Zarandeando a Christopher Priest

Christopher Priest

Christopher Priest

Menuda se ha liado después que Christopher Priest publicase en su blog su opinión sobre la lista de finalistas del premio Arthur C. Clarke de este año. Si no está al tanto de la polémica, y no puede (o no le apetece) leer sus palabras, su reflexión se sustenta en dos ideas

  • Las novelas seleccionadas le parecen terribles, pobres, un refrito de ideas y formas. Representan un tipo de ciencia ficción acomodada, alejada de la ambición, habilidad y acabado literario que debería premiar un galardón literario.
  • 2011 ha sido un año pobre para la ciencia ficción y el jurado no sólo ha apostado por lo seguro sino que, también, ha olvidado obras más arriesgadas que se han quedado fuera.

Las reacciones han sido numerosas. Pat Cadigan habla de frustración personal y alude a que siempre hay obras que uno aprecia como maestras que quedan fuera de la fase final. John Scalzi sugiere que sea jurado en la próxima edición. Jeff VanderMeer… Quien más se ha extendido con las razones que le han podido llevar a escribir este texto ha sido el columnista de The Guardian Damien G. Walter, desporporcionadamente duro al entrar de lleno en un juicio de intenciones muy desmedido. Sugiere un ataque de ego después que su última obra, de larga y compleja gestación, The Islanders (La separación, su anterior novela, es del año 2002), haya quedado fuera de los finalistas del premio Arthur C. Clarke; que después de toda una vida intentando ser J. G. Ballard no ha logrado dicho estatus; que no ha sido capaz de insuflar su alma a su obra; alude a su tradicional problema: siempre cerca de la literatura mainstream pero sin formar parte de ese mundo.

Walter decide olvidar una postura que Priest ha mantenido durante su casi medio siglo dedicado a la literatura. Como bien ha explicado Kaplan en la discusión que se ha mantenido sobre el tema en Prospectiva:

Creo que Priest está cabreado con lo mismo que algunos de nosotros, con el escaso amor que le profesa gran parte del género al cuidado de la parte literaria.

Una defensa a la que ha dedicado muchos esfuerzos tanto en el mundo aficionado como en el ámbito de la divulgación y el académico. Basta recordar que Priest fue parte activa en la puesta en marcha de la Science Fiction Foundation, que publica desde los años 70 Foundation, una de las revistas teóricas más importantes sobre ciencia ficción; ha publicado múltiples reseñas en The Guardian (aunque últimamente parece que se ha especializado en obituarios). Se pueden encontrar múltiples muestras de su compromiso con esta idea y esta visión, algunas acompañadas también de mucha polémica.

The Book on the Edge of Forever

The Book on the Edge of Forever

El episodio más relevante fue su lucha por sacar a la luz todos los trapos sucios detrás de The Last Dangerous Vissions, la macroantología de Harlan Ellison llamada a cerrar la terna abierta con Visiones peligrosas y Again, Dangerous Vissions) y jamás publicada. Primero en un artículo, «The Book on the Edge of Forever», y más tarde en un libro. Más complicado es hacerse con «Outside The Whale» (1980), el artículo en el que explicaba los motivos para no renovar su afiliación a la SFWA y que, de nuevo, despertó una enorme controversia (Jack Williamson, Jerry Pournelle y algún otro escribieron una respuesta con el título de «Inside The Whale»).

Sobre su postura he encontrado un par de citas que, creo, son significativas. La primera, directamente de «Outside The Whale», dice lo siguiente:

The expansion of the sf genre has been an acquisition of fatty tissue rather than a hardening of muscular flesh. Sf is now over-produced, with writers and markets galore, series and sequels and film tie-ins and comic-book versions and illustrated novellas, and all of the other decadent symbols of a declining literary form.

Algo que sí hemos podido leer en España, desarrollado por Charles Platt en su ensayo «La violación de la ciencia ficción«. La segunda es de otra artículo

So in recent years I’ve become a bit of a literature bore, or so it seems. I have said, until even I am bored with hearing me say it, that a science fiction novel should be a novel first and science ficition second. That it should be recognized as an art and not a craft. That it should make demands on a reader and not pander to laziness. That it should not seek to compete with television, comics, or films, but that it should be first and foremost a literary experience. That it should be peopled with characters who not only live for the plot but are aliving. That there shoud be a celebration of language and metaphor and style. In short, that a novel, whether it is sciencie fiction or anything else, is literature above all else.

Sí, parece de perogrullo, pero es necesario recordar que en una parte del campo de la ciencia ficción se cuestiona.

Todavía.

