El país de las risas, de Jonathan Carroll

El país de las risasCuando las vidas de Thomas Abbey y Saxony Gardner se cruzan en una librería de segunda mano, ninguno de los dos podrá imaginar hasta donde les llevará ese camino que apenas comienzan a andar. Al igual que nos podría suceder a nosotros con algunos de nuestros amigos más cercanos, los gustos comunes o, en este caso, la afición por un escritor hace que se planteen llevar su entretenimiento más allá de lo meramente ocioso. En el momento en que deciden traspasar la frontera entre el divertimento y el trabajo descubrirán que nada es lo que parecía en un principio.

El país de las risas fue la primera novela publicada por el escritor norteamericano Jonathan Carroll en 1980. Con ella abría las zanjas para los cimientos de una carrera dominada por su cercanía al realismo mágico y una fantasía disfrutable para cualquier lector no especialmente acostumbrado al género. Aunque no fue hasta un tiempo después que Carroll empezó a recoger los frutos de su trabajo en forma de premios y nominaciones, la novela sirve para marcar esas pautas que serían reconocidas posteriormente. Y, sobre todo, es una magnífica obra que cautiva desde las primeras páginas a aquellos que son ávidos lectores.

Sus protagonistas son dos jóvenes que se encuentran en una librería mientras buscan ejemplares del fallecido escritor Marshall France. Su colección de grandes éxitos de género juvenil necesita algunos títulos difíciles de encontrar y ello termina provocando, no sin tras dimes y diretes, que Thomas y Saxony unan sus pasiones: por los libros y por este autor en concreto. De la misma manera que ahora nosotros rebuscamos por la red información sobre aquellos autores u obras de nuestras largas listas de pendientes, ambos se trasladan a conocer más sobre su figura a su localidad, Galen, donde pretenden pedir permiso a su hija, Anna, para escribir una biografía sobre su padre desde el mismo lugar donde vivió. Al poco de llegar allí, antes incluso de tener la aceptación, la pareja protagonista comienza a descubrir que las cosas no parecen exactamente normales. Algo que se les escapa provoca que las personas que los rodean, aunque de buen trato y amables en su mayoría, no actúen con la naturalidad que se podría esperar. Mucho menos cuando la intención de la visita de Thomas y Saxony sea moneda de curso común. Y todo ello mientras su propia relación progresa a pasos agigantados.

Jonathan CarrollEl país de las risas comienza de manera tranquila y pausada, pero sin apenas darnos cuenta estamos dentro en un mundo apasionante. Al igual que les sucederá a los protagonistas, nos veremos rápidamente atrapados por una ambientación tan familiar y agradable como misteriosa y difícilmente podremos parar de seguir leyendo hasta el final. Las piezas del puzzle que Carroll nos propone se precipitan desde su ecuador mientras el asombro nos acompaña. El tramo final con la solución del misterio se puede llegar a intuir antes de su culmen pero eso no evita que todo termine por encajar, a mi juicio, con notable exactitud.

Los citados protagonistas principales tienen también buena parte de culpa en atraparnos en esta peculiar historia. Todos ellos tienen claroscuros que los hacen más humanos. Personalidades marcadas pero inestables ante los extraños acontecimientos que les rodean en Galen. Cabe destacar al propio Thomas, cuya obsesión por Marshall France y su peculiar relación con las mujeres que lo van a rodear le otorgan numerosas dimensiones que nos harán empatizar en lo bueno y querer acabar con él en lo malo.

Quiero terminar este comentario sobre El país de las risas recomendado encarecidamente que intentéis llegar lo más vírgenes posibles a sus páginas. No perdáis tiempo ni energías buscando reseñas o comentarios en la red que os puedan boicotear el disfrute pleno de una obra que, de lo contrario, pierde buena parte de su fuerza. Jonathan Carroll se estrenó literariamente hablando hace casi cuarenta años con un libro cuyo potencial sigue presente y listo para ser liberado. El paso del tiempo apenas ha hecho mella en una novela que te atrapa, te traslada al país de las maravillas, te hace disfrutar, reír, sufrir y enfadarte, ofreciéndote a lo largo del camino mil matices que completan una lectura equilibrada y cautivadora.

El país de las risas, de Jonathan Carroll (Ultramar, Fantasía nº3, 1989)
The Land Of Laughs (1980)
Trad. José Sampere
280 pp. Tapa Blanda.
Ficha en La tercera fundación

4 pensamientos en “El país de las risas, de Jonathan Carroll

  1. Muchas gracias y enhorabuena por la reseña de una de mis novelas fetiche.

    Muy de acuerdo en todo, esta es una novela que me encantó cuando la leí hace ya muchos años, es muy divertida, el planteamiento es original, tiene un gran sentido del humor, es muy ingeniosa y se va deslizando hacia el mal rollo con mucho estilo. Es ideal para dejársela a cualquiera que jamás haya leído fantástico o directamente que jamás se haya leído una novela, va a pasar un buen rato y disfrutará muy mucho de su lectura. Es perfecta para prestar y triunfar.

    Y también coincido con que el secreto de “El país de las risas” son los personajes y su relación. Todas las novelas de Carroll que he leído se estructuran alrededor de un personaje trabajadísimo y su conflicto y esta no es una excepción. Y además la relación entre Thomas y Saxony está llevada de maravilla, Carroll ahí se lo curra muy mucho y muy bien para que los personajes te importen (y te acaban importando un montón) para que lo que les pase te afecte. Es que lo hace tan tan bien que en todas mis relecturas de “El país de las risas” una parte irracional de mi cerebro está deseando que una cosa que ocurre, esta vez no pase. Y eso es magia, simplemente.

    • Gracias por la enhorabuena. No se merecen!

      Ese mal rollo es el gran cambio en como se toma el lector la novela hasta el momento en que aparece. Ahi te empiezas a dar cuenta de que algo fuera de lo normal esta pasando. Y no se puede parar de disfrutar!

  2. He leído un libro y medio de Carroll (más que lecturas encontronazos) y estaba esperando ese libro con el que al fin logre conectar con él. Cómo iba a pensar que pudiera ser el primero. Me pongo a buscarlo. Gracias por el chivatazo.

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