Richard Matheson. El maestro de la paranoia

Richard Matheson. El maestro de la paranoiaEl panorama de colecciones de ensayo dedicadas al fantástico se asemeja a un pequeño erial. Apenas Intempestivas de Valdemar merece tal categoría, con una treintena de títulos publicados en tres lustros. En este entorno o, mejor dicho, en su ausencia son comprensibles la esperanzas puestas en la colección de Gigamesh iniciada hace año y medio con El jardín crepuscular, de John Clute, y recientemente continuada con Richard Matheson. El maestro de la paranoia. Sea cual sea su ritmo, contribuirá a enriquecer la mirada a un género desarropado de perspectiva crítica o meramente divulgativa.

El maestro de la paranoia halla su sentido en los esfuerzos dedicados a la traducción de los cuentos fantásticos de Richard Matheson, editados entre 2014 y 2016. Por su visión ampliada a los temas del autor de Soy leyenda o La casa infernal, su contextualización en el momento y lugar en los cuales surgieron, la descripción de su forma de trabajo… es su complemento perfecto. Asimismo cualquier lector atraído por la cultura popular de la segunda mitad del siglo XX encontrará en sus páginas una esclarecedora guía sobre uno de los escritores esenciales para entender la literatura, la televisión y el cine creados en EE.UU.

Se pueden contar con los dedos de una mano las personas capacitadas para abordar una monografía de este tipo en España. Si consideráramos el esfuerzo en lo que se refiere a lecturas, horas delante del televisor, indagar en revistas de diversa índole, el campo quedaría reducido a uno o dos investigadores y ambos estarían ocupados con otras tareas con las que poner comida en las mesas de sus casas, de ahí la manera en que se ha enfocado El maestro de la paranoia. Un equipo de ensayistas dirigido por Sergi Grau se ha repartido la obra de Matheson desde una base común. Enfocan los análisis individuales de sus novelas, relatos, guiones desde sus percepciones personales, tal y como se puede ver en mínimas discrepancias al valorar algún que otro título, pero bajo una notable labor de coordinación para lograr un acabado uniforme, con una serie de divisores comunes que funcionan como hilo vertebrador.

Si no recuerdo mal es Álvaro San Martín quien habla en su repaso de El último escalón del método Matheson, esa receta mediante la cual llevaba el fantástico hacia una situación absolutamente ordinaria para construir situaciones en la frontera entre el terror, el suspense y la paranoia. Hombres y familias procedentes de los suburbios enfrentados a relaciones tensas, vecinos o extraños con intenciones oscuras, la desaparición de seres queridos, el miedo al holocausto nuclear… surgen acompañados de esa facilitad tan característica para darle la vuelta al punto de vista convencional de la narración y llevar al lector a preguntarse por su idea de normalidad.

Entre sus tres docenas de capítulos hay textos notables. Uno de mis favoritos es “Otros reinos”, el breve ensayo en el cual Juanma Santiago repasa su novela menos conocida entre las traducidas al castellano. Acierta en el complicado equilibro entre contar el argumento y desplegar sus claves, dos facetas que debieran ir de la mano y muchas veces terminan eclipsándose entre sí. Incorpora a su argumento aspectos biográficos, lo relaciona con títulos de otros autores (Thomas Burnett Swann y Charles de Lint), mantiene una mirada crítica sobre el trabajo de creación y alienta el interés por una obra probablemente desconocida por el lector. En apenas seis páginas.

Richard MathesonHay más artículos que consiguen cuadrar este círculo. El análisis del mismo Juanma Santiago junto a Carlos Díaz Maroto de “El increíble hombre menguante”; la visión de David Roas sobre “Soy leyenda” y su cambio de paradigma para la figura del monstruo (en una línea que me ha recordado a la de Fernando Ángel Moreno); “El último cuento. La penúltima frontera” donde Sergi Grau establece la comparación entre el último relato de Matheson, “Duelo”, y su adaptación al cine por parte de Steven Spielberg; el repaso de Lluis Villanova a los episodios que escribió para La dimensión desconocida… Hay múltiples paradas donde detenerse para obtener no sólo un recuerdo o una mirada hacia una faceta más o menos conocida de su trabajo. Todo El maestro de la paranoia versa sobre cómo la cultura popular ha iluminado las preocupaciones de la humanidad occidental a la luz del pesimismo incipiente tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo también encuentro ejemplos donde ese equilibrio entre contar o no la obra mientras se ahonda en sus múltiples lecturas se pierde, en alguna ocasión convirtiendo el artículo en una sucesión atropellada de ideas, temas tratados y nombres relacionados. Textos más orientados hacia especialistas necesitados de referencias donde indagar en sus estudios. Lluis Villanova bordea esa línea en su apartado dedicado a los cuentos, una tarea harto complicada de la que sale bien parado al delimitar con agudeza sus ejes temáticos. No puedo decir lo mismo de varios dedicados a sus trabajos audiovisuales como “En la American International Pictures”, de Joaquín Vallet Rodrigo o “Sobrenatural y británico”, de Adrián Sánchez, en los que echo en falta un poco más sosiego en sus frenéticos trayectos por multitud de obras. En esta valoración sin duda ha pesado mi reciente lectura de Espectra, de Pilar Pedraza, donde trata alguna de esas películas desde una posición mucho más mesurada sin por ello sacrificar ni claridad ni profundidad. El maestro de la paranoia repite las fortalezas y debilidades de las antologías de relatos. Aúna fragmentos clarividentes junta otros más enmarañados que al menos sirven para tapar huecos y potenciar una visión de conjunto que habría sido imposible con un único autor. Caso de los brevísimos apartados dedicados a sus generalmente obviadas novelas bélicas, negras o del oeste.

Sobre la edición, existen dos aspectos a mejorar para próximas entregas. Por un lado la corrección del texto con abundantes erratas, un tanto sorprendentes si se conoce el estándar marcado por la colección de narrativa de Gigamesh. Y después la elección de una imagen de cubierta bastante horrible. Un pequeño borrón tras la elegante imagen elegida para marcar la imagen de esta colección con El jardín crepuscular, y las composiciones de Alejandro Terán para el doble volumen de los cuentos fantásticos de Matheson.

Richard Matheson. El maestro de la paranoia (Gigamesh, col. Gigamesh Miscelánea nº1, 2016)
Rústica. 344pp. 24 €
Ficha en la web de la Tercera Fundación

3 pensamientos en “Richard Matheson. El maestro de la paranoia

  1. Efectivamente horrible es la palabra que uso también para definir la portada, con la imagen señorial y beatífica que transmitía Matheson han puesto esta foto tan rara. De hecho Richard Christian Matheson me comentó en Facebook que ni siquiera parece su padre

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