Detrás subyace la visión personal de Priest sobre cada nueva obra. Como me comentó una de las dos veces que he charlado con él (es una persona encantadora), una novela debe ofrecer lo que su propio nombre implica: algo nuevo. No puede ser una simple repetición de esquemas, un refrito de nociones previas, propias o de otros… La labor del novelista es compleja, no sólo en la búsqueda de ideas sino en su propia redacción, que debe tomarse el tiempo necesario para que todo (ideas, estilo, voz del narrador, estructura…) encaje. Como curiosidad, antes de The Islanders el propio Priest invirtió años en otra obra que no llegó a ningún lugar y que desechó porque no funcionaba, supongo, como él exige que debe hacer cualquier cosa que merezca publicar.

Existenz

Existenz

Quizás es una manera de entender la literatura demasiado personal que no se puede generalizar; ese obsesivo nivel de exigencia puede tildarse de enfermizo; se puede acusar a Priest de haber cometido varios de los pecados que señala (su aburrido pastiche Wellsiano La máquina espacial; la adaptación a novela de la película de David Cronenberg eXistenZ). Pero lo ocurrido no es un simple calentón. Es una muestra más del compromiso que mantiene con una visión del género que, dentro de los muros del ghetto, continúa levantando ampollas.

Equivocado o no, argumenta ampliamente y debe ser contestado desde ese mismo terreno; no desde la mera reacción personal, la censura como si fuera un vulgar cabreo o entrando en el chascarrillo fácil (algunos ciertamente ingeniosos, como la respuesta de Charles Stross). Exige una respuesta acorde a su valoración, que ataque sus argumentos y razone por qué esas novelas que critica son valiosas. Por qué las olvidadas no están ahí. Y, también (aquí sí se ha hecho), sacando a la luz la desmesura de una parte de sus palabras. Especialmente las que dedica al jurado, sugiriendo su dimisión, la suspensión del premio… o la manera displicente en que trata a Sheri S. Tepper.

Pero, supongo, eso requiere un ejercicio mucho más largo y complejo que un simple textillo para salir al paso.

Nota: Las citas de Priest las he tomado del volumen de Starmont dedidado a Christopher Priest, escrito por Nicholas Ruddick. Desde aquí agradecer a CloudXXI que me lo regalase hace ya demasiados años. Un fuerte abrazo, estés donde estés.

Nota 2: Priest ha respondido a la polémica en el blog de John Scalzi con una breve aportación que merece la pena leer. No puedo dejar de pensar en cómo, con las dificultades que ha encontrado en EE.UU. para ver publicada su obra, ha logrado una carrera coherente con lo que siempre buscó. Una circunstancia que bastantes colegas del otro lado del charco no han conseguido. Los más evidentes, por sangrantes, Robert Silverberg y Thomas M. Disch.

3 comentarios en “Zarandeando a Christopher Priest

  1. Qué gran entrada. Desde luego, Priest se cuenta entre mis cinco autores actuales preferidos del intragénero, precisamente porque pone tanto o más cuidado en la parte literaria que en los conceptos que trabaja. Sus novelas son una gozada en ambos órdenes.

  2. Saludos. He llegado a tu blog, a través de Literatura Prospectiva (tras leer aquel artículo tuyo, donde hubo tanta polémica en los comentarios, sobre la actitud de Gigamesh y su editor). Ya que estoy, voy a darte dos enlaces más sobre reacciones al artículo de Priest, ambas más reposadas, y probablemente al nivel de su figura y sus argumentos; es una polémica que seguí bastante, desde que me interesa, no ya tanto qué se publica en el ambiente anglosajón, sino qué comentan, y sobre todo, cómo, analistas y críticos que empiezan a toparse con algo que ya venía yo detectando: que se es un poco superficial y a ratos muy complaciente con lo que se publica.

    Los dos enlaces son de gente seria del mundo de la ciencia ficción: Nial Harrison y Maureen Kincaid. Aquí van: son http://paperknife.maureenkincaidspeller.com/2012/05/shortlist-project.html y http://www.strangehorizons.com/blog/2012/05/notes_on_a_shortlist_2012.shtml

    Aparte, tenía curiosidad por saber qué sucede con la web de Prospectiva; puedo acceder a reseñas pero no al apartado columnas, y las fechas indican que hace tiempo que no se renuevan contenidos. ¿Se va a cerrar la web?

    Bueno, gracias, y muy interesante tu post. Y sí: entre aficionados a la ciencia ficción y la fantasía, también al otro lado del Atlántico, hay muchos que priman el contenido a la forma. Sólo hay que ver algunos de los Premios Hugo de los últimos años. Pero es mi opinión, claro

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