El muro de las tormentas, de Ken Liu

El muro de las tormentasComprar el primer libro de una trilogía en España siempre ha tenido mucho de acto de fe; pocas veces existe el compromiso explícito de seguirla hasta su conclusión. Y de tenerlo, tampoco se suele apuntar cuándo puede hacerlo. Por eso valoro la labor de Alianza con los libros de La dinastía del diente de león de Ken Liu. Su primer volumen, La gracia de los reyes, llegó a las librerías hace menos de un año y su continuación, este El muro de las tormentas, lo ha hecho apenas medio año después de aparecer en inglés. A esto hay que unir el cuidado estándar de publicación: la tapa dura, los mapas a color, la calidad del papel, una aseada edición… Todo un acierto por parte del equipo detrás de la colección Runas.

En La gracia de los reyes Ken Liu abordaba un relato de tintes clásicos centrado en el nacimiento de una dinastía y el proceso de construcción de su imperio. Su principal interés y, a la sazón, lo atractivo de su lectura derivaba de cómo crecía su historia principal a medida que se adherían a ella multitud de historias más pequeñas. Cómo un narración épica sobre el poder, su conquista y sus consecuencias se sostenía muchas veces sobre la espalda de una miríada de personajes de las más variadas procedencias. Siguiendo esta línea, El muro de las tormentas se convierte en una obra más compleja y heterogénea. Liu incorpora facetas inéditas del escenario y profundiza en aspectos ya vistos mientras los enriquece con nuevas capas.

Sus trescientas primeras páginas funcionan a la manera de una novela dentro de la novela. Una historia levemente autocontenida que tanto sirve de enlace con el anterior libro, introduce los personajes esenciales y marca una parte sustancial de los derroteros del resto de El muro de las tormentas. Los rostros que irrumpen en el argumento son tres de los cuatro hijos de Kuni Garu, y Zomi Kidosu, una candidata a funcionaria de visita en la capital para presentarse al gran examen anual donde las mejores mentes de Xana compiten para entrar en su administración central. En este extenso segmento Liu se desplaza entre dos focos: todo lo que rodea a la prueba en sí, donde además de detenerse en sus pormenores pone en movimiento a los supervivientes de La gracia de los reyes, y la infancia y adolescencia de Zomi. Cómo esta hija de un pescador de uno de los rincones más pobres del Imperio ha podido optar a esa posición.

El encadenamiento de ambos relatos expone la mayoría de elementos y conflictos de las restantes 600 páginas: el misterio de la flota enviada por el antiguo emperador allende los mares; el afán de venganza de algunos de los viejos fieles del Hegemón; los desencuentros en el grupo de colaboradores del emperador; la preocupación de la emperatriz Jia por que su primogénito sea declarado sucesor; las aspiraciones de su otra esposa, Risana, por su propio hijo… También se siembran los subtextos más elocuentes. Por un lado cómo las diferentes acciones políticas orientadas a cambiar la sociedad de Dara se observan desde varias escuelas de pensamiento, una curiosidad que contribuye a enriquecer el tratamiento sobre el ejercicio del poder de la trilogía. Por otro, la obsesión de los padres por dejar el mundo en la mejor condición posible a su descendencia y toda la problemática asociada: la incertidumbre ante el futuro, su cintura para asumir los cambios, el exceso de paternalismo, los rencores por la falta de reconocimiento y confianza… En este cariz cobra sentido la presencia de los dioses, un poco fuera de lugar en La gracia de los reyes y más justificada en El muro de las tormentas. No sólo desde la preocupación del tránsito de responsabilidades entre generaciones sino desde un ángulo que se comienza a vislumbrar cuando aparece el gran giro de la historia: la llegada a las costas del Imperio de un ejército invasor.

Ken LiuLiu se reafirma en su fidelidad a una concepción de la fantasía de sustrato racionalista. Vuelve a incorporar a la narración hechos científicos (el funcionamiento de los globos, los primeros pinitos con la electricidad, diversas formas de producir fuego…) tal y como se entienden en Dara y los explica a conciencia mediante referentes propios del lugar. Imaginativo en su enfoque pero sin aportar nada nuevo más allá de lo elaborado de la descripción. Estas inclusiones afectan también a fragmentos más extensos, generalmente coincidiendo con situaciones de máxima tensión. Liu quiebra el hilo temporal y mueve el foco a un momento del pasado (días, meses, años) en el cuál transcurren sucesos más o menos relevantes para la trama.

Tanta irrupción, tanta exhaustividad, me ha comenzado a resultar cargante cuando la propia cadencia del relato se resiente por la inserción de páginas y más páginas sobre la tecnología X o los avatares del personaje Y. Una fuente de disfrute para los aficionados a la construcción de mundos. Una zancadilla para los más apegados al flujo de la narración. Tal ha sido mi caso, cautivado por la ración de conspiraciones y el conflicto bélico detrás de El muro de las tormentas. Porque una vez resuelto el duelo con el Hegemon, Liu eleva la amenaza sincronizando la acción de la red de ambiciones/rencores/zancadillas que anidan dentro del Imperio con un enemigo cuya forma de combatir, ajena a la experiencia del Imperio, supone un reto para las convicciones de su casta dirigente. También por cómo Liu trama varios personajes femeninos con un peso decisivo, caso de la emperatriz Jia. Quizás quien mejor conoce los entresijos del estado y una consumada maestra de los complots.

Entre esos dos extremos he estado moviéndome durante toda la lectura. Fascinado por la vertiente más épica, un tanto aburrido cuando la faceta descriptiva ganaba peso, disfrutando con cómo Liu aporta valor añadido a su relato gracias a ciertos elementos nuevos y preguntándome por qué no ha prescindido o acortado esos fragmentos que veo como una rémora. En todo caso, El muro de las tormentas es una secuela coherente con La gracia de los reyes que expone al lector frente a una ración de mucho más de lo mismo. Para bien… y para mal.

El muro de las tormentas (Alianza Editorial, col. Runas, 2017)
The Wall Of Storms (2016)
Traducción: Francisco Muñoz de Bustillo
Tapa Dura. 928pp. 29,5 €
Ficha en La tercera fundación

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