una medida impuesta por la nueva constitución del país para limitar el número de habitantes en los núcleos urbanos.

The Long TomorrowEste pavor a repetir los errores del pasado, la aspiración de cortar el progreso y mantenerse en un eterno nuevo siglo XIX (ese long tomorrow del título), el fanatismo de los credos personales, trascienden el ámbito de lo religioso y baña incluso la vida en Bartorstown, una ciudad mítica que preserva la ciencia y la tecnología de antes de la guerra pero sin la voluntad de recuperar el mundo de los monjes de San Leibowitz.

Este temor irracional que ve herejías detrás de las más mínimas desviaciones de las costumbres establecidas supone la prueba definitiva a la que se expone Len. The Long Tomorrow enmarca su crecimiento, un viaje externo y, sobre todo, interno; desde las ilusiones de inmadurez, una Bartorstown idealizada en la opresiva Piper’s Run, hasta el jarro de realidad al llegar a una Shangri-La incapaz ajustarse a las expectativas creadas. En el desenlace, Brackett rompe esta cadena de frustraciones al apostar por un pragmatismo inédito en las 200 páginas anteriores; se puede sobrevivir al desengaño de ver quebrarse los ideales sin caer en la amargura, la alienación… o el fundamentalismo.

Hay fragmentos que invitan a la ternura (o al sonrojo) caso de la rivalidad entre Len y su primo Esau al competir por los afectos de una joven. Y abundantes descripciones y peripecias que parecen más propias de una novela de la colección Frontera, con un desarrollo parsimonioso y, a ratos, tan reaccionario como cabría esperar de un argumento copado por el pánico a la bomba de los 50. Si se transige, es fácil compartir la calificación de The Long Tomorrow como clásico menor de la ciencia ficción.

The Long Tomorrow, de Leigh Brackett
Gollancz, 2013 (publicada originalmente en 1955)
240 pp. Bolsillo. £8,99

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