Porvenir, de Iban Zaldua

PorvenirHace una década Iban Zaldua tuvo una cierta repercusión en la órbita de la ciencia ficción española gracias a las traducciones de la divertida sátira Si Sabino viviría y esta colección de relatos. Un variado conjunto de ficciones caracterizado por acoger desde el realismo más social hasta una ciencia ficción heterodoxa, pasando por el fantástico de manual. Y aunque su principal valor reside en esa versatilidad, una diversidad de formas y temáticas que desencadena una nueva sorpresa al pasar a la siguiente pieza, pronto se atisban tres o cuatro características que conforman la columna vertebral del libro, premio Euskadi de Literatura en el año 2006.

La primera seña de identidad de Porvenir está en cómo Zaldua presenta el terrorismo de ETA y su influencia. Entre los protagonistas de varios cuentos encontramos víctimas de la acción de la banda y familiares de miembros que padecen las consecuencias de la vida de sus hijos e hijas o de la política de dispersión. Por ejemplo, en «Lo único que cambia» plantea un relato epistolar entre una madre y su hija, en prisión. La dureza de la separación, el día a día de los familiares de terroristas da un giro cuando, a través de una escuela de escritura a la que acude la madre, se introduce un elemento fantástico. El desenlace muestra de manera efectiva cómo Zaldua se sirve de las convenciones de esas temáticas emergentes en cada pieza para adaptarlas a sus intereses, alineándolas con los deseos explícitos e implícitos de sus personajes. En ocasiones bastante retorcidos.

Tal es el caso del narrador de otro cuento marcado por las acciones de ETA: «La cosa no tiene remedio». El relato se inicia en el fulcro de su vida, en sus días de instituto, cuando una compañera de la que estaba enamorado le rechaza unos días después de un atentado en las proximidades del centro educativo. Tras contar someramente una existencia de sinsabores, y fantasear con el qué hubiera sido si, se plantea un viaje en el tiempo a ese momento «decisivo», encontrar la respuesta a esa pregunta hipotética y, quizás, alterar su pasado. La conexión del hecho con el atentado y la respuesta a la cuestión certifican un nuevo curso vital y el crudo retrato moral de un personaje desagradable, exclusivamente centrado en sí mismo.

Este cuadro de personaje narcisista, sin demasiada empatía como sujeto de su narrativa, es una tónica en Porvenir, y los recursos de la ciencia ficción o el fantástico se orientan para poner de manifiesto, sino exacerbar, estas características. Tal y como se puede ver en «La solución al problema de la vivienda», la historia donde el novum goza de una mayor presencia gracias al Tetra, un dispositivo comercial que crea un acceso a un pequeño habitáculo en otra dimensión que se utiliza como una habitación extra en cada hogar. La compra del dispositivo se entremezcla con la crisis en el matrimonio del narrador y la necesidad de encontrar espacio en un diminuto piso para acoger a su hijo. El descontento se realimenta con la negligencia en el uso del dispositivo, conduciendo hacia unas consecuencias en su relación con su expareja que terminan de definir su carácter.

Iban ZalduaEse descontento y una cierta justicia poética se apoderan de la mayoría de historias, tengan o no elementos fantásticos. Las hay muy breves, de tres o cuatro páginas, a veces desarrolladas como meros diálogos mínimamente acotados, otras establecidas como un pequeño monólogo; son las más ligeras, en ocasiones una simple anécdota mínimamente apuntada. Las hay más extensas lo que le permite a Zaldua probar otras formas, aportar una variedad que llena de aire fresco su notable muestrario de miserias cotidianas. En este sentido, la más elaborada es «La fábrica o a, e, i, o, u», un encadenamiento de historias mínimamente interconectadas que constituyen un satisfactorio ejercicio de entrelazamiento narrativo.

Pero no hay nada como llegar al último relato, «Porvenir», para ver reunidas las mejores cualidades de Zaldua en una distopía sobresaliente. Cuatro páginas que, mediante un sencillo diálogo, se regodean en el cáncer que devora los cimientos de nuestra sociedad, desde la falta de equidad al miedo y desprecio por lo diferente. El poder de concisión va acorde a lo afilado del estilete con el que están escritas estas ficciones.

Apenas el premio Xatafi-Cyberdark se acordó de este libro, que recibió sendas nominaciones en 2008. No pudo llevarse ninguno, aunque tampoco se puede decir que los ganadores se lo arrebataran inmerecidamente: Javier Azpeitia consiguió el de mejor libro español y Vila-Matas en relato. No obstante, a pesar de los diez años largos pasados desde su aparición, la pegada de Porvenir se ha mantenido incólume. Por eso lo recomiendo a todos aquellos que quieran descubrir una literatura donde género y realismo amalgaman y consolidan el potencial de ambos mundos.

Porvenir (Lengua de trapo, col. Nueva Biblioteca nº134, 2007)
Etorkizuna (2005)
Rústica. 192 pp. 17.50 €
Ficha en La tercera fundación

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